LOS MAGNATES DE DIOS

Por: Andrés Carrera

Hace pocos días el canal Univisión, en su programa  “Univisión Investiga” sacó  a la luz una gran cantidad de información sobre algunas iglesias evangélicas de Latinoamérica y denominó al especial “Los Magnates de Dios”. (Si desea verlo está en: https://www.youtube.com/watch?v=h-LF1bn8EtM.

El programa, ha sido comentado por redes sociales ampliamente y gente se me ha acercado a preguntar mi opinión, siempre enfatizando el hecho de que haya plata del narcotráfico financiando iglesias cristianas.

Como es lógico, el pastor aludido (Cash Luna) salió a defenderse pidiendo pruebas de que él ha recibido esos montos, cosa que es imposible, porque explíqueme cómo rastreamos dinero dado en efectivo como una donación a una iglesia, y en esto nos hemos quedado: recibió o no dinero del narcotráfico.

Lastimosamente, debido a esto, nos hemos desviado del problema central con el que nos enfrenta este reportaje y del cual como creyentes deberíamos estar hablando en lugar de enfrascarnos en algo que no se va a probar, probablemente nunca.

1.- El reportaje empieza diciendo “millones de hispanos de escasos recursos en EEUU y América  Latina, donan el 10% de sus ingresos cada mes a iglesias evangélicas”. Sólo esa declaración junto a lo que viene después, y un montón de cosas que nosotros sabemos y no están dichas en el reportaje deberían ser suficiente para que se nos espeluzne el cuerpo debido a la ira y la vergüenza.

Porque la sentencia de la frase es incuestionable, millones de pobres están pagando la vida de artistas y magnates autodenominados “pastores evangélicos” que sin pudor, gastan el dinero que ellos entregan en las extravagancias más increíbles.

Hacen “hablar al dinero”, lo piden como una protección a cualquier mal, hablan sobre eso por espacio de 15 a 20 minutos en cada culto y no para mantener a la iglesia funcionando, y pagando el discipulado o la ayuda social o el hospicio, o el lugar donde cuidamos niños huérfanos. No, claro que no, el dinero se usa para que el pastor viva como rey, debido al dinero que se recoge y que es libre de impuestos.

2.- Aunque es importante de dónde viene la plata para hacer un templo que según quienes  lo construyeron vale 44 millones de dólares, lo más importante es ¿por qué  un país pobre o incluso rico necesita un templo de ese costo y cuyo mantenimiento debe ser muy oneroso?

¿No es más eficiente que tengamos algunos templos pequeños sin tanto lujo y convertirnos en gente que dejamos ver nuestro amor por la comunidad ayudando en sus necesidades? ¿Usted ve a Cristo o a sus primeros seguidores haciendo algo así?

En la edad media, la Iglesia Católica Romana se dedicó a vender indulgencias para construir la basílica de San Pedro en Roma, a un costo inconmensurable, haciendo lo mismo que hoy hacen estas personas, ofrecer que Dios nos va a dar algo, el perdón de pecados antes de cometerlos, a cambio de nuestro dinero para que gastemos esa plata para mostrar opulencia.

Hoy, estos religiosos latinoamericanos están igual, te cambian protección de Dios o bendiciones o más dinero para ti, por dinero que les entregas a ellos. Llega a tanto el descaro que incluso existe una frase del señor Luna que dice “un apóstol me dijo que a la iglesia hay que llevar dos cosas: la biblia y la chequera”.

3.- La defensa de la denominada iglesia Casa de Dios no puede ser más graciosa. En lugar de explicar la razón de poseer un templo así, la necesidad de un avión privado, porqué gastar en mantener un edificio de esa belleza, lo que dicen es que es un ataque contra los valores y principios que ellos defienden.

Bueno,  si con eso se refieren al valor que le dan al dinero, entonces sí, pero nada hay en el reportaje contra la forma de vida de los cristianos ni los valores que defendemos.

Sólo el hecho de que se esté hablando del cristianismo por el dinero que recogemos y no por cómo mostramos el amor por nuestros semejantes ya debería hacerles reflexionar que algo están haciendo mal, sin importar, para esa reflexión, de dónde viene el dinero.

Durante los primeros 300 años del cristianismo, los años de mayor crecimiento de la iglesia cristiana, a nadie se le ocurrió, que el movimiento iba a crecer haciendo templos, ostentosos o no, y su impacto en la sociedad se debía al amor que mostraban aún por sus perseguidores. Ese amor transformó al mundo, los grandes templos sólo sirven para visitas turísticas.

El reportaje debería lograr que los creyentes reflexionemos y dejemos de pensar que los que son motivo de ese reportaje son herederos del movimiento que Cristo fundó, porque son cualquier cosa menos eso.

 

 

 

 

 

 

 

 

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