DIFERENCIAS ENTRE PREDICADOR Y MOTIVADOR

Por: Andrés Carrera

He estado trabajando por algún tiempo en un artículo, que ya tengo casi listo, sobre cómo la teoría del Big Bang y la Biblia cuadran perfectamente, pero esta semana me llegó una gráfica realizada por el Pastor John MacArthur a mi WhatsApp, que me pareció muy importante comentar por nuestra realidad latinoamericana.

Es esta:

Como usted se fija la primera diferencia es el principal problema de la que se derivan las demás: Los pastores “famosos” se centran en el hombre y en un Dios tipo genio de la lámpara maravillosa que está interesado en nuestra felicidad terrenal.

Las librerías “cristianas” están llenos de títulos como: Tu mejor vida ahora, Conviértete en un mejor tú y cosas por el estilo que nos llevan a pensar que yo soy el centro del universo y no Dios.

El problema mayor, según mi criterio, es que estamos llenos de motivadores predicando en las iglesias. Gente que le iría muy bien motivando equipos de venta multinivel, porque hacen exactamente lo mismo.

En esas empresas el líder muestra el cheque de su última remuneración, y le dice a su red: Mira hasta dónde puedes llegar, mira mi éxito e imítame, para que tu historia sea la siguiente que podamos contar. Claro, muy pocos saben que mientras más se esfuerzan ellos, más gana el motivador, porque recibe un porcentaje de lo que cada uno de ellos vende.

En este tipo de iglesias es el mismo principio: Mira cómo Dios me bendice, y lo mismo te puede pasar a ti, si confías como yo en Él, pero la realidad es que mientras más aportas el exitoso es ese “predicador” que te está hablando, quien antes vivía estrechamente y ahora su deporte favorito es el esquí de nieve o el golf, con la plata que los feligreses le dan porque esperan que Dios les dé también ese “éxito”.

Recuerdo siempre una historia que me contó un amigo que tuvo la oportunidad de conversar con uno de estos pastores de TV,  a quien le preguntó si estaba seguro que lo que decía era de Dios y este hombre le respondió, que su éxito personal era la prueba fehaciente de que Dios estaba con él.

Esta es la situación: Hemos llegado a la conclusión de que las bendiciones materiales son la prueba de que Dios nos bendice, y no de que estamos dándole a la gente lo que quieren oír y ese es el fruto de mi éxito material. Los conceptos holísticos siempre han sido populares, por eso la metafísica es tan famosa. Por eso toda filosofía que ponga al hombre como centro será algo que la gente siga.

Cristo no es alguien a quien de forma natural mi humanidad quiere seguir, tengo que decidir de forma racional  seguir la vida que Él me ofrece, porque sus conceptos siempre será “impopular”. Que mucha gente acepte con alegría las enseñanzas que Jesús transmitió debe hacerme reflexionar si estoy siendo fiel a la Palabra de Dios. Que la iglesia que dirijo crezca exponencialmente debe ser preocupante y no un motivo de orgullo.

Creo en el crecimiento y creo que debemos procurarlo pero no a costa de convertirnos en motivadores y vender éxito, sino con la claridad de que Dios nos ama y que lo que pasa aquí no es un fin en sí mismo, sino una preparación para lo que viviremos con Él.

Necesitamos personas que añoren llegar a la presencia de Dios más que su vida misma, y no en lo que venden los motivadores vestidos de predicadores que buscan lo que el mundo les ofrece, barnizados por una capa de cristianismo y a quienes ni siquiera les remuerde la conciencia por tanto daño hecho en personas por las que Cristo murió.

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