MENTALIDAD DE TEMPLO (1)

Por: Andrés Carrera

En la iglesia que estoy sirviendo, nos hemos puesto un propósito de año y es el de comprender lo que significa, que el cristianismo no es una religión sino una forma de vida. 

Buscando ideas al respecto me encontré con una que me pareció muy clara. Al consultarla con mi amigo Tito Campos, un estudioso de la teología, me explicó que esos eran los principios dichos de otra manera de lo que se llama eclesiología y decidimos presentarlo, pero me parecen tan importantes que decidí escribirlos de manera que podamos revisarlos cuando sean necesarios, y los llamaremos la mentalidad de templo.

La mentalidad de templo es lo que tenemos en todas las religiones, es tan antigua que la tuvieron egipcios, babilonios, persas, griegos, romanos, y judíos y lo que buscamos es básicamente un “dios” que se ocupe de mi, para lo cual incluso los que nos llamamos “cristianos” entramos en este proceso de pensamiento, que tiene las siguientes características:

1.- UN LUGAR SAGRADO.- Hay un sitio internacional, nacional o local como la iglesia a la que acude, que es un sitio de adoración único.

En cambio en el modelo de Cristo, el Espíritu Santo está en nuestros corazones y no en un sitio. (1 Cor. 6:19)

2.- UN GRUPO DE LEYES SAGRADAS.- Que al cumplirlas estamos bien con Dios. Esto es lo que tiene que evitar, y esto otro es lo que tiene que hacer, y si no lo hace debe tener una forma de restitución al Señor, que pueden ser sacrificios, flagelaciones, confesión, etc.

En el modelo de Cristo solo hay un mandamiento que es el filtro para todas las otras disposiciones enseñadas y que son ejemplos de como se usa: “Amarás a Dios con toda tu alma, cuerpo y mente y al prójimo como a ti mismo”. (Mt. 22:37 al 40)

3.- UN TEXTO SAGRADO QUE ES INTERPRETADO SOLO POR HOMBRES SAGRADOS.- Nadie tiene la posibilidad de entender a Dios excepto las personas que han sido llamados para eso, las que tienen una “unción” especial, y sin ellos no entenderíamos lo que Dios quiere y además les debemos devoción pues son los intermediarios entre Dios y nosotros.

En cambio en el modelo de Jesús todos somos sacerdotes (1 Ped. 2:9), nadie tiene autoridad final, excepto lo que Dios dejó escrito en su Palabra (Rom. 10:17) y nadie tiene la potestad de interpretarla a su antojo (2 Ped. 1:20).

4.- UN PÚBLICO CRÉDULO.- Creen todo lo que el hombre sagrado les dice, hacen todo lo que el enseña, y lo hacen sin cuestionar la autoridad, pues ésta fue dada por “Dios” a él.

En cambio en el modelo de Jesús, cada uno de nosotros debe transformarse poco a poco en alguien que sea mas como Él cada día que pasa, y es nuestra intimidad con el Espíritu Santo la que me llevará a la madurez espiritual que requiero. (Ef. 4:13).

En el movimiento de Cristo hay un nuevo pacto, un nuevo mandamiento y una nueva ética. Permítame darle algunos ejemplos de la diferencia:

Si le preocupa mas ir a la iglesia que cuando maltrata a un ser humano, ya sea que le cruza el carro o hace mal algo de su trabajo, entonces tiene mentalidad de templo.

Si cree que hay un ritual que lo pone bien con Dios aunque no haya hecho restitución al ofendido, tiene mentalidad de templo.

Si anda pensando en que si algo es pecado o no y que tan cerca puede estar de uno sin cometerlo, tiene mentalidad de templo.

No mi querido lector, cuando Cristo vino no lo hizo para instituir una religión mas, sino que lo hizo para establecer un nuevo orden de cosas donde su relación con Dios está asegurada por la gracia, y lo que importa es que el amor que siente hacia Él, redunde en amar a su prójimo como Él nos amó.

El cristianismo no es sobre reglas y rituales, sino sobre relaciones. El apóstol Pablo no pudo expresarlo mas claramente “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor”. (Gal. 5:6)

Es decir, el cristianismo no se trata de usted, se trata de lo que puede hacer por otros. No se trata de lo lindo que pasa al adorar o cuando se va de campamento, o lo bien que se siente en la comunidad de un grupo de hogar, se trata de como amo a la persona que está a lado mío aunque no la conozca.

Los mandamientos que Dios nos dejó no son para que piense que eso es lo único que hay. Son ejemplos de lo que debe hacer cuando se pregunte ¿qué debo hacer para amar a mi prójimo?

Entonces, usted no miente, no porque la Biblia dice que no lo haga, que así es, sino porque eso significa dañar a la persona a la que engaña, y eso va en contra del amor.

Usted no entra en chismes, no porque Dios dice que no lo haga, que así es, sino porque chismear significa quitarle honra a una persona y el amor no le permite hacer eso.

Usted no exige que su novia tenga relaciones con usted, no porque hay una orden de no fornicar, que la hay, sino porque el amor le prohíbe aprovecharse de otra persona.

Nosotros no entendemos ni entenderemos nunca lo que el cristianismo es, mientras no salgamos de nuestra mentalidad de templo, que se centra en lo que Dios puede hacer por mi, y hasta que aprendamos a repetirnos esta pregunta cada vez que vamos a tomar una decisión:

¿QUÉ REQUIERE EL AMOR DE MÍ?

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