EL OBRERO CRISTIANO

El artículo científico de esta semana no tiene nada de tal, pero me impresiono tanto que decidí mandárselos de todas formas. Cuanto nos falta de esto a los creyentes, tenemos que empezar a tener compañeros de cuentas para tener un servicio cristiano eficaz. Ojala esto sirva para que alguno de ustedes lo haga con sus colaboradores o amigos cercanos.

Les informo que por problemas de tiempo empezaremos desde setiembre a publicar solo dos artículos científicos al mes, continuando todas las semanas con el de doctrina.

Que disfruten esta lectura como lo hice yo.

02/08/2007 Fuente: Leadership University

LA NECESIDAD DE RESPONDER ANTE OTROS DEL OBRERO CRISTIANO

Ted Martin

Cuando me gradué del seminario, el presidente, el Dr. John Walvoord, pronunció un discurso para todos los nuevos graduados. Nos advirtió que, con el paso de los años, algunos de nosotros no estaríamos en el ministerio. Seríamos víctimas de tipos de pecados particulares que nos descalificarían o nos sacarían del ministerio. Nombró los tres grandes: inmoralidad, dinero y orgullo. Él había visto cómo estos pecados se habían cobrado sus víctimas a lo largo de los años. Hombres que habían corrido bien, ahora estaban eliminados. Nos advirtió que tuviésemos cuidado. Daba este mismo mensaje cada año a la clase que se graduaba.

Con los años, he visto el cumplimiento de sus advertencias. Todos somos dolorosamente conscientes de Jimmy Bakker y Jimmy Swaggart. Siempre tendremos a estos “Elmer Gantrys,” pero ellos no son mi mayor preocupación. Me preocupa mucho más los “Gordon MacDonald”-personas que jamás hubiera esperado que caerían-personas que he conocido, observado, y hasta trabajado junto a ellas a lo largo de los años, que fueron muy eficaces en el ministerio y luego cayeron. Algunos han sido víctimas del sexo. Se han ido con la secretaria o, aún peor, han seducido a muchas mujeres. Otros han dejado el ministerio por razones financieras. Algunos no pueden ganar el dinero suficiente en el ministerio. Otros no pueden mantener el apoyo. Algunos no pueden controlar el dinero. Otros han sido deshonestos en sus tratos. Algunos han sido descalificados del ministerio porque se han centrado en la alabanza de los demás.

He observado a Bill Bright a través de los años, y he visto cómo él ha evitado estas áreas específicas de pecado. Cuando comencé a trabajar, mi director me contó cómo Bill Bright, en una fría noche de Minnesota, había vuelto a la oficina de Crusade antes que el director local. La esposa del director lo invitó a entrar para esperar a su esposo. Bill respondió: “Voy a esperar aquí afuera en el auto hasta que llegue Ray.” Esto es típico de la forma en que él evita situaciones potencialmente difíciles. Financieramente, Bill consigue su apoyo personal y tiene el mismo salario que cualquier otro personal de Crusade. Las regalías de todos sus libros van a Crusade y no a Bill mismo. Ni siquiera tiene una cuenta de ahorros. Ha donado su propio programa de retiro para establecer un centro de capacitación en Rusia. Con relación al orgullo, notará que ISOT (International School of Theology – Escuela Internacional de Teología) no es la Escuela Bright de Teología. Podría seguir sin parar. Bill sabe que estas tres áreas son potencialmente fatales para los hombres y mujeres que están en el ministerio.

Por supuesto, hay otras áreas que también afectan nuestro ministerio: el divorcio, la falta de veracidad, la hipocresía, descuidar la vida familiar, algún pecado específico dominante, o algún punto ciego que desconocemos, y finalmente-aunque tal vez sea lo más importante-nuestro andar personal con Dios.

¿Cuál es la mejor forma de protegernos de estos y otros pecados que pueden arruinar un ministerio o volvernos relativamente ineficaces en el ministerio? Las escrituras indican que responder ante otros es importante en este proceso.

