MENTALIDAD DE TEMPLO: LA AUTORIDAD

Por: Andrés Carrera

Hemos estado viendo como la mentalidad de templo ha cambiado de forma radical las raíces del movimiento de Jesús, y ahora estudiando los principios que cambiaron desde la redefinición de Jesús hasta hoy, estudiaremos el segundo de ellos que dice así:

LA AUTORIDAD ES EJERCIDA PARA BENEFICIO DE LOS SEGUIDORES, NO DE LOS LÍDERES.- Jesús puso el paradigma de la autoridad de cabeza para todos los que quieran seguirlo, y eso causó sorpresa entre sus seguidores iniciales, pues era un cambio total de lo que conocían hasta ese entonces. Veamos dos pasajes:

1.- Mt. 20: 20 al 28.- Estaban acercándose al final del camino, rumbo a Jerusalén, donde los discípulos esperaban ser nombrados ministros de este nuevo reino que venía a Israel. Creían que ahí se instalaría un nuevo orden mundial. La mamá de Santiago y Juan, con ellos presentes, decide adelantarse a los demás y solicita para sus hijos los dos puestos principales en el nuevo gobierno, ya que mientras más cerca estén del Rey mejor estarán: se come mejor, se tienen más privilegios, se logra mayor respeto, etc.

Los otros diez se enojaron ante el pedido, provocándose aparentemente una lucha por quien merecía el poder, ante lo que Jesús los llama y les cambia el paradigma diciéndoles: “Ustedes saben que los gobernantes de los Gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre ustedes, sino que el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, será su servidor, y el que entre ustedes quiera ser el primero, será su siervo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos.”

Para los discípulos tener autoridad era conseguir que los demás hagan su voluntad, y que le darían órdenes a todos los que estuvieran bajo su cargo, incluso decidiendo vida y muerte de sus “súbditos”. Habían visto cómo funcionaba esto: La persona que está liderando se aprovecha de la persona liderada, así que querían estar en el tope de la pirámide porque así tendrían el mayor provecho de sus tres años de seguimiento de Cristo.

Jesús es claro: No es así conmigo, no así en mi movimiento, no así en mi congregación, ni lo intentes, porque no es así como funciona aquí, y no será así nunca más. De hecho conmigo el más grande será el servidor, el que ayuda, el ESCLAVO. Si quieres estar arriba, tendrás que ser el de más abajo. Si quieres ser grande en la iglesia tendrás que servir a todos los demás.

2.- Jn. 13:1 al 17.- En este pasaje Jesús da ejemplo del liderazgo en su movimiento, y lo que hizo es lo que le tocaba hacer a un esclavo.

Pongámoslo en contexto: “Las carreteras de Palestina no estaban ni empedradas ni limpias. En tiempo seco se hundían los pies en el polvo, y cuando llovía, en el barro. El calzado más corriente eran las sandalias, que apenas eran suelas que se sujetaban a los pies con correas. Poco protegían del polvo y el barro de las carreteras. Por esa razón, siempre había grandes tinajas de agua a la puerta de las casas; y allí estaba un siervo con una palangana y una toalla, dispuesto a lavarles los pies a los huéspedes a medida que entraban. Pero en la pequeña compañía de los amigos de Jesús no había siervos. Los deberes que los esclavos llevarían a cabo en círculos más acomodados, los compartirían entre sí, o los harían por turnos. Pero es posible que la noche de la última Cena se habían enzarzado en tal estado de competitividad que ninguno de ellos estaba dispuesto a hacerse responsable de que hubiera palanganas y toallas para que se lavara los pies la compañía al llegar; y Jesús remedió la omisión de la manera más sencilla”. (1)

Así que Jesús, modela el liderazgo que los creyentes tenemos que tener, y les dice que si Él les ha lavado los pies, así mismo deben hacer los unos por los otros. Cada uno debería considerarse esclavo de los demás y no buscar autoridad sino para servir y ese servicio podría llevarlos incluso a la muerte.

¿Cómo llegamos de estas palabras de Jesús a la mentalidad de templo? Si vemos la historia observaremos que esto empezó con Constantino. Cuando el ganó la batalla final para conseguir el poder, creyó que fue debido a que puso como imagen la cruz de Cristo, y convirtió al cristianismo de una religión proscrita a la creencia del Imperio, y de la noche a la mañana todo cambió.

Como no había impuestos para iglesias, los ricos empezaron a entrar en el cristianismo, y poco a poco lo importante pasó a ser embellecer el sitio de reunión y no la relación con Dios. Los que lideraban la Iglesia con los siglos, empezaron a ser más temidos que los propios gobernantes, y el amor y servicio pasaron a segundo plano.

Más tarde se pensó en que había que recuperar tierra santa pues era un lugar sagrado y empezaron las cruzadas, que al principio triunfaron, pero que luego fueron derrotadas. Después se pasó a perseguir judíos, pues ellos mataron a Cristo, y el antisemitismo empezó en Europa, mientras las palabras de Jesús quedaban más y más olvidadas en las páginas de la historia.

Empezó la persecución entre cristianos por creer cosas diferentes, y de repente tener interpretaciones contrapuestas a la oficial pasó a ser castigado con la muerte, hasta que llega la reforma con su sola escritura y solo fe, pero que también finalizó con el paso de los años en el paradigma de liderazgo que Jesús intentó cambiar, y otra vez se tenía un hombre sagrado al mando de cada iglesia local.

Y así llegamos al siglo XXI, donde vemos ya no solo la casta sacerdotal católico romana, sino otra casta ahora pastoral en las iglesias evangélicas.

Lejos ha quedado el paradigma de liderazgo de Cristo y ahora vemos a “siervos” que tienen guardaespaldas, sitios de espera VIP para antes de presentarse, gente designada a ayudarlo en todo lo que necesite, sea darle agua, llevarle el saco, tenerle un parqueo especial reservado para él, etc.

A tanto hemos llegado que hay hasta un libro “Pastores que Abusan de su Congregación” que detalla estas cosas y que es libro de texto en una de las materias de un masterado en teología donde estudié.

Mientras no regresemos al paradigma de liderazgo de Cristo y entendamos que en cristianismo todos somos servidores, jamás nos convertiremos en los agentes de cambio, como sí fueron nuestros antecesores del primer siglo, que no se convirtieron en agentes de cambio porque sabían más teología que nosotros, sino porque tenían claro lo que significaba amar y servir, pues lo vieron ejemplificado en Su maestro y lo aplicaron al pie de la letra.

Nuestra única posibilidad de volver a tener el impacto de la primera iglesia, es que volvamos al paradigma donde no hay castas, sino solo servidores en distintas actividades, que se aman entre ellos a pesar de las diferencias, y que derraman ese amor en la comunidad no creyente.

¿Qué tal si empezamos usted y yo?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s