CUATRO PREGUNTAS CRUCIALES ACERCA DE LA TRINIDAD

Continuando con nuestros estudios de la Trinidad, les envío este artículo.

Dios los bendiga, Andrés

Por: Kenneth Samples

  1. Dado que la palabra “Trinidad” no aparece en la Biblia, ¿sucedió que la iglesia primitiva simplemente inventó la doctrina de la nada?

Lingüísticamente, el término “trinidad” proviene del latín “trinitas “. Este término fue usado por el padre de la iglesia Tertuliano (c. 160-230 dC), quien escribió sobre “una trinidad de una divinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo”. Si bien es cierto que la formulación de la doctrina de la Trinidad se desarrolló progresivamente en la historia de la iglesia, eso no quiere decir que la iglesia inventó la doctrina sin hacer referencia a la Biblia. Algunos están preocupados porque la palabra “trinidad” no aparece en la Biblia. Pero aunque el término no está contenido en la Biblia, esto de ninguna manera lo invalida como doctrina bíblica. En primer lugar, muchos términos importantes no están contenidos en la Biblia. Por ejemplo, la palabra “Biblia” no está contenida en la Biblia. Pero mientras que la palabra “trinidad” no aparece en la Biblia, la doctrina está claramente revelada en las Escrituras. El siguiente es un breve resumen de la base bíblica de la doctrina de la Trinidad. Hay literalmente cientos de pasajes que pueden ser citados para apoyar la doctrina de la Trinidad.

La doctrina bíblica de la Trinidad se puede expresar en cinco proposiciones:

  1. a) Hay un, y sólo un, Dios (Deuteronomio 4:35, 39; 6: 4; Isaías 43:10; 44: 6-8; 2 Tim. 2: 5; Santiago 2:19).
  2. b) La persona del Padre es Dios (Col. 1: 2-3; 2 Pedro 1:17)
  3. c) La persona del Hijo es Dios (Juan 1: 1; 5:17; 8:58; 10:30; 20:28; Fil. 2: 6; Col 2:. 9; Tito 2:13; Heb. 1: 8; 2 Pedro 1: 1).
  4. d) La persona del Espíritu Santo es Dios (Génesis 1: 2; Juan 14:26; Hechos 5: 3-4; 13: 2,4; 28:25; Romanos 8:11; Efesios 4:30).
  5. e) El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son personas distinguibles (Mateo 28:19; Lucas 3:22; Juan 15:26; 16: 13-15; 2 Corintios 13:14).

La inferencia lógica de estas cinco proposiciones bíblicas es como sigue:

Si sólo hay un Dios, y las tres personas distinguibles son llamadas “Dios”, entonces las tres personas deben ser Él un Dios.

La doctrina de la Trinidad no fue inventada de la nada por la Iglesia en el Concilio de Nicea (año 325), o en cualquier otro momento. Lo que realmente sucedió fue que los Padres de la Iglesia consideraron a la doctrina de la Trinidad como una inferencia necesaria desde lo que dicen las Escrituras. Esta doctrina se desarrolló en la iglesia primitiva debido a la gran cantidad de evidencia bíblica que apoya tanto la deidad de Jesucristo como la deidad del Espíritu Santo. El teólogo evangélico Alister E. McGrath explica: “La doctrina de la Trinidad puede ser considerada como el resultado de un proceso de reflexión analítica y sostenida sobre el patrón de actividad divina revelada en la Escritura, y que continúa en la experiencia cristiana. Esto no quiere decir que la Escritura contiene una doctrina de la Trinidad; más bien, la Escritura da testimonio de un Dios que [revela que solo puede] ser entendido de manera trinitaria…. Históricamente, es posible argumentar que la doctrina de la Trinidad está estrechamente relacionada con el desarrollo de la doctrina de la divinidad de Cristo. … El punto de partida para la reflexión cristiana sobre la Trinidad es, como hemos visto, el testimonio del Nuevo Testamento a favor de la presencia y la actividad de Dios en Cristo y por medio del Espíritu.”

