LA RESURRECCION II: LAS APARICIONES DE JESÚS

Otra prueba que tenemos de la resurrección, son las distintas apariciones del Jesús resurrecto, en cuerpo glorificado, mostrando su triunfo sobre la muerte.

Debemos empezar por entender, el por qué a los apóstoles les resultaba incomprensible el Cristo de la cruz, y es que para ellos, como para los judíos de ese tiempo, la idea de un Mesías sufriente era imposible. Un Mesías sufriente era una idea completamente extraña para la concepción judía del mesianismo.  Incluso hoy, los judíos niegan el hecho de un Mesías sufriente e interpretan Isaías 53 como que se refiere al pueblo de Israel y no a un hombre, a pesar de las dificultades con las que se encuentran al forzar esta interpretación.

Cuando Jesús predijo sus sufrimientos y crucifixión, los doce apóstoles no pudieron ni siquiera imaginarse lo que quería decir (Lc. 18:31-34).  Es un sano hecho psicológico el oír sólo aquello que estamos preparados para comprender.

Las predicciones de Jesús con respecto a sus sufrimientos y muerte, cayeron en oídos sordos. Los discípulos a pesar de las contínuas advertencias de Él, no estaban preparados para darse cuenta de su alto alcance.

Por causa de sus tradiciones y su formación religiosa, los apóstoles creían haber dado con la solución de sus problemas. Israel sería liberado de Roma y ellos pasarían a ser parte del nuevo gobierno libre de su país.

Luego llegó el calvario. Se esfumaron todas las esperanzas de que Jesús fuera su Mesías. Desanimados regresaron a sus hogares  ¡¡Habían perdido todos esos años!!

En el momento de la aprehensión de Jesús los discípulos huyeron (Mt. 26:47-56) y sólo dos lo siguieron (Jn. 18:15-18). Pedro se asustó al llegar al Sanedrín y negó a su maestro,  Juan o bien se sentía fuera de peligro por ser conocido del sumo sacerdote y porque su padre era un hombre rico, o era un hombre muy valiente, tanto que fue el único que estuvo cerca de Jesús en la cruz (Jn. 19:26 – 27).

Después de la cruxificación los discípulos se ocultaron y nada se oyó de ellos hasta que Magdalena les lleva las sorprendentes noticias en la mañana del tercer día. De allí, los mismos dos que se atrevieron a seguirle de lejos, tienen la osadía de averiguar por sí mismos si lo que María decía era verdad, aún sin entender por qué no estaba Jesús en el sepulcro (Jn. 20:1-10).

Sin embargo, algo cambió radicalmente en los discípulos y se transformaron de personas asustadas en unas a quien nadie podía callar. Se convirtieron en personas muy decididas de la noche a la mañana. Los podían poner en la cárcel, flagelarlos, matarlos, pero no podían hacer que ellos negaran su convicción que al tercer día, JESUCRISTO RESUCITÓ (Hch. 5:40-42).

Los seguidores de Jesús no hubieran podido enfrentarse a la tortura y a la muerte a menos que hubiesen estado absolutamente convencidos de la resurrección de Jesús. La unanimidad de su mensaje y el desarrollo posterior de su conducta fue sorprendente.

Cabe la posibilidad de que haya discrepancias en un grupo numeroso, sin embargo, todos ellos estuvieron totalmente de acuerdo en cuanto al hecho de la resurrección. Si ellos estaban engañados, es difícil explicar porque ninguno de ellos cedió al estar sometido a la presión.

Todos los discípulos exceptuando uno, murieron mártires. Ningún hombre estaría dispuesto a morir, a menos que estuviera seguro de poseer la verdad, y ellos estaban seguros puesto que habían sido testigos. (1 Cor. 15:1-10).

Una teoría que se da para refutar la resurrección es que en todas las apariciones, lo que realmente sucedió fue que la gente tuvo alucinaciones.

Una alucinación es un acto aparente de visión, donde no hay un objeto que esté verdaderamente delante de él.

