EL CONFLICTO

Por Andres Carrera

No existe nada más devastador para la vida familiar que los conflictos y la forma como los encaramos. De hecho, mucho más dolor es causado por la forma como lo encaramos, y lo que decimos mientras estamos peleando, que por el actual tema de discusión.

Es en el momento en que nos encontramos discutiendo, cuando el ganar se torna en nuestro objetivo principal, sin importar el método y medio que usemos para lograrlo, que muchas veces incluye el destrozar moralmente a nuestro contrincante de turno, sin darnos cuenta que esa persona es nuestro cónyuge, mamá, papá o hijo.

Aquí entonces el primer principio importante sobre los conflictos en la familia: “Aún cuando usted gane la discusión, usted realmente no ha ganado”.

Y es que en familia, no es como en el mundo de negocios o académico, cuando podemos probar que tuve razón y entonces los demás tienen que cambiar su punto de vista pues está equivocado. No, en familia lo importante no es quien gana sino como queda nuestra relación después de un desacuerdo y que tanto demoramos en devolver esa relación a la normalidad, sin descartar, que probablemente algunas heridas nunca se sanen por completo.

Una segunda cosa a analizar tiene que ver con la razón por la que surge un conflicto y la Biblia nos dice que hay un motivo común por el que todos estos empiezan:

“¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra”. (Stgo. 4:1 y 2)

Tenemos entonces el segundo principio: “El conflicto empieza porque usted quiere algo de alguien, que cree que se merece o se lo deben”.

No es de sorprender que con esta actitud, el conflicto estará siempre “a la vuelta de la esquina”, pues siempre estoy pensando en lo que me hace falta, en las expectativas mías que el otro no está cumpliendo, etc., en lugar de enfocarme en lo que yo debo dar a la relación. Sin este cambio de actitud, siempre estaré exigiendo algo más.

Con estos dos principios generales, quiero pasar a mostrarles unas reglas para trabajar sus conflictos que le permitirán manejarlos de una manera más sana, y que están basadas en algunos escritos de Carlos Cuauhtémoc Sánchez:

1. Si el conflicto es entre tú y yo lo resolvemos tu y yo.- Nunca incluya testigos, ni apoyos. No consulte con su familia, o con su amiga que sabe de todo. Esto lo único que consigue es hacernos menos confiables, pues nunca se cuando lo que sucede entre nosotros será objeto de un debate público, o que alguien más se enemiste conmigo por algo que pasa entre nosotros.

La única excepción sería si ambos conyugues están de acuerdo en consultar a un consejero profesional.

2. Están prohibidas las amenazas terminales.- Me divorcio, me voy con mi mamá, me largo de la casa, etc. Nada de esto contribuye a resolver el problema, solamente lo agrava. Usted debe quedarse y resolver el conflicto llegando a un acuerdo mínimo, que es  ese compromiso al que llegamos, que no es enteramente lo que yo quiero, es suficiente para permitirnos seguir la relación sanamente.

3. Si alguno pierde la compostura, deberá retirarse por un momento hasta que retome la calma.- Obviamente el otro debe dejarlo salir y darle tiempo para que se calme.

4. El principio de las 24 horas.- Si algo no es lo suficientemente importante para conversarlo dentro de las 24 horas siguientes al suceso, he perdido mi derecho legal a reclamarlo, y no lo podré sacar a colación nunca más.

5. Se debe discutir una sola cosa a la vez.

6. Dele a su familiar el mismo trato que Dios utiliza con usted.- Incluyendo el perdón y misericordia que Él le ofrece cada día  de su vida.

Lo dejo con el último principio que usted debe usar en sus conflictos familiares “No hay razón para pelear en el ámbito familiar, que no sea para ponernos de acuerdo”.

Es decir, yo no discuto para tener razón, para demostrar lo inteligente que soy y lo tonta que es tu posición o incluso tu persona. Yo enfrento un conflicto con la única motivación de lograr un acuerdo en donde nuestro amor pueda seguir creciendo y desarrollándose, permitiéndonos estar más unidos cada vez.

Si encara sus conflictos familiares siguiendo estos principios y reglas le garantizo que éstos dejaránde ser un problema para usted, y más bien serán la oportunidad para que sus relaciones caminen cada vez más hacia la intimidad.

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