¿QUÉ PUEDO APRENDER DE LOS ARBOLES?

Por: Andrés Carrera

Si algo odio de los sistemas religiosos, es su código legal que solo nos trae culpa. Vamos, del está prohibido hacer esto, a lo hice, a la culpa por hacerlo y a hacer retribución por lo que hice mal, según el sistema religioso en el que creo, me lo indique.

¿Habrá algo más agotador y estresante que el tener que cumplir reglas que sabemos no tenemos el  poder de lograr? ¿Qué de la culpa y frustración que acarreamos por no poder llegar al standard pedido? ¿y qué de las máscaras que nos ponemos para que todo el mundo crea que cumplimos las reglas?

Cuando damos un vistazo a lo que dijo Cristo nos damos cuenta que no hay nada más lejano a sus enseñanzas que esto, y nos lo dejó ver con un ejemplo claro para su época y medio circundante.

Examínalo conmigo:

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. (Jn. 15:4 al 6)

Para entender este pasaje como se debe, examinemos algunas cosas importantes:

1.- ¿Cuál era la herencia religiosa de Israel?.- La vid era una pieza especial de la imaginación judía, y el mismísimo símbolo de Israel. Lo que está diciendo Jesús es que Él es la auténtica vid de Israel y que por el hecho de ser judíos no se iban a salvar, ya que eso solo se consigue al estar unidos vitalmente con Él, como los pámpanos a la vid. Jesucristo estaba estableciendo el principio de que el verdadero camino a la salvación de Dios no es tener sangre judía, sino tener fe en El.

2.- ¿Qué es la vid?.- Es el árbol del que salen las uvas y tienen pámpanos (ramas) que dan frutos y otras que no. Los que no dan fruto se cortan bien atrás para que no resten fuerza a la planta. La vid no puede producir un buen fruto a menos que la poden drásticamente.  La madera de la vid tiene la curiosa particularidad de que no sirve para nada, por ser fibrosa y poco compacta, por tanto, las ramas que se podan solo sirven para hacer una fogata.

3.- ¿Cómo opera un árbol?.- Si usted ha visto a un árbol dar fruto habrá notado, que este último, sale de forma natural, sin un esfuerzo especial de la planta. Habrá notado que lo único que hacen las ramas (pámpanos) es ser un canal, mediante el cual los alimentos pasan al fruto para hacerlos crecer. Habrá notado que la rama no se estresa ni pega un grito antes de que el fruto salga, este sale porque es la consecuencia natural de la relación íntima entre árbol y rama.

De manera que con estas tres cosas uno entiende perfectamente lo que Cristo dijo: No tenemos que esforzarnos por hacer cosas, ni dar fruto, eso sale natural al estar pegado al árbol.

Cuando entendemos esto, vemos el fruto del Espíritu Santo de Gálatas 5, como lo que es: el resultado de una relación íntima con Cristo, y no el esfuerzo carnal por lograr llegar a una meta,  la que nunca alcanzo por más que hago, y hasta llego a  pensar que Dios está enojado conmigo.

¿Cómo hemos llegado a pervertir tanto el mensaje para llegar a la conclusión de que la relación con Dios es una serie de tareas para mantenerlo contento? ¿Cómo hemos llegado a colocar las obras, por buenas que estas sean, a la altura de una relación?

Es mi esperanza que al leer estas líneas usted comprenda la diferencia entre un sistema religioso y lo que Cristo le ofrece, y que nunca más vuelva a caer en la trampa de creer que usted puede hacer algo para Dios, sin estar pegado a Él.

Es mi esperanza que usted comprenda de una vez y para siempre, que lo que tiene que hacer, que su única responsabilidad como creyente, es pegarse al árbol y permitir que Él produzca el fruto naturalmente.

Es mi esperanza que usted y yo, finalmente, dejemos vivir en nosotros al único que sabe cómo hacerlo, y que aprendamos lo que la naturaleza nos ha enseñado y eso solo se logra  reconociendo que soy rama y dejando operar al árbol.

Debemos entender que como ramas tenemos tres alternativas:

  • Negarnos a escuchar a Cristo.
  • Confesarle de labios para afuera y seguir viviendo nuestra vida, con la mayor apariencia de piedad que podamos tener.
  • Podemos aceptarle como Maestro, pegarnos a Él y seremos pámpanos productivos, que descansan en el árbol para serlo.

Una respuesta

  1. Carlos Monserrate

    Más claro que el agua padrino

    julio 18, 2014 en 9:40 pm

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