La razón de esta página

Este sitio nació debido a una necesidad de expresar a las personas con las que compartimos nuestra vida como creyentes, mi opinión sobre la corriente cristiana que se denomina “la tercera ola” y que, a mi parecer, está llevando al cristianismo a una vida cada vez más alejada de la verdad escritural.

Como encontrarás, no es el único tópico que toco, ya que mi objetivo no es solo combatir lo que considero mentiras, sino también compartir lo que creo es la forma de vida que los cristianos debemos buscar vivir.

Conozco de estas mentiras porque durante un tiempo participé de algunas de estas teorías en mayor o menor grado, pues simplemente el engaño es demasiado sutil en algunos tópicos, pero como las mentiras son de corta duración, llegué a darme cuenta, debido a mis estudios teológicos formales de lo equivocadas que están.

Lo que busco no es confrontar personas sino doctrinas, y aunque sé que se dará para malas interpretaciones, prefiero correr ese riesgo a simplemente callar y permitir que los errores continúen, y que no tengamos contra que sopesarlas.

El sitio web se llama “las cosas por su nombre” en honor a mi padre, quien escribía artículos políticos bajo un seudónimo y su columna llevaba ese nombre.

Todos los temas que encare serán pidiéndole al Señor que me de amor por las personas que conducen a tanta gente por un sendero en mi opinión equivocado y que me ayude a comentar sobre  posturas, jamás sobre personas.

Entiendo como el que más, que lo que se puede hacer contra estas mega iglesias y su propaganda no es mucho, pero simplemente algo hay que hacer y por algún sitio hay que comenzar.

Así que bienvenido a este sitio y espero que sea de bendición para tu vida, y que, el Señor continúe poniendo dentro de ti ese deseo insaciable de conocer la verdad.

Andrés

Una respuesta

  1. gustavo

    Andrés, te felicito por esta iniciativa de escribir, y comparto en un todo tus pensamientos y también parece que tu experiencia. Gracias a Dios que la Biblia está ahí como faro que ilumina a quien quiera ver. Y ver, a veces, es una experiencia dura porque nos exige cambiar. Y no todos se bancan eso.
    Amamos a Cristo, y a su Iglesia, pero nos duele ver como está. Las cuatro paredes de la mayoría de los templos encierran a un “pueblo muy feliz” que solo espera huir de aquí.
    Creo que a raíz de una teología distorcionada y habilmente manipulada.
    Es lo que escribí en un blog hace algún tiempo, cuando como vos sentí ese impulso
    si te sirve de algo te lo comparto, el blog se llama fandelrey
    no dejes de escribir ni de orar, ojalá algún día podamos tomar un café y compartir
    un abrazo
    gustavo

    mayo 14, 2014 en 3:40 am

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