Si bien ninguna declaración formal o dogmática acerca de la Trinidad aparece en la Biblia, las verdades que producen esta doctrina tienen su origen exclusivamente en las páginas de la Sagrada Escritura. El lenguaje y el contexto de los cuatro siguientes pasajes dan una clara indicación de que los apóstoles estaban claramente conscientes de que su monoteísmo judío tradicional tenía que ser modificado para incluir la realidad de tres personas divinas.

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo….” (Mateo 28:19, NVI)

“Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes.” (2 Cor. 13:14, NVI)

“Tan pronto como Jesús fue bautizado, subió del agua. En ese momento se abrió el cielo, y él vio al Espíritu de Dios bajar como paloma, y posarse sobre él. Y una voz del cielo decía: ‘ Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él“(Mat. 3: 16-17, NVI).

“Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos… según la provisión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre.” (1 Pedro. 1: 1 -2, NVI)

[También Tito 3:4-6. (Nota del Traductor)]

Estos pasajes ponen al Hijo y al Espíritu Santo en un nivel de igualdad con el Padre, y están abiertos a una explícita interpretación trinitaria.

  1. ¿No es la Trinidad una doctrina ininteligible y misteriosa, y por lo tanto un absurdo?

Como criaturas, los seres humanos nunca, ni siquiera en el otro mundo, conoceremos ni comprenderemos a Dios como Dios se entiende a sí mismo. Y aunque la doctrina de la Trinidad es, hasta cierto punto, misteriosa y, en última instancia, incomprensible para la mente finita, eso no quiere decir que no podemos hablar acerca de la doctrina de una manera que tenga sentido, o que es un absurdo. La doctrina de la Trinidad es ciertamente coherente y entendible como enseñanza, pero simplemente no puede llegar a ser comprendida en toda su profundidad por los seres humanos. Si bien nunca vamos a comprender plenamente la Trinidad, nuestras analogías imperfectas sí proveen alguna información significativa sobre la naturaleza de Dios. Y, ciertamente, nuestras razonadas y cuidadosas inferencias extraídas de las Escrituras acerca de Dios son significativas y entendibles, aunque no son, en última instancia, exhaustivas. El teólogo y apologista cristiano Robert M. Bowman, Jr. ofrece una aclaración útil:

“El decir que la Trinidad no puede entenderse es igualmente imprecisa, o al menos, abierta a malas interpretaciones. Teólogos trinitarios no intentan implicar que la Trinidad es un concepto ininteligible, sin sentido. Más bien, el punto que están haciendo es que la Trinidad no puede ser

completamente penetrada, o comprendida por la mente finita del hombre. Hay una diferencia entre llegar a un básicamente correcto entendimiento de algo, y tener una comprensión completa, perfecta, integral, exhaustiva de ello. La forma en que muchos otros teólogos expresarían esta diferencia sería decir que la Trinidad puede ser entendida, o “aprehendida”, pero no “comprendida” [en su totalidad].

La dificultad que los seres humanos tienen en el encuentro con la doctrina de la Trinidad es que Dios es, en ciertos aspectos, diferente de cualquier cosa en el orden creado. Por ejemplo, la enseñanza de que un ser subsiste como tres personas distintas es completamente contrario a toda experiencia humana. Esta es, por supuesto, la dificultad con analogías humanas de la Trinidad – Dios es, en algunos aspectos completamente diferente. Sin embargo, la pregunta es si los seres humanos van a aceptar a Dios como Él en realidad se revela, con el misterio incluido, o si sólo se conformarán con un ser que piensan que pueden comprender plenamente. Por supuesto, si la mente humana puede comprender a Dios, ¿puede ser realmente Dios? Como CS Lewis señala, algunos conceptos de Dios son más fáciles que otros:

“Si el cristianismo fuera algo que estuviéramos inventando, por supuesto que pudiéramos hacerlo más fácil. Pero no lo es. No podemos competir, en simplicidad, con las personas que están inventando religiones. ¿Cómo podríamos? Estamos hablando de un hecho. ¡Por supuesto que cualquiera puede ser simple si no tiene que preocuparse de los hechos!”

