EL MANUAL DEL FABRICANTE

Por: Andrés Carrera

¿Cuánto vale una advertencia? Todo depende si la acepta o no. Puede encontrar un beneficio al hacer caso a esta, o enfrentarse a una catástrofe si no la sigues. Son hechas para su beneficio, para su tranquilidad:

Viene un tornado o un Tsunami, y le hacemos caso al servicio meteorológico y buscamos sitios seguros. Vemos los cigarrillos y nuestro Ministerio de Salud  les obliga a tener un aviso que dice que te dará cáncer. Tenemos nuestro automóvil  que al no ponernos el cinturón de seguridad nos lanza un sonidito insoportable, que continúa hasta que te lo colocas.

Incluso hay advertencias que nos causan gracia por lo obvias que son:

El microondas que dice “no usar para secar mascotas”.

La máquina de masajes casera que advierte: “no usar mientras se está dormido o inconsciente”.

El tóner de impresora láser que informa: “no comer el tóner”.

El spray de pimienta de protección que explica: “puede irritar los ojos”.

El cepillo de servicios higiénicos que nos dice “no usar oralmente”.

La Palabra de Dios tiene excelentes advertencias, no porque Él es un abusador, ni por ser dictador, sino porque es tu padre, te hizo, te ama y sabe lo que es mejor para ti. Hay cosas que debes y no debes hacer con tu cuerpo y persona, porque no fuiste fabricado para ello.

Las personas se quejan de la Biblia y dicen que está llena de lo que puedes y no puedes hacer y las consecuencias de la obediencia y desobediencia como en Deuteronomio 28, y entonces no hay que leerla porque no quiero que nadie me diga como vivir mi vida.

Te imaginas a personas bravas con Ford o Suzuki porque su carro tiene un manual y le dice que use gasolina y de qué tipo, que le ponga aceite, que lo lleve a chequeo de maquinaria cada cierto número de kilómetros, etc. Usted  no se queja contra la marca porque lo llena de cosas que se pueden y no se pueden hacer, por supuesto que no, porque sabe que se lo dicen para que disfrute la experiencia de manejar óptimamente, y quieren que el vehículo desarrolle al máximo y se dañe lo menos posible.

Así mismo, Dios nos dejó su “manual del fabricante” y quiere decirle como llegar a disfrutar al máximo de paz, gozo, amor, etc. porque lo conoce y sabe que si obedece las bendiciones lo seguirán, sobretodo en el plano emocional y espiritual.

Con sus  advertencias Dios le muestra Su compasión y preocupación , le provee de consejo y corrección, y muestra con claridad y de forma específica lo que debes hacer para vivir para Él, para encontrar Su amor y así ser feliz, y como el vivir para uno mismo solo acarreará problemas y sin sabores.

La Biblia misma nos dice en 2 Tim. 3: 16 y 17 que: ” Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia,  a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”.

Definamos cada palabra:

Enseñar.- El único lugar en todo el mundo en el que obtenemos un informe de primera mano de la persona de Cristo y sus enseñanzas es en la Biblia, por tanto, una iglesia donde no haya un estudio bíblico, es una iglesia a la que le falta algo esencial.

Reprender.- Son valiosas para indicarle a una persona de que está en el camino del error e indicarle el camino correcto.

Corregir.- Todas las teorías, todas las teologías, todas las éticas, han de ponerse a prueba contra la Biblia. Si la contradicen hay que rechazarlas, no importa que tan linda suene.

Instruir en justicia.- No estudiamos la Biblia para ser doctos, sino porque le hace bien a nuestra alma. Estudio las Escrituras para hacerme útil a Dios y a mis semejantes.

Lo que Dios busca es capacitarnos y para eso nos dejó la Biblia.

En este mes, que es el mes de la Biblia, lo invito a celebrarla, a amarla, a estudiarla con ahínco, pero por sobre todo, lo invito, a dar gracias a Dios por el amor que nos tiene, al dejarnos este regalo maravilloso, sin el cual estaríamos a la deriva.

De hecho, si lo piensa un poquito, se dará cuenta que una de las razones de la crisis moral, ética y religiosa en la que nos encontramos, es que cada vez menos los denominados “cristianos” la leemos y  la aplicamos en nuestras vidas.

Que usted y yo nos enamoremos de ella, y por supuesto del Dios que la protagoniza y la hizo escribir

Una respuesta

  1. Haydee

    Muy edificante mensaje

    enero 18, 2014 en 2:40 am

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