¿CÓMO NOS ACERCAMOS A DIOS?

Por Andrés Carrera

Cuando usted empieza a leer la Biblia, y decide hacerlo por el Antiguo Testamento, uno arranca fácilmente la lectura, puesto que se cuenta una historia que continúa:

Génesis tiene la creación, luego el pecado, Abraham, Jacob, etc., luego viene Éxodo y la historia continúa con todo lo que Moisés hace y la salida del pueblo de Egipto y su camino hacia la tierra prometida.

Pero aquí empieza el problema, usted llega a Levítico, y empieza a pensar que esta lectura no es para usted, comienza a sorprenderse por la cantidad de sangre y a no entender las razones para todo esto.

Cuando usted resume los sacrificios que se nos detallan en ese libro logra lo siguiente:

1.-  Holocausto (OLAH).- Era una ofrenda voluntaria, y según los recursos de la persona se ofrecía un toro, cordero, pájaros, sin defecto, y se hacía para expresar amor y devoción a Dios y para expiación de un pecado no intencional (Lev. 1:3 al 17; 6:8 al 13).

2.-  Oblación (MINHAH).- Otra ofrenda voluntaria que se ofrecía a través de harina con aceite, pastel o grano con aceite. Se hacía para expresar amor, agradecimiento y devoción a Dios (Lev. 2: 1 al 16; 6:14 al 18; 7:12 y 13).

3.-  Ofrenda de paz (SHELEM).- La última de las voluntarias y se entregaba según los recursos de las personas, podía ser una cabra, ganado o un cordero, y se hacía para expresar paz, comunión y gratitud a Dios (Lev. 3:1 al 17; 7: 11 al 21 y 28 al 34).

4.-  Por el pecado (HATTAT).- La primera de dos obligatorias, se hacía para expresar la confesión de un pecado no intencional, y buscar perdón y lavamiento de Dios. Se entregaba un toro, cabra, pájaros o harina (Lev. 4:1 al 5; 6:24 al 30).

5.-   Expiatoria (ASHAM).- También obligatoria, se hacia a través de un cordero sin defecto, para expresar la confesión de un pecado específico intencional o no, confesado voluntariamente (Lev. 5:14 al 6:7; 7:1 al 7).

El propósito de todos estos sacrificios era lograr una comunión con Dios y en otros casos restaurarla. En el tiempo del A.T. a nadie se le ocurriría acercarse a Dios sin algo en las manos, sin un sacrificio que entregar.

El mensaje de todo esto era claro: No te puedes acercar a Dios con las manos vacías. No puedes ir a Su presencia sin nada, porque no eres lo suficientemente bueno.

Éxo 23:15  »La fiesta de los Panes sin levadura la celebrarás en el mes de aviv, que es la fecha establecida. Fue en ese mes cuando ustedes salieron de Egipto. De acuerdo con mis instrucciones, siete días comerán pan sin levadura. »Nadie se presentará ante mí con las manos vacías.

Cuando llegamos al N.T. nos queda claro que el sacrificio por el que entramos es el de Jesucristo, y que sin Él no hay acceso a Dios. Mire la explicación de Hebreos 10:1 al 22:

1 al 4.- La solución de los sacrificios de Levítico era algo temporal y que no podía quitar los pecados.

5 al 10.- El sacrificio de Cristo es hecho una vez y para siempre.

11 al 18.- Jesucristo es el sacerdote y el sacrificio perfecto, permitiendo que el Espíritu Santo entre en nuestros corazones.

19 al 22.- Al ser purificados por el sacrificio de Cristo podemos acercarnos confiadamente al lugar Santísimo, donde está la misma presencia de Dios.

Aquí viene entonces la pregunta importante: ¿Cómo alguien que lea la Biblia, aunque sea eventualmente, puede pensar que puede acercarse a Dios sin un sacrificio? Y en la Palabra o es un animal, o es Cristo, de otra manera estoy condenado a morir yo, puesto que no hay sacrifico en mi nombre.

Romanos  12:1 dice que si yo soy creyente, debo presentarme como un sacrificio, ya que si Cristo murió por mí, yo debería morir a mi mismo por Él, y debido a esa vida nueva yo me acerco a Él con sacrificios, como labios que lo confiesan (Fil. 4:16), ya que cuando alabo desde el corazón estoy en el proceso de morir a mí. Igual cuando hago el bien (Fil. 4:17) y cuando dedico mi tiempo a la lectura de la Palabra o a la oración. Todas estas cosas me llevan a convertirme en ese sacrificio agradable a Dios.

La próxima vez que alguien le diga que él puede acercarse a Dios por sus méritos personales, recuérdele que nunca podemos ir a Dios con las manos vacías, y que sólo lo podemos hacer a través del sacrificio de Cristo, por medio del cual yo puedo acercarme al lugar Santísimo, al que nadie puede ir por méritos propios.

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