  1. ¿No es la Trinidad una contradicción lógica?

La ley de la no contradicción, el principio fundamental de todo el pensamiento lógico, afirma que dos declaraciones contradictorias no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido (A no puede ser igual A y no-A). Esta ley puede tomar una forma metafísica que indica lo que es o no es: ” Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido.” Esta misma ley también puede tomar una forma epistemológica indicando lo que es verdadero o falso: “Una declaración no puede ser a la vez verdadera y falsa al mismo tiempo y en el mismo sentido.” Una contradicción en la lógica refleja una relación muy específica. Dos afirmaciones son contradictorias si se niegan mutuamente. Las declaraciones contradictorias tienen valores de verdad opuestos: exactamente una afirmación es verdadera; la otra afirmación es falsa.

Los escépticos afirman a menudo que la Trinidad es una contradicción de dos maneras. Algunos críticos de la doctrina ortodoxa de la Trinidad afirman que viola la ley de la no contradicción argumentando que la doctrina enseña que Dios es uno y no uno, y que Dios es tres y no tres. Esta crítica es un argumento hombre de paja, ya que para el trinitarianismo ortodoxo no afirma que Dios es uno y no uno, tres y no tres. Más bien, la doctrina de la Trinidad afirma que en la manera en que Dios es uno (Su esencia), Él no es tres. Y la forma en que Dios es tres (Su subsistencia), Él no es uno. Los trinitarios afirman que hay que distinguir entre la esencia de Dios por un lado y la subsistencia de Dios por el otro. Dios es uno en un sentido diferente de la manera en la que Él es tres, y es tres en un sentido diferente a la manera en que Él es uno. Por tanto la Trinidad no es una contradicción formal.

Otros críticos afirman que la formulación de la Trinidad implica una contradicción. Ellos argumentan lo siguiente: Dado que el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios, y puesto que el Padre no es el Hijo, el Padre no es el Espíritu Santo y el Hijo no es el Espíritu Santo, entonces el resultado es que cada persona es a la vez Dios y no Dios. En su razonamiento esto es una violación de la ley de la no contradicción.

Esta evaluación de la formulación trinitaria es igualmente un argumento hombre de paja, porque otra vez no se reconoce la distinción esencia / subsistencia. Todos los miembros de la Trinidad comparten por igual la única naturaleza divina y son, por lo tanto, el único Dios. Sin embargo, las diferencias relacionales en la Divinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) de ninguna manera le resta a cada persona individual su posesión de la naturaleza divina. Así, las tres personas son distintas entre sí, pero, no obstante, se mantienen siendo plenamente e igualmente Dios. El cómo puede un Ser simultáneamente ser tres personas es un misterio insondable, pero no es una contradicción formal.

Esta tensión lógica puede ser aliviada si se reconoce lo que se conoce como la ” distinción entre naturaleza e identidad.”

El decir que “Jesucristo es Dios” es declarar la naturaleza divina de Jesucristo, el cual es un atributo del ser que Él comparte igual y totalmente con el Padre y el Espíritu Santo.

Por otra parte, el decir “Jesucristo es Dios el Hijo” es declarar la identidad de Jesucristo: que la persona de Jesús de Nazaret es la misma (idéntica) persona que Dios el Hijo, la segunda persona de la Trinidad. No es contradictorio atribuir divinidad (naturaleza) a los tres miembros de la Trinidad, mientras al mismo tiempo se afirma que poseen identidades personales distintas: Padre, Hijo, Espíritu Santo (identidad). A menudo, los malentendidos pueden ser aclarados si los cristianos tienen mucho cuidado al formular y enunciar la doctrina de la Trinidad.

Los críticos pudieran cuestionar la distinción esencia / subsistencia, pero si van a analizar la doctrina histórica de la Trinidad, deben tomar en cuenta esta importante distinción. Los cristianos a través de los siglos han afirmado que puede ser que [la doctrina de] la Trinidad exista por encima de la razón, pero nunca en contra de la razón. Como afirma el teólogo cristiano Geoffrey Bromiley: “Las objeciones racionalistas a la Trinidad se descomponen en el hecho de que ellas insisten en interpretar el Creador en términos de la criatura…”

  1. ¿Por qué es importante la doctrina de la Trinidad?

