LOS ANTI-HEROES

Desde niños nos gustan los héroes. Nos encantan a los hombres todo lo que tiene que ver con Superman, Batman, Spiderman, etc., y me acuerdo las horas que mis hijas podían pasar viendo las heroínas de las historias de Disney: Ariel, Pocahontas, Mulan, Bella, etc.

Cuando crecemos seguimos viendo historias sobre héroes, ficticios o reales, buscamos la virtud humana ejemplificada, por muy ficticia que sea. Incluso cuando entramos en la fe, nos encantan las historias de gente como Elías, Moisés, David, etc. que han sido resumidas en el capítulo 11 de Hebreos, al que le hemos puesto por nombre “Los héroes de la fe”.

Cuando Jesús estuvo entre nosotros nos contó tres historias sobre heroísmo, pero usó como héroe de la historia al más inusual de los personajes. Veámoslas:

  1. EL BUEN SAMARITANO (Lc. 10:30 al 35).- El héroe es un paria racial, alguien a quien los judíos ni miraban, al que consideraban el resultado de la unión de un traidor o traidora que se unió con un enemigo de Israel en algún momento. Ya no eran judíos puros y vivían en su propio territorio, territorio que los judíos evitaban, aunque eso significara tener algunos días mas de camino hacia su destino.  A este personaje, Cristo lo escoge como el héroe de la historia, hablándole a un pueblo que hubiera escogido como héroe al sacerdote o al levita.
  2. EL FARISEO Y EL COBRADOR DE IMPUESTO (Lc.18:9 al 14).- Dos personas van a orar, el uno se sabe inmerecido, el otro es un cumplidor excelso de las leyes de Dios. El uno un traidor a su pueblo, pues se dedicaba a estar en los caminos cobrando impuestos para el imperio invasor, quedándose él con una ganancia del esfuerzo de sus compatriotas esclavos.  Nadie en el auditorio de Jesús quería siquiera oír de esta gente, otros parias debido a su decisión de servir a Roma. Todos ellos hubieran escogido al religioso en una historia.
  3. EL HIJO PRÓDIGO (Lc.15: 11 al 32).- Una persona que comete la ofensa de pedirle a su padre la herencia antes de que este se muera, que va y la dilapida, un irresponsable total, que cuando vive la consecuencia de sus decisiones decide volver, es elegido como héroe en esta historia. No su hermano, un hijo fiel, un muchacho responsable, que solo pensó en hacer la voluntad de su padre.  Nadie pensaría en convertir a semejante personaje en el héroe, sino como una enseñanza de lo que ser irresponsable acarrea.

¿Por qué escoger estos parias como héroes en estas historias? ¿Por qué estos personajes son tan importantes en lo que Jesús nos enseñó?

Porque los tres nos hablan del concepto más importante que nos da la Escritura. Un concepto que es tan importante, que todo cristiano debe jurar defender, incluso hasta la muerte. Un concepto sin el cual “somos los más dignos de conmiseración “: LA GRACIA.

Es la gracia el más grande regalo que Dios nos dio y que tristemente no mostramos suficiente. Es el gran mensaje que Dios nos confió, y que no se lo obtiene en ninguna otra parte. Todo lo demás que el cristianismo puede ofrecer se lo puede dar otra institución: Si hacemos casas para los mendigos, también lo puede hacer el gobierno, si alimentamos a los pobres, también hay otras fundaciones que lo hacen.

El mensaje exclusivo del cristianismo, es que Dios ama a los pecadores sin condiciones. Este es el poder más grande que existe, y el más controversial, pues parece ir contra todo instinto de la humanidad.

Todas las demás religiones tienen maneras de ganar la aprobación de Dios: El karma hindú, los ocho caminos del budismo, las obras católico romanas, el código musulmán, el pacto judío. Solo el cristianismo, se atreve a presentar el amor incondicional de Dios, por gente que no se lo merece, y que nada puede hacer para ganárselo, terminando con una palabra con todo asomo de legalismo.

Se cuenta que en una conferencia de religiones comparadas, expertos de todo el mundo discutían qué creencia, si la hay, era exclusiva de la fe cristiana. Comenzaron a eliminar posibilidades. ¿Encarnación? Otras religiones tenían versiones distintas de dioses que aparecían en forma humana. ¿Resurrección? También otras religiones tenían relatos de regresos de entre los muertos.

El debate continuó por algún tiempo, hasta que C.S Lewis entró al salón.

– ¿Por qué tanto escándalo? – preguntó Lewis

– Estamos discutiendo acerca de qué aporte es exclusivo del cristianismo entre las religiones del mundo – oyó decir a sus colegas.

– Vaya que eso es fácil – contestó Lewis – La gracia,

Después de discutir un poco, los conferencistas tuvieron que estar de acuerdo.(1)

Cuando pienso en todo esto, me doy cuenta que para los contemporáneos de Jesús no había nadie más anti-héroe que Él. Termina muerto en una cruz, en lugar de finalizar derrotando a los romanos y liberando a su pueblo. Sin embargo, es ese sacrificio el que inaugura el periodo de tiempo más hermoso que ha existido: LA ERA DE LA GRACIA.

NOTAS:

(1).- Tomado del libro Ilustraciones perfectas publicado por Unilit. 

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