EL DIOS SANGUINARIO

Por Andrés Carrera

Es impresionante como uno encuentra sitios en el Internet que hablan en contra del Dios de la Biblia, debido a que este era un Dios que no tuvo compasión de ciudades enteras, incluyendo a las mujeres y los niños.

Un Dios así, dicen en estos sitios, es un Dios sanguinario, que no merece nuestra devoción. Es un Dios que no considera al ser humano como alguien de valor, sino por el contrario, seres desechables. Debido a esto, ellos llegan a decir, que seguramente este Dios es un invento de los israelitas, para con eso sustentar el hecho de su cultura milenaria y su reclamo del territorio palestino.

En estos artículos usted encuentra también, las respuestas que, según ellos, han obtenido de sus amigos cristianos, y que van desde “eran otros tiempos” a “esa era la necesidad de la conquista”.

No sé si sorprenderme más de las aseveraciones de que existe este “dios sanguinario”, o de la pobre defensa de personas creyentes, cuyo estudio de la Escritura es tan elemental  que no pueden contestar a argumentos que, parecen razonables cuando no se conocen ni la historia circundante, ni la geografía, ni la cultura en la cual el libro se escribió.

Las ordenes de Dios de que se destruya todo dentro de una ciudad se dan más de una vez (Núm. 21:1-3; Dt. 2: 33-34; Jos. 6:21; 1 Sam. 15:1-4) y con más de un personaje: Josué y Saúl por ejemplo. Por tanto, si Dios es quien los creyentes decimos que es: justicia, misericordia, amor, santo, etc. no podemos simplemente eliminar estos versículos de la Escritura, o hacer como que no están allí, tenemos que investigar porque estas aparentes contradicciones se dan.

La primera explicación sale del propio texto, Dios no quería que su pueblo se contamine de la idolatría que los pueblos paganos tenían, y por tanto quería todo destruido. La costumbre del tiempo hubiera permitido, que el pueblo conquistador incluya dentro de sus deidades, a aquellas a las que adoraba el pueblo conquistado, produciendo una inclusión cultural y religiosa que Dios no quería para Su pueblo.

La segunda, tiene que ver con lo que entendemos por ciudad. Cuando leemos que se ordena destruir las ciudades, inmediatamente vienen a nuestra mente ciudades medievales con muchas personas de distintas clases sociales, y entonces decimos: como Dios puede ordenar la muerte de gente pobre y de niños que no tienen culpa sobre lo que fuera que Dios está juzgando.

Debemos empezar entonces por ver donde vivían las personas en esa época:

1.-   Los pobres vivían en aldeas pequeñas, casi diríamos caseríos, donde pocas familias, normalmente parientes compartían lo que cada uno hacia en una atmósfera totalmente familiar. Las mujeres no salían del caserío, puesto que a la intemperie  no estaban seguras y debido a la gran mortalidad de infantes, se requería que haya presencia constante tratando de lograr que estos niños sobrevivan.

2.-   Las ciudades amuralladas, era donde vivía la gente rica, los dictadores de estas comunidades. Esta gente construía encima de las pocas fuentes de agua que habían, asegurándose de esa forma un bien supremamente apreciado (casi como el petróleo hoy en día), y debido a eso tenían poder sobre la gente, a la que mantenían en esclavitud y pobreza.

Estas ciudades eran pequeñas, dentro de ellas habitarían pocas decenas de personas y todas ellas de esta familia opresora y tiránica.

Déjeme darle un ejemplo: La ciudad de Jericó, aquella que es la más antigua del mundo, es tan pequeña que yo me quedé impresionado cuando la vi. Lejos de lo que uno podría predecir, es un lugar turístico poco visitado ya que realmente no hay nada que ver, mas allá de las pocas paredes que se han rescatado.

Es tan pequeña que yo le di la vuelta por fuera, en unos 15 minutos, y fuimos con mi hija los dos únicos de un bus de 40 turistas, que preferimos ir a verla en lugar de quedarnos almorzando en el parador turístico del sitio.

Para que no le quede duda, bastaría decir que el descubridor de estas ruinas declaró que el podía darle 7 veces la vuelta a la ciudad en una mañana y jugar un partido de tenis antes del almuerzo.

Entonces, la razón por la que Dios ordena destruir todo, no es porque es un Dios sanguinario, sino que, estas personas eran los dictadores del área, los abusadores de los pobres, y entonces sus acciones los hacían merecedores de un ajusticiamiento total.

Muchos expertos creen incluso que los campesinos del lugar al ver arribar a los israelitas, los apoyaron como los libertadores de tanta opresión  y pelearon junto a ellos.

Repito lo que dije hace unas semanas: No se puede examinar un libro sin saber quien lo escribió, para que lo hizo y cuál era el medio circundante donde lo escribió. De otra manera, lo vamos a interpretar mal y a sacar conclusiones erradas.

Tenemos una obligación cristiana en 1 Pe 3:15 que dice “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes”.

¿Está usted preparado?

Precisamente esta página se creó con la idea de contribuir a esa preparación, porque la fe cristiana incluye conocimiento.

Una respuesta

  1. Haydee

    Gracias por compartir todo esto que nos ayuda para reforzar los conocimientos de la palabra de Dios

    septiembre 18, 2013 en 6:44 pm

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