En última instancia, por supuesto, tenemos que responder ante Dios. Esta es una doctrina que suele dejarse de lado hoy a la luz de la gracia y el perdón de Dios, pero es algo que las escrituras subrayan: “Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo (2 Co. 5:10; comparar Ro. 14:2). En el juicio rendiremos cuenta de cada palabra ociosa (Mt. 12:36), Dios traerá a la luz las cosas ocultas en las tinieblas, nuestros secretos, y revelará los motivos de nuestros corazones (Ro. 2:16; 1 Co. 4:5). Aun nuestros ministerios serán probados con relación a cuán bien han edificado el templo de Dios, y seremos recompensados o sufriremos pérdidas en consecuencia (1 Co. 3:10-15).

Si nos damos cuenta del verdadero impacto de tener que responder finalmente ante Dios, ¡cuánto más fervorosos deberíamos ser en buscar responder ante otros creyentes para ayudarnos a desarrollar la disciplina que necesitamos para vivir una vida que honre y agrade a Dios! Por supuesto, nunca debemos intentar transferir nuestra responsabilidad personal por nuestra vida a ningún grupo, pero Dios puede usar estas relaciones para ayudarnos en nuestra propia responsabilidad personal.

Dios nos conoce y sabe que somos sólo polvo. Sabe que nuestros corazones son engañosos y malos. Nunca fue su intención que el cristianismo fuera una religión individualista de “hágalo usted mismo.” Por eso nos dio órdenes como: ámense unos a otros (Juan 13:34); confiésense los pecados unos a otros (Santiago 5:16); oren unos por otros (Santiago 5:16); busquen el bien de otros (Filipenses 2:4); aliéntense unos a otros (Hebreos 10:24); estimúlense unos a otros al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24); si alguno es sorprendido en falta, los que son espirituales, restáurenlo con espíritu de mansedumbre… y sobrellévense los unos las cargas de los otros (Gá. 6:1-2)

¿Cuándo fue la última vez que confesó sus pecados a algún otro creyente? ¿Cuándo lo ayudó alguien señalando algún punto ciego de su vida? Nosotros en Estados Unidos somos tan individualistas y “libres” que jamás pensaríamos en tener que responder ante otros. No queremos que nadie invada nuestra intimidad. No ocurría lo mismo con nuestros hermanos y hermanas de la iglesia primitiva.

El Rdo. Sam Shoemaker ha descrito a nuestras iglesias hoy como “llenas de reuniones en las que nunca nos reunimos realmente.” Pero, por supuesto, se supone que los obreros cristianos hoy no deben tener ningún problema o dificultad-eso no sería espiritual. Así que avanzamos a los tumbos en dos cilindros, no porque no tengamos la Palabra de Dios sino porque no logramos llevar la Palabra de Dios a las suelas de nuestros zapatos. No logramos avanzar mucho en las áreas de nuestras debilidades.

Si usted es normal (sea lo que fuere eso), también necesita un sistema para responder ante otros. Si no lo tiene, puede estar viviendo más cerca del borde de lo que piensa. Piense en la posibilidad de elegir a una persona o un pequeño grupo de personas que se pongan de acuerdo para responder unos ante otros, en forma periódica, de acuerdo con objetivos que se fijen individualmente para cada una de las diferentes área de la vida. Las áreas a incluir son el área moral, las relaciones interpersonales (incluyendo el cónyuge y los hijos), las finanzas, y toda área de debilidad de la que esté consciente, y especialmente su andar con Cristo.

Tal vez requiera más de una persona o grupo para cubrir todas las áreas de responsabilidad. Por ejemplo, si está teniendo verdaderos problemas en el área financiera, tal vez necesite una persona que pueda ayudarlo sólo con ese tema. Tengo un amigo con el cual me reúno para el aspecto moral, personal y espiritual. Tengo otra persona en mi trabajo específico en la Escuela de Teología. Tengo un grupo con el cual me reúno con relación a nuestro ministerio en la iglesia local. Y, por supuesto, respondo informalmente ante mi esposa. Ella conoce muchos puntos ciegos.

