El Creciente Número de Coincidencias Lunares Conducen a “Intranquilidad Filosófica”

3 de Febrero de 2014

Por el Dr. Hugh Ross, Ph D.

Astrónomo, autor, pastor, conferencista internacional, y presidente y fundador de Reasons to Believe {Razones para Creer} (www.reasons.org). (http://www.reasons.org/about/who-we-are/hugh-ross). 

Original: Increasing Lunar Coincidences Lead to “Philosophical Disquiet”

http://www.reasons.org/articles/increasing-lunar-coincidences-lead-to-philosophical-disquiet

La lista de “coincidencias” de ajuste preciso necesarias para la formación de nuestra excepcional Luna parece estar creciendo.

Las implicaciones de estos descubrimientos acerca de la creación, incluyendo recientes hallazgos publicados en la revista Nature, parecen haber producido en los astrónomos una sensación de intranquilidad.

Nuestra Luna es como ninguna otra. La proporción de su masa en comparación con la masa de su planeta anfitrión es cerca de cincuenta veces mayor que la proporción conocida más cercana entre las masas de un satélite y su planeta anfitrión. Además, nuestra Luna órbita la Tierra más de cerca que la distancia a la que cualquier otro gran satélite conocido órbita su planeta anfitrión.

Gracias a estas características únicas, la Tierra, a diferencia de los otros planetas del sistema solar, posee una inclinación estable del eje de rotación, la cual la protege de variaciones climáticas rápidas y extremas, que de otro modo descartaría la posibilidad de la existencia de formas avanzadas de vida.

La Luna también desaceleró el ritmo de rotación de la Tierra hasta la velocidad en la que :

1. Las formas avanzadas de vida pudieran prosperar, y

2. Genera mareas que reciclan los nutrientes y residuos de manera eficiente.

Sólo recientemente los astrónomos han tenido alguna idea de cómo pudo haberse formado una Luna tan especial.

Durante los últimos 15 años, la astrónoma Dra. Robin Canup ha desarrollado y mejorado los modelos que demuestran que la Luna fue el resultado de una colisión entre una Tierra recién formada (que en ese momento era compuesto de agua) y un planeta que tenía cerca de dos veces la masa de Marte. Esta colisión se produjo en un ángulo de impacto de aproximadamente 45 grados y a una muy baja velocidad de impacto, de menos de 12 kilómetros por segundo. (1)

Además de haber formado la Luna, este evento, de un ajuste altamente preciso, produjo tres cambios más, cada uno importante para las formas avanzadas de vida:

El impacto:

1. Produjo una explosión cuya onda expansiva dispersó la mayoría del agua y de la atmósfera de la Tierra; (2)

2. Expulsó material de elementos livianos y produjo elementos pesados, y

3. Transformó tanto la estructura interior como la exterior del planeta.

En un artículo publicado en una edición de Diciembre de 2013 de la revista Nature , Canup se queja:

“Las teorías actuales sobre la formación de la Luna le deben demasiado a las coincidencias cósmicas.”(3).

En efecto, la cantidad de “coincidencias” requeridas continúa aumentando. Una nueva investigación revela que la Luna tiene una composición química similar a la de las partes exteriores de la Tierra, un resultado que los modelos de Canup no pueden explicar, a menos que :

1. La masa total del colisionador y de la Tierra primigenia haya sido cuatro por ciento más grande que la Tierra actual,

2. La proporción de la masa del colisionador a la masa total haya sido de entre 0,40 y 0,45, y

3. Una resonancia orbital de ajuste preciso con el Sol haya eliminado la cantidad exactamente correcta de la velocidad angular del resultante sistema Tierra-Luna. (4)

Los astrónomos Dra Matija Ćuk y Dra. Sarah Stewart encontraron otra manera de explicar la composición [química] similar.

En su modelo, un impactador, con masa similar a la de Marte, colisiona con una Tierra primigenia que tiene un giro rápido (velocidad de rotación = 2.3 a 2.7 horas). (5) El giro rápido del planeta genera un disco de escombros formado principalmente por material del manto de la Tierra de la que se forma la Luna, lo que explica la composición química similar. Al igual que con el modelo más reciente de Canup, se necesita una resonancia orbital de ajuste preciso entre la Luna y el Sol.

En un artículo publicado en la misma edición que el reciente artículo de la Dra. Canup, la Dra. Stewart concluye que:

“En los nuevos modelos de impacto gigante, el material lunar se deriva de un rango de profundidades en el manto de la proto-Tierra, o por igual de la totalidad de los mantos de dos medias Tierras en colisión.” (6)

En cualquier caso, añade, que si bien “cada etapa de la evolución lunar es verosimil, se pregunta “¿con los niveles anidados de dependencia en un modelo de etapas múltiples, es infinitamente pequeña la probabilidad de [que que haya sucedido] la secuencia necesaria de eventos? ” (7)

En su artículo, la Dra. Canup sugiere que tal vez un modelo con un pequeño colisionador (del tamaño de Marte) se puede conservar sin tanto del ajuste preciso añadido del modelo Ćuk-Stewart Si la composición química inicial del colisionador fuera más parecida a la de la Tierra que a la de Marte. Sin embargo, puede ser necesario un ajuste preciso adicional para explicar esta composición [química] inicial requerida.

En aun otro artículo en la misma edición de la revista Nature , el científico  Dr. Tim Elliott observa que:

1. La complejidad y el ajuste preciso en los modelos de origen lunar parecen estar acumulándose a un ritmo exponencial, [y que]

2. El impacto en los investigadores del origen lunar es que “la secuencia de las condiciones que en la actualidad parece necesaria en estas versiones revisadas de la formación lunar han dado lugar a una “intranquilidad filosófica.”

¿Cuál es la causa de esta “intranquilidad filosófica”?

Simple, es producto del hecho de que ahora hay pruebas más que suficientes a favor del diseño sobrenatural, super-inteligente del sistema Tierra-Luna, que existe para el beneficio específico de la humanidad.

Referencias:

1. Robin M. Canup, “Dynamics of Lunar Formation,” Annual Review of Astronomy and Astrophysics 42 (September 2004): 441–75; Canup, “Lunar-Forming Collisions with Pre-Impact Rotation,” Icarus 196 (August 2008): 518–38.

2. Hidenori Genda and Yutaka Abe, “Enhanced Atmospheric Loss of Protoplanets at the Giant Impact Phase in the Presence of Oceans,” Nature 433 (February 24, 2005): 842–44.

3. Canup, “Lunar Conspiracies,” Nature 504 (December 5, 2013): 27.

4. Canup, “Forming a Moon with an Earth-Like Composition via a Giant Impact,” Science 338 (November 23, 2012): 1052–55.

5. Matija Ćuk and Sarah T. Stewart, “Making the Moon from a Fast-Spinning Earth: A Giant Impact Followed by Resonant Despinning,” Science 338 (November 23, 2012): 1047–52.

6. Sarah T. Stewart, “Weak Links Mar Lunar Model,” in “Shadows Cast on Moon’s Origin,” Nature504 (December 5, 2013): 91.

7. Ibid. 

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