EL TESTIMONIO DE HUGH ROSS

Por Hugh Ross, Ph D. Astrónomo, autor, pastor, conferencista internacional, y presidente y fundador de Reasons to Believe (www.reasons.org). (http://www.reasons.org/about/who-we-are/hugh-ross)

Mi búsqueda de la Verdad

Nací en Montreal y fui criado en Vancouver, Canadá. Mis padres eran moralmente rectos pero no religiosos. Nuestros vecinos también pudieran ser descritos como no religiosos. Durante mi niñez o adolescencia no conocí a ningún cristiano o a ningún serio seguidor de cualquier otra religión.

Aunque mi vecindario era pobre, sus escuelas públicas eran excelentes, y sus bibliotecas bien equipadas. Cuando tenía siete años de edad leía libros de física tan rápido como podía sacarlos [prestados de la biblioteca]. A los ocho años decidí que sería astrónomo. En los años siguientes, mi estudio sobre la gran explosión [el “big bang” (1) ] me convenció de que el universo tuvo un comienzo, y por lo tanto, tuvo también un Autor. Pero, al igual que los astrónomos cuyos libros leía, yo imaginaba que el Autor tenía que ser alguien distante y no comunicativo.

Mis estudios de historia en el colegio me desconcertaban porque era obvio que los pueblos del mundo tendían a tomar sus religiones muy seriamente. Sabiendo que los filósofos europeos de la época de La Ilustración (2) en su mayoría descartaban la religión, mi reacción inicial fue la de estudiar sus obras. Lo que descubrí, sin embargo, fueron inconsistencias, contradicciones, evasivas, y razonamiento circular.

El siguiente paso era obvio: ir a los libros “sagrados” directamente. Si Dios, el Creador, había hablado por medio de cualquiera de estos libros (y yo pensaba que probablemente El no lo había hecho) la evidencia de su autoría sería obvia: lo comunicado sería perfectamente verdadero. Razoné que si los hombres inventaran una religión, sus enseñanzas reflejarían el error humano. Pero, si el Creador se comunicara, su mensaje estaría libre de errores y sería tan consistente como los hechos en la naturaleza. Así que usé los hechos de la historia y de la ciencia para examinar cada uno de los libros “sagrados”.

Al comienzo mi tarea fue fácil. Después de solo unas horas (en algunos casos menos que eso) de leer, pude encontrar una o más afirmaciones que claramente no concordaban con los hechos de la historia y de la ciencia. También noté un estilo de redacción que se describe mejor como esotérico y misterioso; parecía incoherente con las características del Creador implicadas por los hechos de la naturaleza. Mi tarea fue fácil hasta que le quité el polvo a la Biblia que los Gedeones (3) me habían dado algunos años antes como parte de su programa de distribución en las escuelas públicas.

Encontré que la Biblia era notoriamente diferente. Era simple, directa, y específica. Me sorprendió la cantidad de información histórica y científica (i. e. examinable) que incluía y lo detallado de esa información. La primera página de la Biblia [Génesis 1] llamó mi atención. No solo que el autor describió correctamente los principales eventos de la creación de la vida en la Tierra, pero además colocó esos eventos en el orden científicamente correcto e identificó apropiadamente las condiciones iniciales del planeta.

Durante el siguiente año y medio pasé cerca de una hora al día buscando errores (como alguna inexactitud) en la Biblia. Finalmente tuve que admitir que la Biblia no tenía errores y que esta perfecta exactitud solo podía provenir del Creador. También me di cuenta de que la Biblia era única en su descripción de Dios y de sus relaciones con los humanos desde una perspectiva que exigía más que solo las dimensiones que los humanos experimentamos (largo, ancho, alto y tiempo). Más aún, yo me había demostrado, sobre la base de historia predicha [profecías] y de la ciencia, que la Biblia era más confiable que muchas de las leyes de la física. Mi única opción racional era confiar en la autoridad de la Biblia tanto como confiaba en las leyes de la física.

Para este tiempo entendía claramente que Jesucristo era el Creador del Universo, que El pagó el precio que solo una persona libre de pecado pudiera pagar por todos mis ofensas contra Dios, y que yo obtendría vida eterna si decidía aceptar Su oferta de perdón y darle su legítimo lugar de autoridad sobre mi vida. Sin embargo, había entendido lo suficiente de las Sagradas Escrituras para saber que ese compromiso no podía ser secreto. Tendría que ser un compromiso público y esto significaba que tendría que permitirles a mis amigos, profesores y parientes enterarse. Yo temía al desprecio y a la ridiculización que de seguro recibiría. Así que por varios meses titubeé.

