¿ESTÁ DIOS VIVO?

Al final del artículo de la semana pasada hice una pregunta en la que creo debemos ahondar y esta era: ¿Cómo actuarías si creyeras que Dios está vivo?, y es que a medida que más lo pienso, realmente parece que los cristianos no estamos convencidos que no está muerto, y por eso nos negamos a entregarle nuestras vidas por completo.

Veamos el ejemplo de Abraham en Génesis 22 que dice: “Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: ¡Abraham! Aquí estoy respondió. Y Dios le ordenó: Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré. Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios le había indicado” (1 al 4).

Dios deja claro lo que está solicitando. Le está pidiendo entregar la mayor bendición que Dios le ha dado, una que es irremplazable, probablemente la única bendición que Abraham podría considerar por encima de Dios. Para aumentar más la posibilidad de duda que podría tener Abraham, pasarían tres días de camino antes de que el sacrificio tuviera lugar y Dios no da ninguna garantía solo sabemos lo que Abraham pensaba “que Dios tiene poder hasta para resucitar muertos” (Heb.11:19).

Ahora vamos al creyente tipo del siglo XXI: Dios no le pide algo similar a lo de Abraham, sino que le dice dame tu ira, entrégame tu vida sexual desenfrenada, tu hábito a la mentira, etc. y le decimos que no, que yo puedo con eso, como mucho le digo “Señor ayúdame con esto”, no entendiendo que a Dios hay que entregarle nuestra vida, nuestros defectos, virtudes y dejarlo trabajar en mi.

Contrario a eso en lugar de entregarle, queremos que nos dé garantías, si yo voy a realmente ser feliz sin este particular defecto de carácter, pues lo considero tan mío que no se si estaré confortable si me quita eso.

Veamos un ejemplo real que me toco ver hace poco tiempo:

Un esposo creyente me pregunta, si yo creo que debe divorciarse de su esposa también creyente, puesto que ve que ella no hace las labores de la casa como debe y a pesar de todos sus reclamos no ha conseguido nada. Mi respuesta fue simple: lo que debes hacer es amarla y ese amor hará que ella cambie y ora para que Dios muestre como poner tu matrimonio en orden.

Me quedó mirando y me dijo: “Hermano ¿pero eso dará resultado?”

Para que un creyente dude que algo que dice Dios no dará resultado, tiene que pensar una de dos cosas:

1.- Dios no está vivo o cuando menos no sabe lo que habla porque no conoce a mi esposa.

2.- Dios me quiere infeliz o sufriendo. Por alguna razón se ha vuelto contra mí. Esto a pesar que la Palabra es clara: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jer.29:11)

Si este cristiano creyera realmente que Dios está vivo y que quiere lo mejor para él, jamás preguntaría si lo que Dios dice dará resultado o no.

Ahora bien, el grave problema que tenemos es que entendemos mal lo que es bendición. Debido a la mala información de la mayoría de los medios de comunicación “cristianos” y de algunos de los predicadores más famosos, el creyente cree que bendición es algo material como parafraseando la canción nada cristiana por cierto, de “salud, dinero y amor; el que tenga esas tres cosas que le de gracias a Dios”.

Lo que para Dios es bendición, es que cada vez nosotros estemos mas unidos a Él, que vayamos creciendo espiritualmente hasta el punto donde vamos avanzando hacia el objetivo bíblico “De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo.” (Ef.4:13).

Finalmente para empezar a entregar sus cosas a Dios y contestar la pregunta importante que estamos analizando, esto es lo que tenemos que aceptar:

1.- A CRISTO COMO SEÑOR Y SALVADOR.- Poniendo énfasis en la palabra Señor. Recuerde, nadie puede aceptar a Cristo como Salvador sino lo acepta también como Señor y una vez que usted lo hizo, su vida es de Él y Él hará de ella lo que sea mejor para el Reino, aunque eso incluya un sufrimiento momentáneo para usted, y sin importar lo material que le permita tener o no.

2.- LA PALABRA DE DIOS COMO GUÍA.- Sin esto usted nunca crecerá, y podrá ser fácilmente engañado. Que usted sepa de Biblia impide que sus pastores, incluyéndome, cometamos errores o intentemos abusar de la grey. (2 Tim.3:16).

3.- LA VOLUNTAD DE DIOS COMO PROPÓSITO.- Le garantizo que eso es lo único que lo hará feliz.

4.- EL PODER DE DIOS COMO SU FUERZA.- No se apoye en su propia energía, déjelo a Él operar, recuerde está vivo. (Fil4:13).

Que esta semana empecemos a vivir como si Dios está vivo y pongamos nuestra vida y prioridades en orden, a partir de esa verdad que debe ser la que conduzca nuestra vida.

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