LA EVOLUCIÓN COMO MITOLOGÍA, PARTE 5 (DE 5):

Hola a todos: Les envío la última traducción de la serie sobre evolución, espero que les sirva para poder ver lo ilógico de esta posición “científica”.

Dios los bendiga,

Andrés

CONCLUSIÓN

2 de Junio del 2008

Por investigadores invitados por Reasons to Believe:

Dr. Hugh Henry, Ph.D.

El Dr. Henry recibió su Ph.D. en Física de University of Virginia en 1971; se jubiló después de 26 años en Varian Medical Systems, y actualmente es profesor conferencista de física en Northern Kentucky University en Highland Heights, Kentucky.

Daniel J. Dyke, M. Div., M.Th.

El Sr. Daniel J. Dyke recibió su Maestría en Teología de Princeton Theological Seminary en 1981, y actualmente es profesor de Antiguo Testamento en Cincinnati Christian University, en Cincinnati, Ohio.

Dr. Charles Cruze, Ph.D.

El Dr. Charles Cruze recibió su Ph.D. en Ciencias Farmacéuticas del Centro de Ciencias de la Salud de University of Tennessee en 1977, y trabaja actualmente en investigación en Procter & Gamble Pharmaceuticals.

Artículo Original:

Evolution as Mythology, Part 5 (of 5): Conclusión

http://www.reasons.org/articles/evolution-as-mythology-part-5-of-5-conclusion

Los cuatro artículos anteriores de esta serie han demostrado que la teoría de la evolución es más parecida a un mito de la creación que a una teoría científica. Un mito puede ser verdadero o falso, pero su principal característica es que valida el pensamiento, las prácticas y los ideales de una cultura. La teoría de la evolución explica nuestra existencia dentro del marco de nuestra moderna cultura del naturalismo, que no tiene necesidad de un dios.

Un mito no puede ser probado ni refutado con la tecnología de la cultura; un mito requiere fe. Los evolucionistas deben tener fe en que los organismos vivos aparecieron espontáneamente, originados de materia no viviente en la Tierra (abiogénesis) -o de fuentes extraterrestres. Se requiere fe porque ninguna demostración de esta capacidad se ha realizado jamás en cualquier nivel, y porque los cálculos de probabilidad están fuertemente en contra de la posibilidad de que esta capacidad exista. Los evolucionistas también deben tener fe en que las formas de vida simples evolucionaron durante eras geológicas hasta convertirse en formas de vida más complejas a través del extraordinariamente raro mecanismo de mutaciones beneficiosas al azar, y en que las formas de vida diferentes evolucionaron de un ancestro común por medio del mismo mecanismo. Sin embargo, los datos apoyan la tesis de un diseñador inteligente en común tanto como, o más que, a la tesis de la macro evolución.

No sólo sucede que la teoría de la evolución cumple con las características de un mito de la creación, sino que además no cumple con una característica crucial de una teoría científica: no puede ser falseada.

Para que una teoría sea considerada científica, tiene que ser posible elaborar una prueba controlada de tal manera que un resultado negativo demuestre que la teoría es falsa.

Pero no existe tal prueba para la teoría de la evolución porque está basada en [supuestos] sucesos irrepetibles que ocurrieron al azar y una sola vez. Por lo tanto, esta teoría puede “explicar” cualquier cosa.

Aún evidencia circunstancial aparentemente fuerte contra la macro evolución por mutaciones al azar es inmediatamente desechada. Por ejemplo: la naturaleza simbiótica de las formas de vida que son extremadamente diferentes. ¿Por qué las frutas y verduras tienen sabor y olor que gustan a los animales y a los seres humanos a pesar de que se cree que las plantas y los animales han seguido caminos evolutivos totalmente separados? Esta dificultad causó que el zoólogo evolucionista Pierre-Paul Grassé comente:

“[De acuerdo con] la teoría darwiniana… una sola planta, un solo animal requeriría tener una buena suerte perfecta que le provea de miles y miles de eventos apropiados.

Por lo tanto, los milagros se convertirían en la regla, lo normal: eventos con una probabilidad infinitesimal de ocurrir no podían dejar de ocurrir…. No hay ninguna ley en contra de soñar despierto, pero la ciencia jamás debería permitirse el caer en ello. “1 Esto enfatiza la naturaleza mitológica de la teoría de la evolución.

El matemático y filósofo Wolfgang Smith añade: “La doctrina de la evolución se ha extendido por el mundo, no por la fortaleza de sus méritos científicos, sino precisamente debido a su condición de mito gnóstico.

Afirma, en efecto, que los seres vivos se crearon a sí mismos, lo cual es, en esencia, una afirmación metafísica…. el evolucionismo es en verdad una doctrina metafísica adornada con vestimenta científica. “2

Como resultado, algunos científicos están empezando a pensar en el darwinismo de la misma manera en que otros consideran la religión. Tiene un profeta (Charles Darwin), un sacerdocio, y un cuerpo de conocimiento secreto. La historiadora de la ciencia Marjorie Grene dice:

“Es debido a que es una religión de la ciencia que el darwinismo principalmente controló, y controla, las mentes de los hombres…. La teoría darwiniana se ha convertido en una ortodoxia predicada por sus adherentes con fervor religioso, y es puesta en duda, creen ellos, solamente por unos pocos atolondrados incapaces de entender la fe científica. “3

La bióloga evolucionista Lynn Margulis cree que “el neodarwinismo finalmente será considerado sólo como “una secta religiosa menor del siglo XX dentro del creciente ámbito de creencias religiosas de la biología anglosajona ‘”. 4

Grassé nota: “El azar se convierte en una especie de providencia [divina], la cual, bajo la cobertura del ateísmo, no es nombrada pero es adorada en secreto.” 5 Considera que el “deber (delos biólogos) es destruir el mito de la evolución… pensar acerca de las debilidades de las interpretaciones y extrapolaciones que los teóricos presentan o sostienen como verdades establecidas”.

