EL HOGAR

El libro de Proverbios nos deja ver con claridad que cuando Dios creó el hogar, lo hizo pensando en la bendición que podría ser para el hombre (18:22; 19:14; Gen. 2:18).  No fue diseñado para que sea un campo de batalla, sino un refugio.  Aun cuando el libro de Proverbios, no nos provee respuestas para todos los problemas que un hogar enfrenta, si nos conduce en la dirección correcta.  Sus instrucciones son valiosas y nos da principios claros para tener relaciones familiares de éxito.  Nos deja claro la responsabilidad personal de cada miembro, de pensar primero en el beneficio del todo, antes que del suyo propio (11:29).

El hogar fue creado con dos propósitos principales:

  1. Contribuir a la felicidad de cada miembro (5:18; 29:3; 31:28).-  El miembro de la familia temeroso de Dios, traerá felicidad sobre el resto, ya que esa es una institución mediante la cual Dios quiere bendecirnos a todos (Sal.127: 3-5; 128:3 y 4).
  2. Es un campo de entrenamiento para los niños (22:6; 23:14; 1:8-9).- En el hogar los niños reciben la guía necesaria para crecer y desarrollarse.  A la vez reciben instrucción que se quedará con ellos hasta la adultez (4:1 al 13; 6:20-23).

La familia se consolida cuando los miembros nos complementamos unos a otros, cuando los  integrantes cumplen diferentes roles y responsabilidades, cuando comprendemos nuestro papel y afectamos positivamente con él a los demás miembros, cuando nos interrelacionamos y somos una buena influencia el uno en el otro.

Proverbios nos describe cada rol en un hogar:

  1. Esposo y padre (20:7; 17:6; 15:27).- Su sabiduría y rectitud deben ser de beneficio y servir de ejemplo para el resto.
  2. Esposa y madre (12:4; 14:1; 31:10 al 31).- Ella es el cimiento principal del que depende el éxito o el  fracaso del hogar. Todos la buscarán en momentos de necesidad.
  3. Hijos (10:1; 15:20).- Pueden llegar a ser una bendición o una maldición. Es claro que pueden llevar a sus padres ya sea regocijo o gran pesar.  Un buen hijo llega a ser un deleite para sus padres, un motivo de orgullo (23:15 y 16; 29:3 y 17), mientras un mal hijo es motivo de dolor y vergüenza, que solo se intensifica debido al amor que se les tiene (17:21 y 25: 19:27).
  4. Abuelos (17:6).- Es muy valiosa la contribución que ellos pueden hacer al hogar (20:29; 16:31). Es maravilloso ver como se extiende la bendición a través de tres generaciones y como nos podemos enriquecer una generación de otra, en lugar de hablar de las brechas generacionales.

La pregunta que nos debemos hacer hoy es: ¿Habrá algo más valioso que un buen hogar? ¿Será en lo que más debemos invertir nuestro esfuerzo y tiempo?

Para estas dos preguntas la respuesta de Proverbios es clara: Un buen hogar es la más preciosa posesión que un ser humano puede tener (15:6; 24:3 y 4) y es en la unidad de esta donde está su valor, que es mayor que cualquier posesión material o placer (15:17:17:1).

Qué lindo sería que prestáramos atención prioritaria a estos consejos, porque es cuando perdemos a la familia que nos damos cuenta de su valor y normalmente ahí ya es  demasiado tarde.

Disfrutemos de nuestros hogares y luchemos por ellos con la vehemencia que pelea un sediento en el desierto por un poco de agua.

Según nuestro Señor, vale la pena el esfuerzo y yo le creo. ¿Le creerás tú?

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