Mi esposa, Gwen, se ha involucrado recientemente en un grupo de apoyo y de responsabilidad mutua de mujeres en la Escuela de Teología, facilitado por Marcia Klenck. (Marcia es la esposa del profesor Dr. Gordon Klenck quien, como tal vez sepan, conoce mucho de este tema. Esta es una inquietud fundamental de ellos.) Gwen cree que esta es una de las cosas más positivas en las que ha participado.

Para escoger un grupo de responsabilidad mutua, es preferible escoger personas a quienes usted respeta y con quienes puede relacionarse cómodamente. Cuanto más madura espiritualmente es una persona, mayor seré el beneficio para usted de esa persona. “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo” (Proverbios 27:17).

Por supuesto, debe haber confidencialidad en un grupo. Han oído el chiste de cuatro ministros que estaban compartiendo sus pecados secretos. El primero compartió su lucha con la lujuria; el segundo, con el juego; el tercero, su adicción secreta a la bebida; el cuarto apenas podía esperar para salir del lugar; su pecado eran contar chismes. Las personas deben respetar las confidencias, porque en caso contrario nunca llegarán a compartir en el nivel necesario.

También debe haber vulnerabilidad en un grupo de responsabilidad mutua. Esto tal vez se desarrolle mejor a lo largo del tiempo. Tal vez necesite ser usted el que fije el ritmo aquí. Si no está dispuesto a soltarse el pelo y compartir sus luchas y fracasos personales, los demás normalmente no compartirán los suyos.

Piense en la posibilidad de planear una reunión semanal para sus principales temas de responsabilidad ante otros. Busque siempre, año tras año, formar parte de un grupo así. Las personas y los grupos con los que se reúne podrán variar con los años, dependiendo de su situación personal, pero siempre estará la necesidad. Tal vez usted tenga que ser la persona que tome la iniciativa. Tal vez hasta tenga que capacitar a la persona o al grupo con el cual trabaja, porque es algo tan contrario a la práctica normal en círculos cristianos hoy.

Después que accedí a escribir esta monografía, me enteré de un libro excelente escrito para hombres, The Man in the Mirror (El hombre en el espejo), por un laico, Pat Morley. Él habló en la capacitación del personal de Campus Crusade este último verano y dio a cada hombre del personal una copia de su libro. Es el tipo de libro que usted podría dar a cada uno de los hombres de su equipo de apoyo o a cada hombre que está buscando discipular. En el libro hay un capítulo titulado “Responder ante otros: el eslabón perdido.” He recibido permiso para incluir una sección de este capítulo que brinda sugerencias y un formato para una reunión semanal de responsabilidad mutua. No creo poder mejorarlo. Le dará a usted lo que necesita para comenzar un grupo, en caso que no esté haciendo algo similar ya.

Una hora por semana para verificar la responsabilidad mutua

Responsabilidad mutua significa tener que responder en forma periódica por cada una de las áreas clave de nuestras vidas ante personas calificadas.

Pautas sugeridas:

  1. Trate de asegurarse de que cada persona tenga el mismo “tiempo en el aire.” No obstante, si uno de ustedes ha tenido una lucha especialmente dura en una semana, sea lo suficientemente flexible como para centrarse en ese tema, aun cuando tome toda la hora.
  2. Deje que cada persona recorra una sección por vez, y luego deje que el/los otro/s contesten. Esto hará que las cosas se muevan mejor.
  3. No descuide el tiempo de oración.
  4. Intente trabajar uno con uno. Los grupos pequeños de 3 a 5 hombres también pueden funcionar bien si todos son concisos al hablar (una hora pasa muy rápido)
  5. Vuelva a leer el capítulo “Responder ante otros: el eslabón perdido” al menos una vez al año, y discuta las preguntas al final del capítulo. Se sorprenderá al ver cómo su comprensión del tema de responder ante otros cambiará con el paso de los años.
  6. No afloje. Querrá abandonar, tal vez frecuentemente. Pida a Dios que lo fortalezca cuando quiera darse por vencido.
  7. Haga que cada uno tenga que responder por los objetivos que cada uno se ha fijado y por las normas de la Palabra de Dios.
  8. Nunca olvide el propósito de tener que responder ante otros: ser cada día más parecido a Cristo en todos nuestros caminos. Recuerde que es Jesús el objeto de nuestra búsqueda, a través de nuestra devoción, nuestro sacrificio y nuestro afecto. Todo lo que sea menos que una intimidad con el Señor vivo será un logro pálido de su tiempo juntos. Finalmente, si no se siente cómodo con el formato, siéntase con la libertad de alterar estas preguntas y escribir su propia lista de control de responsabilidad mutua. Tal vez quiera dividir las áreas clave entre más de un compañero de responsabilidad mutua.

