ORACIÓN DE LA SERENIDAD

Al hacer el estudio de la semana pasada me acordé que cuando colaboré con el ministerio “Celebra tu Recuperación” me pidieron que estudie esta oración que se repite en su primer párrafo en todas las reuniones de AA. La oración completa dice así:

                            Dios, concédeme la serenidad…

                            para aceptar las cosas que no puedo cambiar

                            el valor para cambiar las cosas que si puedo cambiar,

                            y la sabiduría para conocer la diferencia.

                            Viviendo un día a la vez,

                            Disfrutando un momento a la vez;

                            Aceptando la dificultad como un camino hacia la paz;

                            Tomando, como Jesús lo hizo,     

                            este mundo pecador tal cual es,

                            no como quisiera que fuera;

                            Confiando que harás que todo salga bien

                            si me entrego a Tu voluntad;

                            para que sea  razonablemente feliz en esta vida

                            y sumamente feliz contigo por siempre en la eternidad.

                                             Amén.                                    

Cuando estudié esta oración atribuida a Reinhold Neibuhr, me di cuenta de lo bíblica que es y el porqué se convirtió en el himno de las personas en recuperación y debe ser un recordatorio a nosotros los creyentes, de lo que la vida es.

Veamos la oración línea a línea,

DIOS, dame la serenidad….  (es Dios concédeme)

¿Qué es eso? ¿Qué significa?  El diccionario nos habla de pacífico.  La Palabra la define como:

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil. 4:7).

La paz que sobrepasa todo entendimiento. Observa, estás tratando de encontrar tu serenidad en Dios, porque a Él es que se la estás pidiendo: “Dios dame…” y sólo Él te la puede conceder a través de Jesucristo.

Se lo estamos pidiendo a Dios, no a un banco, una tienda por departamento, a una nueva relación, ni a una botella, es a Dios. La pregunta es: Si no tienes un concepto claro de qué es la serenidad que quieres, como vas a saber qué es cuando llegue?

Para aceptar las cosas que no puedo cambiar…

Y sabemos que a los que aman a Dios; todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Rom.8:28).

Estás pidiéndole a Dios que te de la serenidad (paz) para aceptar las cosas, circunstancias, personas que no puedes controlar o cambiar, o lo que quieres es el poder para que hagan tu voluntad, porque “eso es lo que ellos necesitan”. Lo que tú necesitas es la serenidad para esperar, sabiendo que Dios sabe lo que hace.

Entendámoslo, es cuando no tenemos poder para hacer nada, cuando se lo podemos dejar a Dios. Cuando llueve lo mejor es dejar que llueva y Dios use esos oscuros días para dibujar esos lindos “arco iris” y el verde de las praderas.  Pero cuando llueve no podemos entender porque, pero debemos confiar en Dios y tener la paz.

Estas siguientes son grandes:

El valor para cambiar las cosas que si puedo cambiar, y la sabiduría para conocer la diferencia…

De dónde saco la sabiduría? Acuérdese se lo estamos pidiendo a Dios (Sal. 29:11).

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Stg.1:5).

Deberíamos hacer una lista de los asuntos en nuestra vida que necesitamos  trabajar para cambiar. Normalmente estarán en una de estas tres categorías, que son las tres A.

 TU ACTITUD,                                   TU ACEPTACIÓN                  TUS ACCIONES

Cambiar tu pensamiento,          cambiar tu corazón,             cambiar la forma,

                                                                la manera como                 como te relaciones

                                                                 piensas de otros.                        con otros.

Ahora el truco es como sabemos la diferencia entre lo que puedo y no. Espero que hayas notado que lo que puedes cambiar tiene que ver contigo, y lo que no puedes con los demás y las circunstancias. Puedes cambiar tu respuesta a la adversidad y el dolor, no puedes hacer nada para evitar que vengan o para que la gente responda como tú crees que deben.

Aquí termina la oración en el mundo secular, pero se están perdiendo la mejor parte, el cómo lo hacemos; la respuesta empieza aquí:

Viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez…

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal. (Mt.6:34)

Piensa en  la última vez que te detuviste y disfrutaste el momento.  Míralo de esta manera: AYER es un cheque cancelado. MAÑANA es una promesa de pago. HOY es el efectivo (listo para ser vivido y cambiado).

