¿SERÁ QUE SOY RICO?

Por: Andrés Carrera

Las personas que miran de afuera a la iglesia evangélica, siempre nos dicen que nosotros constantemente estamos hablando de dinero y que lo que queremos es hacernos ricos a costa de los fieles.

Para mí, hay dos tipos de enseñanzas sobre dinero y debemos hacer la distinción:

  1. Existe definitivamente en la iglesia evangélica, aquellos que manipulan a la gente para conseguir mejores sueldos, más burocracia o simplemente hacer suntuosas edificaciones. Estos predicadores definitivamente caen en la categoría de manipuladores, que están buscando su engrandecimiento y no el del Señor.   Se han convertido en personas que “decretan” lo que va a pasar en la vida de la gente si hacen esto o aquello, creando una doctrina que más se parece a “pare de sufrir” que a la Biblia, y que si usted le cambia la palabra “universo” por “Jesús“, es exactamente lo mismo que dice la metafísica con su “poder de la atracción”. Para que lo compruebe vaya a www.prosperidaduniversal.com y compruébelo por usted mismo haciendo el cambio de palabras.  De estas personas he hablado suficiente en mis artículos anteriores sobre dinero y la doctrina de la prosperidad, así que no es necesario mayor comentario al respecto.
  2. Habemos los otros, los que hablamos de dinero por una sencilla razón: Cristo habló de él, y lo hizo más a menudo que conceptos como cielo e infierno. De hecho, es el segundo tema más tocado por Jesús.

Hoy, y en las siguientes semanas quiero establecer algunas cosas sobre el manejo de nuestro dinero, que creo nos ayudarán a seguir entendiendo los principios financieros del reino.  Lo primero que quiero establecer es la razón por la cual Jesús habló tanto de dinero, y es simplemente que es este, el principal competidor por nuestro corazón.

Es decir, las principales luchas en su vida no se van a dar contra el diablo o las enfermedades, o cualquier otra cosa, sino con las posesiones y el dinero. Por eso, Jesús habló de “donde está tu tesoro esta tu corazón” (Lc.12:34), o nos dio esa parábola donde el rico se siente feliz por todo lo que ha acumulado y la advertencia es “insensato, no sabes que hoy vienen a pedir tu alma” (Lc.12: 13 al 21).

Esta es, creo yo, la razón filosófica más importante contra la doctrina de la prosperidad: Si el principal enemigo del ser humano es el deseo de la acumulación de riqueza, hasta el punto que podemos llegar a hacer a éste nuestro dios, entonces como le puedo estar orando al único y verdadero Dios para que me dé exactamente, lo que más me puede alejar de Él. Es como que Superman pidiera kryptonita, o un alcohólico ponga un bar como negocio, simplemente no tiene el menor de los sentidos.

La enseñanza más importante de Cristo sobre el dinero es que hay que aprender a ser generoso. De hecho, cuando uno revisa la historia de la iglesia se encontrará que lo que cambió al mundo no fue la tremenda teología que tenían, ni la organización, ni siquiera los milagros. No, lo que transformó al mundo conocido de la época fue la tremenda generosidad de los seguidores de Cristo tanto a amigos como enemigos. Permítame darle tres ejemplos:

  1. Cuando las epidemias caían sobre una población, en la Antigua Roma, eran los cristianos los que cuidaban de su gente e incluso a los paganos. En lugar de salir de ese sitio mientras estaban sanos, ellos se quedaban a ayudar hasta el final, y usted puede revisar historia tras historia donde los creyentes fueron verdaderos héroes anónimos, de momentos donde la situación era desesperada.
  2. El imperio romano recorría pueblos conquistados buscando jóvenes que reclutaban para el ejército. Un grupo de estos reclutas fueron llevados a entrenamiento y mientras eso sucedía vino una gran hambruna al lugar. Los romanos no se preocupaban por ellos ya  que tal vez nunca se convertirían en soldados y  próximos a morir fueron alimentados por unos extraños. Esto produjo la conversión de uno de ellos que llego a ser Pacomio El Grande. Su transformación se dio por esta generosidad y compasión fuera de lo común.
  3. Cuatro emperadores después de Constantino, llegó a ser emperador Juliano a quien se lo llamó “el apóstata”, quien decidió poner recursos de todo tipo para devolver a su pueblo al paganismo y sacarlo de esta nueva religión oficial llamada “cristianismo”.  Cuando reconstruyó los templos y nombró nuevos sacerdotes se dio cuenta que a pesar de los recursos invertidos la gente no respondía. Toda la iniciativa era un fracaso. Al explicar en una carta la razón dice lo siguiente: “Yo creo que cuando los pobres son abandonados por nuestros sacerdotes (los paganos), estos galileos impíos (léase cristianos), lo observan y dedican su vida hacia la misericordia. Estos apoyan no solo a sus pobres sino también a los nuestros. Todo el mundo puede ver que nos falta la voluntad de misericordia y ayuda, que a ellos les sobra”.

¿Por qué hacían esto los creyentes? Sencillamente porque este era el corazón de las enseñanzas de Jesús. Es el principio que se nota en la parábola del buen samaritano, cuando una víctima de racismo, se detiene para ayudar a alguien que seguramente era un racista. (Lc.10:30 al 37)

Es la enseñanza que Cristo que nos deja ver claramente en Lc.6: 30 al 36 donde se nos dice que nada bueno hacemos si extendemos el bien a quienes nos hacen el bien. No, el principio del cristianismo es que le hagamos el bien a aquellos que no nos lo pueden devolver e incluso a los que no nos quieren.

Entonces concluimos que no se trata de hacernos ricos y que Dios cumpla todos nuestros deseos. Se trata de que aprendamos a usar nuestros recursos para beneficio de los demás.

Ya sé que me dirá: “pero si apenas me alcanza para mí” y dejaré eso para la segunda parte de esta serie, pero creo que no queda duda que cuando los cristianos hablamos de dinero, tenemos que hacerlo bajo el principio de la generosidad y compasión con el que nuestro líder miró este mundo.

¿Cree usted que cuando una persona pasa por delante de nuestras iglesias piensa que los que se reúnen ahí son personas que viven para la compasión y la generosidad? ¿O pensarán que ahí se reúnen la gente más condenadora que existe?

Nuestro Señor mostró compasión y generosidad inmerecida; nos corresponde hacer lo mismo.

Así que, si usted y yo queremos mostrar la transformación que Cristo ha hecho en nuestra vida, una de las principales características que tendremos será nuestra generosidad en todo lo que hacemos.

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