Preguntas para comenzar la reunión:

  1. ¿Cómo te ha bendecido Dios esta semana? (¿Qué cosas anduvieron bien?)
  2. ¿Qué problema ha consumido tus pensamientos esta semana? (¿Qué cosas anduvieron mal?

Vida espiritual:

  1. ¿Has leído la Palabra de Dios cada día (¿Cuánto tiempo? ¿Por qué no? ¿Lo harás esta semana?)
  2. Describe tus oraciones (por ti, por otros, adoración, confesión, gratitud)
  3. ¿Cómo está cambiando tu relación con Cristo?
  4. ¿Cómo has sido tentado esta semana? ¿Cómo respondiste?
  5. ¿Tienes algún pecado sin confesar en tu vida?
  6. ¿Estás caminando en el Espíritu?
  7. ¿Adoraste en la iglesia esta semana? (¿Fue fortalecida tu fe en Jesús? ¿Fue honrado Él?)
  8. ¿Has compartido tu fe? ¿En qué formas? ¿Cómo puedes mejorar?

Vida en el hogar:

  1. ¿Cómo te va con tu esposa? (actitudes, tiempo, irritaciones, desilusiones, progreso, su relación con Cristo)
  2. ¿Cómo te va con los niños? (cantidad y calidad de tiempo, valores y creencias, educación, bienestar espiritual)
  3. ¿Cómo andan tus finanzas? (deudas, compartir, ahorrar, mayordomía)

Vida de trabajo:

  1. ¿Cómo andan las cosas en el trabajo? (progreso en la carrera, relaciones, tentaciones, carga de trabajo, problemas de estrés, trabajo excesivo)

Asuntos críticos:

  1. ¿Sientes que estás en el centro de la voluntad de Dios? ¿Sientes su paz?
  2. ¿Con qué estás luchando en tu vida intelectual?
  3. ¿Qué has hecho por alguna otra persona esta semana? (los pobres, aliento, servicio)
  4. ¿Están tus prioridades en el orden correcto?
  5. ¿Tu comportamiento moral y ético es como debería ser?
  6. ¿Cómo te va en tu área personal de alto riesgo?
  7. ¿Son consistentes tu yo “visible” y tu yo “real” en esta relación?

Oración:

  1. Cierre la verificación de un hora de la responsabilidad mutua con diez a quince minutos de oración. Concéntrese en la preocupación de la semana. [1]

Una vez que ha adquirido experiencia en responder ante otros, úsela cada vez que sea posible en su ministerio particular. Creo que a través de uso adecuado de grupos de responsabilidad mutua podemos superar los hallazgos de las encuestas Gallup: en esencia, no hay ninguna diferencia aparente entre los que están adentro de la iglesia y los que están afuera.

John Wesley, a través de un sistema de grupos de responsabilidad, llamados “reuniones en clases,” buscó restablecer la moralidad de la “iglesia primitiva” en la iglesia de Inglaterra. Los resultados durante y después el avivamiento evangélico del siglo dieciocho cambiaron la moralidad de Inglaterra y de todo el mundo. Los resultados últimos siguen estando con nosotros hoy: la abolición de la esclavitud, las leyes para el trabajo de los niños, los hospitales, los orfanatos y la emancipación de la clase obrera.

Estamos necesitando reformas trascendentes similares hoy. Sólo vienen con cambios profundos en muchos corazones y vidas que finalmente influyen en una nación. Lo aliento a comenzar una relación de responsabilidad mutua pronto. Dios lo bendiga.

Traducción: Alejandro Field

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