Sin embargo, la teoría neo darwinista de la evolución probablemente seguirá siendo el prevaleciente paradigma científico en el futuro previsible por al menos varias razones relacionadas a su naturaleza mitológica:

  1. La teoría de la evolución es el mito de la creación de científicos a quienes se les enseñó a buscar explicaciones naturalistas para los fenómenos naturales observados, y en este contexto, es la única realidad. TS Kuhn señala en The Structure of Scientific Revolutions, [La Estructura de las Revoluciones Científicas], “la decisión de rechazar un paradigma es siempre simultánea con la decisión de aceptar otro. ” 7 Por lo tanto, aunque la investigación científica acumule más y más datos, ninguna respuesta absoluta o mecanismo definitivo se encontrarán jamás mientras los datos sigan siendo interpretados a través del lente del mito de la creación del naturalismo. Por tanto, el Neodarwinismo seguirá siendo la teoría dominante – aunque sea ligeramente modificado en sus detalles – porque es el único paradigma naturalista..
  1. Kuhn también observa que los científicos que han escrito artículos apoyando una idea en particular se muestran reacios a cambiar de opinión. 8 El darwinismo y el neodarwinismo han sido las teorías dominantes por más de 100 años y 50 años, respectivamente; si la evolución por mutaciones al azar no es verdad, entonces un sinnúmero de libros de texto y documentos de investigación escritos por científicos prominentes están equivocados. Por lo tanto, incluso si nuevos datos apuntan hacia un mecanismo alternativo, probablemente pasará un largo tiempo hasta que sea aceptado como el paradigma dominante.
  1. Tal vez el argumento más persuasivo para explicar la longevidad de la teoría de la evolución es que es el mito de la creación de un segmento de la población mucho más grande y más influyente que los científicos: los ateos, incluyendo los cristianos culturales no creyentes. Las encuestas muestran que ateos confirmados constituyen menos del 10% de la población estadounidense, 9 su influencia, especialmente en las políticas públicas y el sector académico, supera de lejos lo que se esperaría de ese porcentaje. Cualquier cosa que dañe la imagen de la mitología de la evolución se encontrará con una oposición fuerte e implacable por estas personas, debido a que la alternativa principal al mito de la evolución es la idea de un Dios creador, y esto destruye el fundamento del ateísmo. La exagerada reacción en los principales medios de comunicación en contra de la apertura de un Museo de la Creación en Kentucky en el 2007 ilustra este punto, al igual que el hecho de que una nueva generación de ateos militantes han comenzado a referirse a los cristianos como “intolerantes” y ” terroristas “, acusándolos de muchos males sociales, incluida la guerra.

Cristianos fundamentalistas también contribuyen al problema al considerar a la ciencia como un enemigo de Dios, en lugar de considerarla una potencial fuente de apoyo. No entienden la sutil, pero esencial, diferencia entre una causa naturalista y un mecanismo naturalista. Una causa naturalista implica que algo ocurre debido a procesos naturales autodirigidos, pero Dios puede usar procesos naturales como medio para llevar a cabo su voluntad. De hecho, la Biblia deja claro que Dios usa a los fenómenos naturales de una manera híper-natural para lograr milagros, de los cuales el cruce del pueblo de Israel en el Mar Rojo es el ejemplo más claro. 10

Los científicos que tratan de minimizar la dependencia de los argumentos sobrenaturales y que tratan de entender el mundo de una manera honesta deberían ser alentados, no denigrados. Algunos de los más grandes descubrimientos científicos fueron hechos por cristianos que creen que:

El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, y el conocimiento del Santo es inteligencia.

(Proverbios 9:10 LBLA) y encuentran ese conocimiento a través de su trabajo –y también creen (con Michael Faraday ) que … desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado,….

(Romanos 1:20 LBLA)

La ciencia no es el enemigo, ni lo son los científicos. El enemigo es la mitología disfrazada de ciencia.

1 Pierre-P. Grassé, Evolution of Living Organisms, (New York: Academic Press, 1977), 103-4.

2 Wolfgang Smith, Teilhardism and the New Religion (Rockford, IL: TAN Books and Publishers, 1988), 242.

3 Marjorie Grene, “The Faith of Darwinism,” Encounter 74 (November 1959), 48.

4 Charles Mann, “Lynn Margulis: Science’s Unruly Earth Mother,” Science 252 (April 19, 1991): 378-81.

5 Pierre-P. Grassé, loc cit (1977), 107.

6 Pierre-P. Grassé, loc cit (1977), 8.

7 Thomas S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions, 3rd ed. (Chicago: The University of Chicago Press, 1996), 77.

8 Thomas S. Kuhn, loc cit (1996), 59.

9 http://richleebruce/mystat.html ;http://www.adherents.com/rel_USA.html

10 Éxodo 14:21-22, 27.

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