EL DIA MÁS ESPERADO

Por: Andrés Carrera

Si hay algo que cambia radicalmente con la modernidad es la paciencia. Hace años, no nos hubiera molestado muchas “esperas” que hoy simplemente nos desquician:

El microondas se tarda 2 minutos para el canguil y pensamos como se demora. Una conexión de internet que no se conecta apenas aplasto el botón, la consideramos lenta. Esperamos que las tiendas, tengan tantos cajeros como clientes tienen, para que yo no tenga que esperar.

Aunque en esta época todo es más rápido que en ninguna otra etapa de la historia de la humanidad, nosotros siempre pensamos que la espera es una pérdida de tiempo.

Ahora vea a los cristianos de este siglo y se encontrará que casi que pedimos algo a Dios y lo queremos de inmediato. Las falsas enseñanzas de los “apóstoles” modernos nos dicen que tenemos derecho a la salud, a la prosperidad, a la felicidad, etc. y lo queremos todo y lo queremos ya.

El hecho de que uno de los frutos del Espíritu Santo sea la paciencia (Gal.5:22), y que por tanto es   una disciplina a desarrollar, no parece importarle a nadie.

¡Qué diferencia con el personaje de la historia de Lucas 1: 5 al 23! Revise estos hechos conmigo:

  1. Zacarías es un hombre entregado a Jehová y a servirlo, en la esperanza de que Dios cumpliría su promesa de enviar al Mesías a salvar a su pueblo. Todos los años ha servido fielmente a su Señor, esperando el gran día: la primera navidad.  A pesar de que Dios había guardado silencio con su pueblo por un periodo aproximado de 450 años, y en ese periodo no había aparecido un profeta en Israel. A pesar de que estaban esclavos de Roma, y que habían pasado muchos siglos desde la última vez que Israel fue libre, él y su esposa seguían pensando que su Señor cumpliría su promesa y enviaría al libertador.  Era tal la entrega de este matrimonio al Señor que la Palabra los llama “irreprensibles” (v.6)
  2. El pago que habían obtenido por esta fidelidad, era la afrenta más grande que un matrimonio de esa cultura podía tener: Elisabet la esposa era estéril. Habían envejecido, intentado que Dios escuche sus oraciones y los bendiga con un hijo, regocijándose en la esperanza que sus antepasados, Abraham e Isaac habían obtenido ese milagro. A pesar de que nada sucedió, de que Dios parecía haberlos olvidado, tanto como pueblo y como pareja, Zacarías seguía siendo un activo siervo del Señor, aguardando con paciencia, ya no un hijo, pero si la venida del Mesías.
  3. Cuando Gabriel se le aparece y declara lo que va a pasar (v.11 al 20), Zacarías recibe la noticia más sorprendente: su oración ha sido oída y será contestada en ese momento con un niño que sería una bendición no solo para sus padres, sino también para el pueblo de Israel, ya que será el que anunciara al Cristo.
  4. Las dos esperas más grandes de la vida de este hombre han llegado a su fin, tendrá un hijo y este precederá al Mesías. Por eso Gabriel no duda en denominarlas “buenas nuevas” (v.19).

¿Entonces que celebramos cada navidad?:

Celebramos que ya no tenemos que esperar más, que como dice Gálatas 4:4 “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envío a su Hijo….”. Dios tiene sus propios tiempos y estos son perfectos.

Celebramos que Dios no se ha olvidado de nosotros, aunque sus tiempos no son los nuestros.

Celebramos que el amor de Dios hacia la humanidad se ha mostrado de forma clara al enviar a su Hijo a morir por nosotros.

Celebramos que podemos confiar completamente que Dios puede transformar mi vida, de donde está, a una que glorifique su nombre y sea dedicada a Él.

Fue tal la sorpresa de Zacarías, que literalmente no lo podía creer. Así debe ser nuestra actitud cada celebración navideña:

Sorpresa hasta quedar mudos, no porque Dios nos castigue, sino porque quedamos estupefactos ante tanto amor derramado hacia nosotros, que llevó a Cristo a despojarse de su divinidad para entrar a este mundo de la forma más vulnerable posible: como un niño que nada podía hacer por sí mismo.

Zacarías mantuvo la esperanza viva siempre, a pesar de los años transcurridos sin que Dios hablara a Su pueblo, y a pesar de la desesperanza de ser esclavos.

La próxima vez que tenga desesperanza recuerde que Dios ya cumplió la más grande promesa de todas y vino a rescatarnos de nuestros pecados, y cada navidad renueve su convicción de que El hará lo necesario para convertirle en un creyente maduro, una persona más como Cristo, si  usted se lo permite.

Este es el momento para que usted, mientras recuerda el nacimiento de Cristo, se repita estas palabras del Salmo 37:5 “ Encomienda a Jehová tu camino y confía en El y El hará”

Feliz Navidad a todos

Una respuesta

  1. Haydee

    Que mensaje tan lindo y que forma tan creativa de dar el mensaje de Navidad
    Me encantó muchas gracias y bendiciones

    enero 14, 2014 en 12:43 am

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