Cuando le permitimos al fracaso del pasado y al temor del futuro, robarnos del presente,  perdemos nuestra serenidad.  Es solo en el HOY que los verdaderos cambios pueden aparecer.  Nadie puede ir y cambiar algo del pasado. Ni el dolor, ni la traición etc.  Si estamos atascados en el pasado no podemos encontrar la serenidad que necesitamos hoy.  Por otro lado, si estás en el futuro no podrás ver el hoy.  Preocuparse nunca evita la tristeza del mañana, sólo le quita fortaleza al presente.

La mayoría de las cosas por las que nos preocupamos o no terminan pasando o no las podemos controlar.  Deja los problemas de mañana a la fortaleza de mañana.  Planificar siempre, afanarte nunca.

Esta que sigue es una difícil!!

Aceptando la dificultad como un camino hacia la paz;

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido por un poco de tiempo, el mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca (1 Ped. 5:10).

¿Cómo puede ser una dificultad un camino a la paz?  En el mundo no se puede, pero con Dios así es. Esa es la única forma como algunos lo miraremos a Él.  En cada neblina hay enseñanza y las dificultades nos acercan a Él (Stg. 1:2 al 4). La dureza de la vida es algo que debemos esperar y lo que nos llevará a la madurez espiritual como comenté en el artículo pasado.

Tomando, como Jesús lo hizo, este mundo pecador tal cual es, no como quisiera que fuera

“Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos…

El Seol y el Abadán están delante de Jehová, ¡Cuánto más los corazones de los hombres¡” (Prov.15:3 y 11)

El conoce todo.  Tenemos que pasar en este mundo un largo tiempo.  Pero no es para que nos hagamos a un lado sino para enfrentarlo.  Mt. 5:13 – 16.   Tenemos  que cambiar nosotros y eso hará que otros a nuestro alrededor lo hagan y debemos caminar aceptando como es el mundo.

Debemos aceptar la maldad humana que en muchas ocasiones estará dirigida a nosotros, y dejar de pensar en términos de “porque a mí”.  (Rom.12: 14, 19 y 20).

Confiando que Tú harás que todo salga bien, si me entrego a Tu voluntad; para que sea razonablemente feliz en esta vida y sumamente feliz contigo por siempre en la eternidad.

Amén.

“Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Prov. 16:3) “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. (Jn.14:27).

Cómo le pedimos que haga las cosas bien si no nos hemos rendido a Él  y a su plan perfecto? La salvación nos lleva a Él, pero no nos sana las heridas inmediatamente, sino que las vamos superando con nuestra madurez cristiana. Recuerde usted no se puede preparar para ser cristiano, ni se puede disciplinar hasta convertirse en uno.  Tiene que ser quebrado hacia el mundo de Dios.

Receta para  ser razonablemente feliz: Mantén tu corazón libre del odio. Tu mente libre de preocupaciones. Vive de manera simple. Espera poco. Da mucho. Y Sobre todo mantén tu vida centrada en Jesucristo quien en Jn. 14:27 te prometió paz.

Esta es la serenidad por la que estamos orando. Paz de mente y corazón que no es frágil, pero que exige que, trabajemos en ella. Recuerda que la tierra no tiene ningún dolor que el cielo no puede curar.

Esta oración nos ayuda al cambio de perspectiva de la que nos habla 2 Cor. 4:17-18, y nos enfoca en la esperanza de 1 Cor. 2:9.

El secreto de nuestra serenidad esta entonces en el empezar a ver nuestra vida con ojos de eternidad, y no con la temporalidad a la que estamos acostumbrados.

Una respuesta

  1. JORGE

    HERMOSA ORACION Y MUY CIERTA LA VERDAD QUE NECESITO QUE DIOS ESCUCHE MIS SUPLICAS Y ME DE SERENIDAD,PAZ,SABIDURIA PARA TOMAR DECISIONES Y SACAR ADELANTE AMI FAMILIA EL MIEDO AL FRACASO ME PARALIZA ..YO SE QUE EL SABE EL FINAL DE TODO CONCERNIENTE A MI Y TODO LO VE LLEVO 3 ANOS INTENTANDOLO SIN RUMBO FIJO EN PODER LOGAR MIS METAS PERO AHORA ES DIFERENTE LE HABLO MAS SEGUIDO QUE ANTES Y LE PIDO ME ORIENTE Y PERDONE MIS DEBILIDADES PECADOS ,ESTOY TRATANDO DE SER MEJOR CADA DIA NO ES FACIL PERO LO SEGUIRE INTENTANDOLO…GRACIAS POR REGALARME ESTA ORAION QUE LA COMPARTO CON MIS AMIGOS.

    diciembre 27, 2014 en 10:30 pm

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