Como se dijo anteriormente, la doctrina de la Trinidad es de vital importancia porque revela Qué y Quién es Dios (un Dios en tres personas). Esto permite que los cristianos, aunque de manera obviamente limitada, [tengan un conocimiento sobre] el funcionamiento interno de la naturaleza y la persona de Dios. Como declara el Credo de Atanasio, esta doctrina permite al pueblo de Dios “adorar a un Dios en Trinidad y a la Trinidad en unidad…” Los cristianos afirman que el no adorar al Dios Trino es no adorar a Dios.

Además, la doctrina de la Trinidad reúne de forma coherente las grandes verdades acerca de las acciones históricas / redentoras de Dios en y a través del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por ejemplo, el Padre envía al Hijo al mundo para ofrecer un sacrificio propiciatorio en la cruz que apaciguará la justa ira del Padre contra el pecado y extenderá el amor y la misericordia del Padre, al permitir a los pecadores arrepentidos escapar del juicio divino. El Hijo encarnado (la segunda persona de la Trinidad) es capaz de proporcionar esta expiación porque Él es tanto Dios como hombre (en este caso: “un Quién” y “dos Qué”). El Dios-hombre conquista la muerte, el pecado y el infierno a través de su gloriosa resurrección de entre los muertos. El Espíritu Santo (el “otro Consolador”) es directamente responsable del nuevo nacimiento en Cristo del creyente a través de la regeneración, y del viaje de la vida de santificación. Se hace posible todo el plan de la redención debido a los tres miembros divinos de la Trinidad. Por lo tanto la salvación de principio a fin está directamente conectada a la doctrina de la Trinidad.

Por último, como el principal de los padres de la Iglesia, San Agustín (354-430 dC), explicó en su monumental obra De Trinitate (Sobre la Trinidad), sólo un Dios que tiene pluralidad dentro de la unidad puede explicar adecuadamente que Dios es amor y el uso de su mente divina. Porque si Dios es un ser individual y solitario, entonces antes de la creación Él no tuvo a quien amar, y Él no pudo distinguir entre el conocedor y lo conocido (un requisito del conocimiento de sí mismo).

REFERENCIAS

Ver Bowman, Why You Should Believe in the Trinity [Por qué debería creer en la Trinidad] 50-51, 91-110, 114-20, 124-34.

Alister E. McGrath, An Introduction to Christianity [Una introducción al cristianismo] (Cambridge, Massachusetts: Blackwell, 1997), 193-94.

Bowman, Why You Should Believe in the Trinity [Por qué debería creer en la Trinidad] 16-17.

CS Lewis, Mere Christianity [Mero Cristianismo] (Nueva York: Simon & Schuster, 1952), 145.

Para una discusión clara y profunda de las leyes formales de la lógica, véase

  1. Ronald H. Nash, The Word of God and the Mind of Man [La Palabra de Dios y la mente del hombre] (Grand Rapids: Zondervan, 1982), 103-12; y
  1. Ed L. Miller, Questions That Matter [Preguntas que importan], 4 ª ed. (Nueva York: McGraw-Hill, 1996), 32-33

Lea la útil exposición de Thomas D. Senor de esta distinción filosófica en Reason for the Hope Within [Razón para la Esperanza Interior], Michael J. Murray ed, (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), 239-40.

Walter A. Elwell, ed. . Evangelical Dictionary of Theology [Diccionario Evangélico de Teología] (Grand Rapids: Baker, 1984), sv ” Trinity “, 1112.

Norman L. Geisler, Baker Encyclopedia of Christian Apologetics [Enciclopedia Baker de Apologética Cristiana] (Grand Rapids: Baker, 1999), sv ” Trinity ” 736.

Psalter Hymnal, Centennial Edition

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