LA SUMISIÓN

“Harto ya de estar harto, ya me cansé de preguntarle al mundo ¿por qué y por qué? decía Juan Manuel Serrat en su canción “Vagabundear”, y yo estoy igual de harto con el uso de esta palabra por líderes cristianos y esposos.

Y es que la sumisión de la esposa es el tema favorito en consejería de los esposos irresponsables,  que no están actuando según la Palabra de Dios y que creen que poner esta palabra delante de sus esposas o un consejero, les hace inmediatamente tener la razón, o los libra de toda culpa, ya que ellos no pueden operar como esposos cristianos, debido a la poca o ninguna sumisión de su esposa.

La base Bíblica para este pedido de sumisión está en Efesios 5:21 al 33, donde se nos dice primero que nos sometamos unos a otros y luego se nos habla de la relación matrimonial, continuando con otras dos donde hay sumisión: hijos  a padres y siervos a esclavos.

Quiero tratar este tema empezando hoy por lo que los esposos deben hacer para lograr esta “sumisión”, y la próxima semana veremos lo que las esposas deben hacer para ofrecerla.

Empiezo con los esposos porque estos son los principales responsables de la relación. Somos los sacerdotes del hogar, los que responderemos ante Dios por la mujer que se nos dio, y los que debemos mostrar a Cristo en nuestras familias.

Dos puntos hacen el pasaje sobre lo que el hombre debe hacer para lograr la tan ansiada “sumisión”:

  1. Amar a nuestras mujeres como Cristo amó a su iglesia (25 al 27).- La pregunta sencilla es esta: ¿Qué vino primero la entrega de Cristo por nosotros o la sumisión nuestra a su Señorío?  Nosotros los hombres no queremos entender que el ejemplo de hombría no es Rambo, ni James Bond, ni siquiera un superhéroe, sino Cristo. El espejo donde mirar mi hombría es Él, y por tanto, debo buscar Su ejemplo, que fue tornarse en un siervo líder con todo lo que eso implica (lea el artículo “El líder siervo”).  Mi rol no es exigir sumisión, es tratar a mi esposa y familia de tal forma que la sumisión sea algo tan lógico, como lo es cuando uno conoce y se somete a Cristo. La sumisión no se exige, se la gana, cuando se muestra que lo que hago es para el bien de otros y no tomo decisiones pensando solo en lo que es mejor para mí.  Nuestras esposas estarán felices de entregar el liderazgo a un hombre que ella sabe que la ama, y que su principal preocupación es hacerla feliz.  El problema está cuando yo exijo sumisión para  ser tan egoísta como pueda, cumplir mis sueños, mis pasatiempos, sin que ella se queje. O peor exijo sumisión, para poder descargar mi ira contra ella cada vez que me deja ver que estoy haciendo algo mal o actuando con egoísmo. Muéstreme a un esposo que se está esforzando por ser un siervo líder y le mostraré una esposa que no le preocupa el estar sumisa a su esposo. Claro si usted empezó a hacer esto después de años de dominación, no espere que su esposa le crea de inmediato. Tratar con las consecuencias de nuestros actos requiere paciencia y amor para permitirle a ella ver los cambios.
  2. Amar a nuestras mujeres como a nuestros propios cuerpos (28 al 30).- ¿Ha notado usted qué mientras más vanidoso es el hombre mas egoísta es? ¿Ha notado que podemos gastar fortunas en nuestros gustos y vemos como un derroche el gusto que se puede dar ella?  En este contexto, yo “necesito” algo de ultima tecnología, mientras es un gasto innecesario un maquillaje más caro o incluso algo nuevo para la casa.  Ni siquiera somos capaces de amar a nuestras esposas más que a nuestros amigos, peor más que a nosotros mismos, y esa incapacidad es la que provoca la falta de sumisión que usted tanto exige.

La próxima semana estaré examinando la sumisión desde el punto de vista de lo que la mujer debe hacer, pero eso no cambia el motivo principal de este artículo:

Estoy harto de que escondamos nuestros egoísmos y falta de dedicación a nuestra pareja tras la palabrita “sumisión”, y me da vergüenza que los llamados a ser sacerdotes del hogar, pensemos que el puesto que nos han dado es de rey- dictador.

Una respuesta

  1. ala

    Esperaré con ansias el rol sumiso de la mujer

    junio 10, 2013 en 3:35 pm

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