EL HOMOSEXUALISMO Y LA BIBLIA

 

Por: Andrés Carrera

Si hay algo que he cuidado mucho en estos años que escribo artículos en este espacio, ha sido el hablar sobre lo que dicen representantes de la Iglesia Católica Romana, autorizados o no, y básicamente lo he hecho, porque siento que no debo criticar lo que no es mi creencia, y segundo porque hay suficiente que decir sobre “líderes” evangélicos y sus creencias, como para mirar a otro lado.

Sin embargo, hoy debo hacer una excepción y criticar las expresiones de un prelado católico colombiano, que decidió tocar el tema del homosexualismo desde una perspectiva “bíblica”, que usted puede ver y leer en la página: http://www.noticiascaracol.com/colombia/amor-entre-homosexuales-no-es-pecado-monsenor-juan-vicente-cordoba.

Permítame comentar algunas de las frases del extracto que vi en este sitio web:

1.- “Ninguna atracción es mala, cuando se dice que un homosexual es pecador, lo mismo se puede decir de un heterosexual, un homosexual puede llegar a ser santo”.- Si ninguna atracción es mala, entonces la atracción de un hombre por una mujer que no sea la suya tampoco es mala, y Jesús dijo que mirar a una mujer y codiciarla ya era pecado. (Mt. 5:28 al 30).

Claro que puedo decir, que un heterosexual es pecador cuando tiene relaciones con otra mujer que no sea la suya, o dos solteros teniendo relaciones. El grave problema que tenemos, es que creemos que un heterosexual fornicario es menos pecador que un homosexual y eso no es verdad, no porque los dos están bien, sino porque ambos están mal, y ambos repudiables para el Señor.

El heterosexual trata de minimizar su pecado y condena al homosexual y eso no es bíblico, porque es un pecado igual que los otros, con el que algunos luchan como otros luchamos con la mentira, el amor al dinero y otras. Todas son consecuencia de una naturaleza caída e igual de malas y salidas de una mente que sucumbe ante su inclinación al pecado.

2.- “No sabemos si alguno de los discípulos de nuestro señor era mariconcito, no sabemos si María Magdalena era lesbiana, no sabemos, parece que no, porque bastantes pasaron por sus piernas”.- Me molesta cuando la gente que sabe quiere acomodar sus creencias para caer simpático a un grupo de personas, porque ¡no me digan que este prelado no sabe historia!

La conducta homosexual no era una que existiera en la cultura judía, sino de la griega, y se propagó al mundo romano tanto que catorce de los quince primeros Césares lo practicaban, por tanto, solo se habla de ello en las cartas que van hacia pueblos que tenían esta problemática (Rom. 1: 26 y 27; 1 Cor. 6:9; 1 Tim. 1:10).

Incluso en la última de estas citas, se nos habla del primer incidente homosexual que registra el Antiguo Testamento que es Sodoma y Gomorra.

Cuando los judíos empezaron el viaje para conquistar la llamada “tierra prometida”, donde se juntarían con otros pueblos es cuando aparecen las leyes de Levítico contra la homosexualidad (Lev. 18:22 y 20:13).

3.- “Hermanos homosexuales y lesbianas, la iglesia los ama a todos, ustedes son miembros de nuestra iglesia”.- Lo importante no es que la iglesia los ama, lo importante es que Cristo los ama y por tanto quieren que salgan de esta conducta que los lleva a la desdicha, al igual que los fornicarios, adúlteros y mentirosos, entre otros.

Dios no prohíbe una conducta porque no quiere que nos divirtamos, lo prohíbe porque sabe que terminarán haciéndonos daño y dañando a las personas a nuestro alrededor, y muestra su amor diciéndonos que evitemos ciertas conductas porque son destructivas.

4.- “Hermanos homosexuales y hermanas lesbianas, cuando se casen tengan hogares bonitos y formen sus hogares con amor, enséñenle a sus hijos a preocuparse por los pobres y los más necesitados”. “Respetamos las uniones homosexuales, no las consideramos pecado, pero para la iglesia no son matrimonio ni pueden llamarse familia”.- He puesto estas dos citas juntas porque son una notable contradicción.

No es pecado, esperamos que tengan fidelidad, que se amen, pero no los consideramos familia, ni matrimonio. ¿Si no es pecado, entonces porque no pueden ser familia? ¿Si no es pecado porque no los casamos? ¿Si no es pecado porque tienen que decirse especialmente que la iglesia los ama?

5.- “Conozco homosexuales que conviven juntos en su hogar y se aman y que no tienen relaciones sexuales y practican la fe católica y pueden comulgar, no hay problema con eso, si tuvieran relaciones sexuales no podrían hacerlo”. Esta sí es, como dice una revista de mi país, una verdadera “perla cultivada”.

El término homosexual no es para quienes conviven como compañeros de cuarto, es para aquellos que tienen relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y según esto, no pueden comulgar, que es la expresión de fe más importante en el catolicismo. Por tanto, si no pueden comulgar y solo no comulgan los que están en pecado inconfesado, entonces, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo son pecado.

Pongamos las cosas como deben ser:

1.- El homosexualismo es pecado, al igual que lo es ser heterosexual fornicario o adúltero.

2.- Los que tienen esa inclinación deben luchar contra ella, así como los que tiene verdaderos “ojos vagabundos” o debilidad por la pornografía deben pelear contra ellas, y permitir que Jesús las venza cuando le entregamos nuestra vida a Él.

3.- Nadie debe ser impedido de ir a una iglesia y adorar a Dios, mientras sepa contra lo que lucha y permita que Cristo elimine su pecado. Pero si usted quiere entregarse al pecado de la mentira por ejemplo, y no salir de allí nunca, de nada le servirá su supuesta devoción al Señor.

Esta última, se ve precisamente, cuando le entregamos nuestras vidas a Jesús y permitimos que transforme nuestra vida, junto con sus inclinaciones pecaminosas.

4.- La homosexualidad no es una enfermedad, ni se nace así, ni la ciencia ha demostrado que es algo innato. Es una conducta que cogemos que está alejada de la voluntad de Dios como otra cualquiera, y con esto, no estoy minimizando la homosexualidad, estoy dejándoles ver lo horrible que todo pecado es para Dios.

5.- Si alguien quiere argumentar que ciertos seres humanos nacen así, yo les tengo solo una pregunta ¿Cómo pasa el gen, si en esta práctica no hay herencia, puesto que no hay reproducción?

Lo que los cristianos debemos hacer, en mi opinión, es dejarnos de homofobias, reconocer que no hay pecados más graves que otros, y ayudar a toda persona que quiere salir de esta práctica de la misma manera que ayudamos a que deje sus prácticas un fornicario, un adicto a la pornografía o un mitómano, dejándoles ver a todos ellos que Cristo los ama y que está dispuesto a transformarlos, para que dejen su pecado que solo traerá dolor a sus vidas.

Una respuesta

  1. Javier P.

    Excelente artículo Andrés, como siempre tu capacidad de discernimiento es un don espiritual que Dios te ha dado. Bendiciones.

    junio 23, 2015 en 3:38 pm

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