¿PARA QUÉ ESTAMOS EN UNA IGLESIA?

Para los que hemos tenido malas experiencias en una congregación cristiana esta es una pregunta recurrente, que incluso nos hace alejarnos de ella por un tiempo, pensando que nuestra fe no se va a afectar si nos quedamos solos.

Poco a poco y no sin sufrimiento, nos damos cuenta, que con todas sus limitaciones y problemas es una institución que necesitamos y sin la cual no podemos seguir creciendo como creyentes. Se dice que hay dos cosas que no se pueden hacer en soledad: la una casarnos, la otra ser cristianos.

Si esto es así, entonces, es necesario que conozcamos para que fue hecha la iglesia, y entonces entendamos cual debe ser mi contribución, si alguna, en ella.

1.- Existimos para adorar a Dios.- Todo lo que hacemos tiene ese único fin. La música, la predicación, la oración, los ministerios, el evangelizar, etc. todo lo hacemos para adorar a Dios, que no es otra cosa que recordarnos quien es el dueño de casa y de nuestras vidas.

2.- Institución que Dios creó y donde cifra sus esperanzas de alcanzar a un mundo perdido.- Me impresiona como Dios dice que Él nos escogió a nosotros para hacer algo tan importante (Jn.15:16). El Nuevo Testamento termina con la creación de esta institución, que queda como la única esperanza para un mundo sin Dios.

La implicación es sobrecogedora: Usted y yo somos el único obstáculo que tiene Satanás para llevarse a alguien más al infierno con él. Debemos contarle al mundo que están perdonados, que Dios no tiene nada contra ellos, que debemos celebrar juntos la gran noticia. Debemos ser el faro de la gracia y no el sitio donde vive el legalismo.

Luis Palau hizo una vez una comparación que me encanta y espero que no le parezca grotesca. El comparó a la iglesia con el estiércol, que si se lo apila todo junto, apesta todo el vecindario, pero si se lo desparrama enriquece la tierra.

3.- Está llamada a ser una agrupación donde el énfasis está en la eficacia de la fe para transformar la conducta.- Si hemos nacido de nuevo y somos participantes de la naturaleza humana, entonces, todos debemos reflejarlo en nuestro cambio de vida. Como he dicho otras veces tenemos que ser cristianos de las tres C: Cristianos de CONVICCIÓN, que cambia la CONDUCTA, hasta que es transformado nuestro CARÁCTER.

La Iglesia primitiva puso el mundo “patas arriba” porque eran personas que al haber recibido la vida nueva dada por Dios deseaban conocer más y más sus enseñanzas para andar en ellas. Nosotros somos llamados a hacer lo mismo.

4.- Todos sus miembros son considerados “piedras vivas”.- Debido a esto todos tenemos que contribuir desde nuestras habilidades y talentos y nadie puede ser un espectador. Nuestro problema actual es que la mayoría de los cristianos se conforman con quedarse sentados en la banca dejando el trabajo a quienes ellos creen que son los “especialistas”, privando a la Iglesia de sus atributos y privándose ellos de la bendición del dar (Hch.20:35) y de ver como Dios los puede usar individualmente para contribuir a engrandecer su reino.

Es el aporte individual de cada uno de nosotros lo que puede convertir a la Iglesia en lo que Dios tenía en mente para ella.

5.- Buscamos perfeccionar a los santos.- Efesios 4:11 y 12 son versículos que se han prestados para abusos de ciertos pastores. Trataremos sobre esto en algunas semanas, pero para el tema de hoy es necesario que observemos nuestra obligación: traer nuevas almas a Cristo y luego trabajar con ellos hasta perfeccionarlos, haciéndolos discípulos (MT.28:19 y 20).

6.- Estamos para cuidarnos unos a otros.- Al contrario del espíritu de Caín que reclamó que él “no era guarda de su hermano”, nosotros debemos considerarnos como tales. La frase “unos a otros” aparece repetidamente en el Nuevo Testamento, y se nos deja ver que somos un solo cuerpo que dependemos el uno del otro (1 Cor.12).

Imagínese la sensación de bienestar de un miembro que se sabe apoyado por otros, y que contribuye a la medida de sus atributos personales para que otros se sientan igual.

7.- Estamos aquí para servir.- Nuestro énfasis no debe ser tener la mejor organización sino el espíritu de servicio. Cristo no enfatizó las formas de gobierno de la Iglesia, sino que dejó ver el amor humilde (Juan 13), y años después Pablo se referiría a ese espíritu como la forma de vida de un creyente (Fil.2: 5 al 7).

Son los países no cristianos como la India los que más pueden atestiguar de como casi todas las labores que atienden a los desvalidos e intocables son hechas por organizaciones de cristianos, y ese debería ser nuestro sello en todo lugar y época.

8.- Vivimos para romper barreras.- Que difícil se nos hace vivir con la diversidad, tenemos mentalidad de club social y nos olvidamos con facilidad que fue la iglesia cristiana la primera institución en la historia que igualó a hombres y mujeres, griegos y judíos, incluso esclavos y libres. Estamos aquí para dar la bienvenida a toda clase de gente, por pecadora que la creamos, sin distingo de raza o condición social.

Culminaré este tema la próxima semana, pero hasta eso que tal si empiezas a pensar como nos propuso J.F. Kennedy en otro contexto y es que, no pienses en lo que la Iglesia puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por la Iglesia.

Una respuesta

  1. haydee briones rueda

    excelente como siempre, gracias por recordarnos todas estas cosas, que a veces las olvidamos.
    que El Senor le continue dando sabiduria para escribir y guiar al pueblo de Dios.

    noviembre 16, 2012 en 10:50 pm

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