EL PROBLEMA DEL DOLOR: LO QUE JOB ENSEÑA

Por: Andrés Carrera

Continuando con nuestro tema del dolor, vamos a examinar un libro que nos deja ver algunas cosas sobre lo que estamos analizando en estas semanas, y ese es el libro de Job.

Job es un hombre bendecido por Dios en gran manera y Satanás le insinúa a Jehová que la única razón por la que él le es fiel, es por el montón de bendiciones que tiene, y si se las quitara  lo maldeciría.

Debido a esto se produce un permiso para tocar las bendiciones de Job y ver como la fidelidad de este hombre no depende de lo material, sino de la relación con Dios.

El libro nos deja ver algunas conclusiones sobre el sufrimiento que son:

  1. Dios no causa nuestros problemas.- Cuando ocurre una tragedia, nos vemos atrapados en un punto de vista limitado y siempre tendremos la tentación de culpar a Dios y hasta verlo como el enemigo. Lo que esto produce, es que alejamos a la única fuente de consuelo que tenemos. Cuando esté sufriendo, agárrese fuerte a Dios y no lo suelte, aunque lo que le quede para sostenerse, sea solo un hilo.
  2. Nunca se sugiere que Dios no tenga poder o bondad.- A pesar de que parece que Dios se ha vuelto contra él y que ha decidido destruirlo, nunca Job duda de las características de Él. Lo que hace es quejarse porque no entiende la razón de tal decisión, y que ha hecho para merecerla.
  3. El libro deja claro que no es verdad que el sufrimiento siempre es el resultado del pecado.- En esto, los cristianos entregamos a los que sufren unas teorías que en lugar de ayudar y traer consuelo empeoran la situación. Hacemos lo mismo que los amigos de Job y decimos básicamente que un Dios justo, amoroso y poderoso recompensa a los que hacen el bien y castiga a los que hacen el mal, opinión que el Señor desmintió en este mismo libro, cuando habla al final del mismo. ¡Qué pena ver que la afirmación de que Dios hace prosperar a los buenos y tropezar a los malvados, sigue siendo una que escucho por doquier!.
  4. Asumimos erróneamente que la justicia de Dios, su aprobación o desaprobación debe manifestarse solamente en esta vida.- Como que esto fuera todo. No entendemos que esta vida es una de paso, que es temporal, que estamos aquí con un propósito y ese no es el de tener una vida de placer y felicidad terrenales.
  5. Dios no censuró la duda ni la desesperación de Job, sino su ignorancia.- En esta época hemos vuelto a lo que reprobó Dios de Job. Hemos puesto a Dios en juicio. Ahora Él es el acusado por no responder a nuestras exigencias de justicia divina para nuestros problemas. Dice C. S. Lewis: “El hombre antiguo se acercaba a Dios (o incluso a los dioses) como la persona acusada se acerca a su juez. Para el hombre moderno los papeles se han invertido. El es el juez. Dios está en el banquillo de los acusados. Se considera incluso un juez bondadoso. Si hubiera una explicación razonable para las guerras, hambre y pobreza está listo a escucharla e incluso estaría listo a absolver a Dios. Pero lo importante es que el hombre está en el estrado y Dios en el banquillo de los acusados”. 
  6. Nadie tiene todas las respuestas acerca del sufrimiento.- Ni siquiera los no creyentes, ni otras religiones. De hecho, la respuesta más coherente es la dada por la Biblia.
  7. Dios nunca se mantiene en total silencio.- El problema es que nos olvidamos de lo que ha sido nuestra relación con Dios a través de nuestra vida, y el dolor no nos deja recordar lo que hemos recorrido. Decía Joseph Bayly: “Recuerde en la oscuridad lo que ha aprendido en la luz”.
  8. El enfoque central es sobre la respuesta de Job, no la causa del sufrimiento.- La fe, es el tema principal del libro, no el sufrimiento ni las recompensas. Job enfrenta una crisis de fe, no de sufrimiento, y es porque en su cabeza no cuadra la ecuación a la que se enfrenta: El sufrimiento proviene de Dios, Dios es justo, yo soy inocente. Job nos convence que Dios está más interesado en nuestra fe que en nuestro placer. Lo que le importa es nuestra respuesta y si vamos a mantenernos firmes cuando todo se cae a nuestro alrededor.
  9. El sufrimiento, en el plan de Dios, puede redimirse o servir para un bien mayor.- El plan de Dios para revocar la caída de la humanidad, depende de los que lo siguen. Ya sea que el sufrimiento sea para enseñarme algo a mí, para podar alguna aspereza de carácter, o para que mi testimonio sea de bendición para otro, lo que paso tiene un propósito aunque no lo entienda de inmediato.

Somos copartícipes con Cristo en la batalla para expulsar la maldad de este planeta, con lo que le ayudamos a alcanzar los propósitos redentores en el mundo y si para eso hay que pasar por “desiertos” pues tendremos que atravesarlos confiando en que Dios está en control.

Job declara el misterio de que, por la razón que fuera, Dios le ha dado a los individuos un papel significativo en la tarea de rehacer un planeta saqueado.

Cuando los hijos de Dios hacen frente a la injusticia, no se dejan llevar por el pecado, cuando resisten las tentaciones de riquezas mal habidas, cuando resisten sufrimientos de toda clase, están participando en la obra redentora de Cristo, al enseñarle al mundo una forma de vida diferente, donde el “yo” no es lo más importante, y entonces se deja ver lo que la Escritura dice que se espera:

“La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios” (Rom.8:19)

Que usted y yo entendamos nuestro sitio individual en la obra redentora de Dios, y estemos dispuestos a tomar ese puesto, a pesar de que va a haber un costo personal, ya que es la única esperanza que este mundo tiene de llegar al Señor.

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