Características De Las Alucinaciones.-

A.-   Generalmente sólo la gente altamente imaginativa o muy nerviosa tiene alucinaciones. Sin embargo, las apariciones de Cristo no estuvieron restringidas a personas de una constitución psicológica especial. Incluso tenían variedad de estados de ánimo al momento:

  • María Magdalena estaba llorando (Jn. 20:11-16).
  • Las mujeres estaban temerosas y sorprendidas (Mt. 28:1-10).
  • Tomás lleno de incredulidad (Jn. 20:24-29).
  • La pareja de Emaús estaba preocupada por los eventos de la semana (Lc. 24:13-35) y los discípulos en Galilea por su pesca (Jn. 21: 1-14).

B.-   Las alucinaciones generalmente están restringidas al tiempo y lugar en que ocurren. Sin embargo, las apariciones de Cristo ocurrieron en una gran variedad de tiempos y lugares y en algunos casos son entrevistas muy prolongadas:

  • La temprana aparición matinal a las mujeres (Mt. 28:9-10 )
  • La aparición en el camino de Emaus una tarde (Lc. 24:13-33)
  • Junto al lago una mañana temprano en Galilea (Jn. 21:1 -23).

C.-   El tener alucinaciones exige que las personas tengan un estado de ansiedad y de expectativa, que es la causa de que su deseo llegue a hacerse realidad para él.  Sin embargo, como ya hemos visto los seguidores de Jesús no esperaban que este resucite, incluso, las mujeres iban a terminar la labor de embalsamiento empezada por José y Nicodemo. Aún viendo a Jesús, los discípulos no lo podían creer (Lc. 24:36-49).  Cristo tuvo que probárselos.

D.-  Las alucinaciones no tienen un repentino fin, sin embargo, las apariciones de Cristo cesaron después de cuarenta días (Hch. 1.1-11) y no se volvieron a dar, excepto por la aparición de Cristo a Pablo.  Las alucinaciones debieron haber llegado a ser masivas, ya que quinientas personas cayeron bajo su influjo.

Podemos concluir entonces, que las apariciones de Cristo no fueron una alucinación y que ninguna alteración de los sentidos ha logrado jamás cambiar al mundo, de manera, que este movimiento tiene que haber empezado por un hecho cierto: Jesús resucitó y se dejó ver por sus seguidores, y cuando menos por un enemigo: Saulo de Tarso.

Uno de los testimonios más influyentes a favor del cristianismo lo constituyó el hecho de que Saulo de Tarso, tal vez el enemigo más encarnecido del cristianismo, llegó a ser el apóstol Pablo.  Saulo era un hebreo fanático, un dirigente religioso.  El hecho de haber nacido en Tarso le concedió la oportunidad de estar en contacto con la cultura más avanzada de su tiempo.  Tarso era una ciudad universitaria que se destacaba por sus filósofos estoicos y su cultura.

Pablo, como su padre, tenía la ciudadanía romana lo que era un privilegio muy distinguido. Citó a los poetas y filósofos menos conocidos: Arato, Cleanto (Hch. 17:28); Menandro (1 Cor. 15:33); Epaminodas (Tit. 1:12).

Era un judío orgulloso de su herencia y de su justicia (Fil. 3:4-6), (Hech. 8:1-3), y persiguiendo a quienes consideraba unos herejes tuvo un encuentro con Jesús (Hch. 9:1-22).

Su cambio fue radical. Su carácter fue transformado y las dos cosas que él más odiaba, el cristianismo y los gentiles, pasaron a ser su vida ya que predicó el evangelio a la gente que anteriormente él consideraba inferior.

¿Fue acaso este hombre víctima de una alucinación? Esto es prácticamente imposible.

La conclusión que podemos sacar es que el hecho psicológico establecido de vidas cambiadas es una razón de peso para creer en la resurrección. Es evidencia  que aporta al hecho objetivo de que Cristo se levantó al tercer día. Pues solamente un Cristo resucitado podría tener tal poder transformador en las personas.

NOTA.- BASADO EN LOS LIBROS MAS QUE UN CARPINTERO DE JOSH MC DOWELL Y QUIEN MOVIÓ LA PIEDRA DE FRANK MORRISON.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s