Durante esos meses experimenté una extraña confusión. Por primera vez en mi vida, mis calificaciones cayeron y tuve dificultad en resolver problemas. Estaba descubriendo el significado de Romanos 1:21, donde dice que cuando alguien rechaza lo que sabe y entiende que es verdad acerca de Dios, su pensamiento se vuelve inútil y su mente ensombrecida. (4) Las eventuales consecuencias descritas en los versículos siguientes me helaron la sangre. (5)

Yo sabía qué era lo que debía hacer, pero mi orgullo parecía demasiado grande. Una noche oré pidiéndole a Dios que me quitara mi resistencia [a su voluntad] y que me convirtiera en cristiano. Oré de esta manera por seis horas sin recibir respuesta aparente. Finalmente, me di cuenta de que Jesucristo no se impondría sobre nadie, aun habiéndoselo pedido. Dependía de mí el decidir ser humilde e invitarlo a que entrara en mi vida. Y eso es lo que hice a la 1:06 de la mañana. Entonces firmé mi nombre bajo la Declaración de Decisión [de recibir a Cristo como Salvador] al final de mi Biblia de los Gedeones, reconociendo a Jesucristo como mi Señor y Salvador.

De inmediato tuve una sensación de seguridad de que Dios nunca me dejaría, de que yo era de El para siempre. Mis temores de ser ridiculizado por no cristianos disminuyeron gradualmente, y dia a dia comencé a aprender cómo compartir mis descubrimientos acerca de la verdad espiritual con mis compañeros, y profesores. Sin embargo, sin los beneficios del compañerismo con otros cristianos, mi proceso de madurez espiritual estaba detenido.

De vez en cuando visitaba alguna iglesia, pero encontraba que era una secta o un grupo que se denominaba cristiano pero que no tomaba la Biblia con seriedad. Cuando llegué a Caltech (6) para realizar estudios post-doctorales, finalmente conocí a un cristiano que tomaba su relación con Dios en serio: Dave Rogstad. Dave me invitó a asistir con él a un seminario sobre aplicar principios bíblicos a la vida diaria. Estuve allí en un edificio con 16.000 cristianos comprometidos. Fue abrumador el ver que habían tantos cristianos, y lo que aprendí me ayudó y me dio una lección de humildad.

A las pocas semanas del seminario estaba no solo asistiendo a estudios bíblicos de hogar, sino también ayudando a liderarlos. Dave me presentó el desafío de empezar a compartir mi fe con no científicos no cristianos. Me sorprendió el observar que –a diferencia de los científicos, que tienden a luchar más en el área de la voluntad que en el de la mente al considerar a Cristo- los no científicos que conocí tendían a luchar más en el área de la mente. Si tan solo ellos pudieran obtener evidencia convincente de que Dios existe, de que Jesús es Dios, y de que lo que la Biblia enseña es verdad, ellos estarían listos a dar sus vidas a Cristo. ¡Qué alegría!

Empecé a dedicarle más y más tiempo a compartir la evidencia con otros. En un año estaba sirviendo a tiempo completo como pastor de evangelismo en la iglesia Sierra Madre Congregational Church. Diez años después, cuando descubrimientos científicos produjeron grandes avances que prácticamente sellaron el caso [científico de evidencias] a favor de la realidad del Dios de la Biblia, un grupo de amigos me pidió encarecidamente que formara una organización –hoy Reasons to Believe (7)- para difundir esta nueva evidencia tan ampliamente como fuera posible. Es una gran alegría para mí el poder reportar que cada año que he conocido a Jesús como mi Señor y Salvador, mi regocijo en El, y en compartir Su verdad con otros, crece. Nada hay en este mundo por lo que yo cambiaría mi relación con El.

NOTAS

1. http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_Big_Bang

2. http://es.wikipedia.org/wiki/Ilustraci%C3%B3n

3. http://es.wikipedia.org/wiki/Gedeones_Internacionales

4.[“A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.” Romanos 1:21; NVI.

5. “Aunque afirmaron ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos, y de los reptiles.” Romanos 1:22, 23; NVI.

6. California Institute of Technology. http://www.caltech.edu/ http://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_de_Tecnolog%C3%ADa_de_California

7. Reasons to Believe emergió de mi pasión por la investigación, el desarrollo y la proclamación de las más poderosas nuevas razones para creer en Cristo como Creador, Señor y Salvador, y de usar esas nuevas razones para alcanzar a las personas para Cristo. ( www.reasons.org )

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