¿ATEÍSMO O CRISTIANISMO: CUÁL ES RAZONABLE?

Por Katie Galloway, PhD en Ingeniería Química. En el verano del 2013 trabajó como académica adjunta de investigación en Reasons to Believe.

Original: Reclaiming Reason from Atheism

¿Tiene el ateísmo un verdadero monopolio sobre tener la razón? En mis conversaciones con no creyentes he encontrado que el investigar más profundamente la cosmovisión del ateísmo saca a la luz una debilidad clave en esa perspectiva y provee una oportunidad para demostrar la base sólida del cristianismo en el campo del razonamiento.

¿Por qué el Ateísmo?

Mi siguiente pregunta es, “Okey, pero por qué escoger el ateísmo?

Después de todo, el no tener fe tiene claras desventajas. Por ejemplo, hay investigaciones que demuestran que las personas que no tiene alguna fe tienen una mayor probabilidad de sufrir de depresión y de cometer suicidio que sus contrapartes que sí tienen creencias religiosas (1). Aparte de eso (o quizás en la raíz de eso), el ateísmo no provee de algún sentido de significado o propósito a la vida porque [en el ateísmo] todo terminará con la aniquilación total.

¿Aún si los ateos argumentan que podemos asignar significado a nuestras vidas, una vez que el sol se extinga y al universo se le termine todo el [gas de las estrellas para producir] calor, qué queda? ¿Cuál habría sido el propósito de esforzarse para no creer en una superstición [la fe en Dios]? ¿Cuál habría sido el propósito de ayudar a otras personas? ¿Por qué no gastar todo el tiempo lanzando piedritas al mar? Al final, tal actividad tendría el mismo significado que las mayores obras de filantropía. ¿Siendo prácticos, no sería mejor el estar engañado y feliz durante este corto tiempo carente de significado?

Los no creyentes usualmente responden que ellos escogen el ateísmo porque es la verdad; y además que el pragmatismo no es una buena forma de evaluar si algo es verdad, lo cual yo reconozco. ¿Pero es [el saber] la verdad realmente [tan valioso] que vale la pena el arriesgarse a sacrificar la salud, la felicidad, y el significado [de la vida]? Aquí algunas opiniones divergen, pero la mayoría de los ateos dirían que la verdad tiene la máxima importancia en [el proceso de] establecer su cosmovisión.

“Está bien,” respondo, “¿si la verdad es tan importante, por qué es que solo una muy pequeña cantidad de personas llegan a encontrarla?” Mi familiaridad con científicos pudiera parcializarme en esta respuesta, pero pienso que la mayoría de los ateos diría que la gente cree en Dios porque la humanidad ha evolucionado para creer en Dios. En el pasado la religión fue útil para promover la supervivencia al darle orden a las comunidades y motivación existencial a la humanidad.

Por tanto, hoy más del 90 por ciento de la población del mundo padece los efectos producidos por esta gran falsa ilusión evolutiva. Solo los pensadores libres, los “brillantes”, han entendido y podido resolver el cómo liberarse de la tontería del misticismo programado en nuestros genes por medio del proceso evolutivo.

Pero si es verdad que el cerebro humano se ha desarrollado para creer en algo que es falso, entonces se puede demostrar que no se puede confiar en la capacidad del cerebro para discernir la verdad. ¿Cómo entonces pueden los ateos confiar en que sus cerebros han encontrado la verdad? ¿Por qué son ellos [los únicos] libres de la programación mental producida por la evolución? ¿Cómo pueden ellos estar seguros de que sus cerebros encuentran la verdad, no solo en este caso, sino siempre? Lo que en el ateísmo se presupone [como verdades fundamentales] acerca del mundo [o sea, de la realidad] garantiza que no podemos saber [cual es la] verdad [sobre ningún tema]. Hemos llegado a ser prisioneros de nuestro cerebro y del proceso evolutivo que lo construyó. El [concepto del] razonamiento ha sido reducido a [ser definido como] un juego de billar molecular en el que proteínas y químicos chocan entre ellos a través de un sistema de circuitos neural, generando gráficos, colores y sensaciones.

Aunque el pensar que un juego de billar molecular gobierna nuestras decisiones pudiera sonar divertido por un tiempo, esto excluye cualquier pretensión de ser el amo de mi propio destino, y de [por tanto] tener independencia, o ser dueño de logros, capacidades, o ideas. Después de todo, [el ateo] no [puede decir que] es dueño de sus ideas, elecciones, logros, o destino; eso es solo el resultado de los rebotes de las bolas.

La Alternativa Cristiana

Estando desprovisto de [la posibilidad de] tener certeza en cuanto a:

  • [estar empleando] el correcto razonamiento [y por lo tanto tener la razón], y
  •  el poder saber la verdad [sobre cualquier tema],

lo que es causado por una cosmovisión atea, parece que para el ateo sería mejor el buscar una alternativa. En su libro C. S. Lewis´ Case for the Christian Faith, Richard Purtill ofrece la perspectiva bíblica sobre el razonamiento y sus orígenes (énfasis añadido):

Una forma de obtener un entendimiento preliminar acerca del argumento de Lewis (desde el razonamiento) es preguntando:

  • ¿Si la naturaleza es producto de la mente o la mente es producto de la naturaleza?
  • ¿Si Dios creó la naturaleza, como creen los cristianos, entonces?
  • ¿La naturaleza es comprensible por medio del razonamiento debido a qué?
  • ¿[la naturaleza] es un producto del razonamiento? (2)

El cristianismo propone que el hombre está hecho a la imagen de Dios, y de esto concluimos que nuestra mente ha sido formada a semejanza de la mente de Dios. Por tanto, tenemos una razón para nuestro razonamiento: Jesucristo, el creador del universo, de la Tierra, y de nuestra mente.

De hecho, el apóstol Juan describe:

  • cómo “el Verbo” (logos, palabra que también puede ser traducida como “razón”) estaba con Dios en el principio,
  • cómo el razonamiento formó toda la naturaleza, y
  • como el Verbo encarnado vino a la Tierra.

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:1-4, 14 LBLA)

La idea de Cristo como el Verbo [Logos] está expresada con mayor claridad en Juan 14:6 donde Jesús se describe como “el camino, la verdad y la vida.” Aquí Jesús, el razonamiento encarnado, correctamente afirma tener primacía sobre la verdad y la vida, enfatizando que la verdad y la vida fluyen del razonamiento.

Contrariamente, el ateísmo no provee esperanza, ni alguna razón para vivir, ni una razón para el significado [de la vida], ni una razón para [poder creer que se tiene] razón. Con tal desesperanzada doctrina para la vida o la verdad, espero que los ateos considerarán el recuperar su [correcto] razonamiento al explorar las valiosas y fructíferas doctrinas del cristianismo, el cual celebra el razonamiento y la esperanza.

Referencias:

  1. See Lisa Miller et al., “Religiosity and Major Depression in Adults at High Risk: A Ten-Year Prospective Study,” American Journal of Psychiatry 169, (January 2012): 89–94, and Kanita Dervic et al., “Religious Affiliation and Suicide Attempt,” American Journal of Psychiatry 161 (December 2004): 2303–308.
  1. Richard Purtill, C. S. LewisCase for the Christian Faith (San Francisco: Ignatius, 2004), 40.

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