MITO # 4: “SATANÁS, COMO “DIOS DE ESTE MUNDO”, TIENE CONTROL SOBRE TODO EN LA TIERRA, INCLUYENDO EL GOBIERNO HUMANO, LOS DESASTRES NATURALES Y EL CLIMA”

Ya hemos visto los títulos que Pablo y Jesús le dan al diablo (2 Corintios 4:4; Juan 12:31; 14:30; 16:11). Como ya revisamos estos títulos, no nos dejan ver que él tiene completo control sobre la tierra. Aunque ya hemos visto el poder limitado que se le ha otorgado vamos a mirar otras partes de la Escritura para tener una visión completa de este asunto.

Primeramente, tanto Jesús como Pablo, que se refirieron a Satanás como gobernador y señor de la tierra, también se refirieron a Dios Padre como “Señor del cielo y de la tierra” (Mateo 11:25; Lucas 10:21; Hechos 17:24). Esto nos prueba que ni Jesús ni Pablo desean que pensemos que Satanás tiene completo control sobre la tierra. La autoridad de Satanás es limitada.

Ahora, hay que hacer aquí una importante distinción que nos deja más claro el concepto, y tiene que ver con el original griego en el que se escribió el Nuevo Testamento.

Jesús se refiere a Dios el Padre, como Señor de la tierra, usando la palabra GE que se refiere al planeta físico en el que vivimos, pero al referirse a la autoridad del diablo usa KOSMOS que es el orden mundial, es decir, esta última habla acerca de la gente y no del planeta físico. Por otro lado, Pablo usa la palabra AION que significa era, para dejarnos ver que Satanás es dios de la era actual.

Por ahora, entonces, Dios no tiene completo control sobre el mundo, porque Él no tiene control completo sobre toda la gente del mundo. La razón para esto es que Dios le dio a la gente libre albedrío para escoger quién será su amo, y muchos han escogido a Satanás. Por supuesto que la libertad de elección de la humanidad es parte del plan de Dios.

Para ponerlo simplemente: Dios controla soberanamente toda la tierra. Satanás, con el permiso de Dios, sólo controla el “sistema mundial”, lo cual consiste en controlar a los ciudadanos que pertenecen a su reino de tinieblas. Por esta razón, el apóstol Juan escribe que “todo el mundo (no toda la tierra) está bajo el poder del maligno” (ver 1 Juan 5:19). Él soberanamente le permite a Satanás tener cierto control sobre los hombres que se rebelan contra Él.

Ahora examinemos si Satanás gobierna absolutamente en los gobiernos de la tierra. Lo que vemos, es que él tiene cierta injerencia en los gobiernos humanos debido a que él tiene autoridad sobre la gente incrédula, y los gobiernos generalmente están controlados por gente que no cree en Jesús. Pero, en última instancia, Dios reina sobre los gobiernos humanos, y Satanás sólo puede manipularlos en el grado en que Dios se lo permita. Dios es la autoridad original y suprema de todo el universo. Si alguien tiene alguna autoridad, se debe sólo a que Dios se la ha dado o le ha permitido tenerla.

Tanto es así, que ni siquiera los líderes malignos están exentos del control final de Jehová. Veamos dos ejemplos: “porque la Escritura dice al Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra” (Romanos 9:17). El faraón fue exaltado para los propósitos de Dios, e igual lo hizo con Pilato. He aquí la conversación: Sorprendido de que Jesús no contestara ninguna de sus preguntas, Pilato le dijo a Jesús, “¿a mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte y autoridad para soltarte?” (Juan 19:10). Jesús respondió, Ninguna autoridad tendrías sobre mí si no te fuera dada de arriba” (Juan 19:11). Dios lo había exaltado para llevar a cabo el plan de la crucifixión de Jesús.

Finalmente, leamos lo que Dios mismo dijo una vez a través del profeta Jeremías con respecto a su soberanía sobre los reinos terrenos y humanos:

“¿No podré yo hacer con vosotros como este alfarero, casa de Israel?, dice Jehová. Como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mis manos, casa de Israel. En un instante hablaré contra naciones y contra reinos, para arrancar, derribar y destruir. Pero si esas naciones se convierten de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de esas naciones y de esos reinos, para edificar y para plantar. Pero si hacen lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerles” (Jeremías 18:6-10).

Finalmente, miremos si Satanás controla el clima y los desastres naturales.

Debido a que Satanás es el “dios de este mundo”, muchos han asumido que él controla el clima y que causa los desastres naturales, como las sequías, inundaciones, huracanes, terremotos, y demás. Pero esto no es lo que la Escritura nos enseña.

Lo que se nos dice con toda claridad es que Dios es soberano sobre el clima y sobre los desastres naturales, Dios repetidamente ha probado en la Biblia que es Señor de la naturaleza, debido a que causó los cuarenta días de lluvia durante los días de Noé, envió plagas a los enemigos de Israel, mandó un fuerte viento a la barca de Jonás, reprendió el viento en el mar de Galilea. Dios es, como Jesús dijo, “Señor del cielo y la tierra” (Mateo 11:25). Para escrituras adicionales que prueban que Dios reina sobre lo natural, vea Josué 10:11; Job 38:22-38; Jeremías 5:24; 10:13; 31:35; Salmos 78:45-49; 105:16; 107:33-37; 135:6-7; 147:7-8, 15-18; Mateo 5:45; Hechos 14:17.

Ciertamente no es la voluntad de Dios que la gente sufra, pero cuando el ser humano dejó a Dios de lado se perdió la sanidad de la tierra y así como entro la muerte en los seres humanos la tierra “gime” por el pecado del hombre. Dios solo interviene en el clima en momentos claves, normalmente permite que las consecuencias de los deseos del ser humano simplemente ocurran.

Este mito lleva a los que lo creen, a reprender a Satanás para que suelte a los que gobiernan, a declarar que después de un terremoto como el que ocurrió en mi país, no habría más réplicas puesto que decretaban que la tierra no temblaría más, a reprender huracanes y cosas por el estilo que no tienen el menor asidero bíblico, puesto que el único que ha controlado el clima fue Jesús y nadie más. Tanto es así, que cuando Pablo naufragó debido a un fuerte viento, el no intentó reprenderlo pues no tenía esa autoridad (Hch.27:14 al 44).

La función del creyente no es ni declarar, ni reprender, ni decretar, sino ir a ayudar donde se produzca una desgracia natural, mostrando el amor de Dios por la gente que sufre.

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