El Estrés como Indicador de Diseño Divino

Por Hugh Ross, Ph D.  Astrónomo, autor, pastor, conferencista internacional, y presidente y fundador de Reasons to Believe (www.reasons.org).

Original: Stress as an Indicator of Divine Design.

En un anuncio publicitario para el Heart Institute [Instituto del Corazón] que lleva su nombre, Tommy Lasorda, ex-manager de los Dodgers de Los Angeles, dice, “A mi no me dan ataques del corazón; yo los doy.” Como manager de un equipo de beisbol de las Grandes Ligas, él hizo todo lo que pudo para estresarles sus corazones a los managers de los equipos rivales. El también se dio cuenta de que era importante para él el estresar a sus propios jugadores hasta cierto punto para que ellos pudieran llegar a ser mejores deportistas. Y entendía que, por medio de lograr que sus jugadores mejoraran, él les causaría aun mayor estrés y ansiedad a los managers rivales.

Demasiado estrés puede causar un daño serio, aun la muerte. Sin embargo, Lasorda se refirió a algo que ecólogos y químicos solo recientemente han aprendido a apreciar mas completamente. Cada ser vivo necesita algún nivel de estrés, pero, para obtener el máximo beneficio, el estrés tiene que ser ajustado con cuidado y precisión.

En la década de 1880 un farmacólogo alemán notó que dosis diminutas de desinfectantes (elementos estresantes) estimularon el crecimiento de la levadura. Ignorando sus anotaciones acerca de los efectos nocivos de las dosis altas, algunos profesionales de la homeopatía se entusiasmaron demasiado y actuaron con fanatismo. Comenzaron a recetar elementos estresantes en exceso, como por ejemplo metales pesados (a) en tabletas,  líquidos e irritantes de la piel, promocionando insistentemente sus supuestos beneficios. Esta práctica, que en cierta medida continúa en el presente, produjo una importante perdida de credibilidad para aquellos que investigaban y recomendaban los beneficios potenciales del estrés. Solo en los últimos años, cuando los científicos comenzaron a medir con precisión el patrón no lineal de la reacción de los organismos a los elementos estresantes, sucedió que la disciplina del hórmesis –el estudio de los beneficios y perjuicios de varios grados y clases de estrés medible- recuperó su impulso entre los científicos.

En los últimos años los hormeticistas han descubierto una creciente [cantidad de] evidencia acerca de que ciertas substancias y condiciones –disponibles en el medio ambiente de la Tierra y que causan estrés-  pueden producir –y de hecho producen- una variedad de reacciones beneficiosas cuando se encuentran disponibles en los niveles apropiados. (1)

Las mismas substancias y condiciones son tóxicas en  niveles mayores, y la toxicidad típicamente aumenta exponencialmente con mayores niveles de exposición. Hay niveles en los que  estos elementos estresantes pueden ser letales.

Los hormeticistas también han encontrado que para muchas especies los elementos  estresantes producen beneficios dos veces:  en el momento de la exposición inicial y mas tarde en la vida; en algunos casos mucho mas tarde. En casi todos los casos los elementos  estresantes producen un aumento en la aptitud para sobrevivir. Los beneficios particulares en cuanto a aptitud incluyen una mejor aclimatación a las condiciones en el medio ambiente del organismo y lo que los hormeticistas llaman “plasticidad”: la habilidad de adaptación a una mas amplia variedad de condiciones medio ambientales.

Un ejemplo de aclimatación es lo que le sucede a escaladores de montañas mientras ascienden gradualmente desde altitudes de 3.000 a 8.000 metros. El estrés producido por la decreciente disponibilidad de oxigeno en la atmósfera estimula al cuerpo a incrementar la densidad de los glóbulos rojos en el torrente sanguíneo. Esta densidad incrementada distribuye el oxigeno mas eficientemente a los músculos de los escaladores. Un ejemplo de plasticidad puede ser observado en el desarrollo del sistema inmunológico humano. El estrés de la exposición a virus, bacterias, polvo, y una amplia variedad de alimentos durante los primeros años de vida de una persona puede resultar en una mayor resistencia a alergias y reacciones asmáticas.

Hasta la fecha los hormeticistas han identificado mas de mil diferentes estresantes químicos y medio ambientales que producen una o mas ventajas a una o mas especies de seres vivos. Especies para las que los científicos han encontrado beneficios probados de los estresores incluyen plantas, bacterias, hongos, insectos, peces, aves y mamíferos, incluyendo a humanos.” (2)

Los estresantes están clasificados en cuatro amplias categorías:

  1. Elementos y  compuestos naturales que son potencialmente tóxicos.
  2. Condiciones medio ambientales naturales, incluyendo la radiación y la contaminación, que son potencialmente letales.
  3. Varios organismos y virus.
  4. Actividades físicas que temporalmente privan, tensan, presionan, o dañan.

Los beneficios de estos estresantes están clasificados en seis amplias categorías:

  1. Longevidad mejorada
  2. Crecimiento o biomasa mejorada
  3. Reproducción mejorada
  4. Defensas antioxidantes mejoradas
  5. Inmunidad o salud mejoradas
  6. Mayor fuerza o resistencia

Para muchas especies, incluyendo a los humanos, el beneficio que un individuo recibe de un estresor en particular es altamente dependiente de cuando, durante su desarrollo, ocurre la exposición a los estresantes. Típicamente, el mayor beneficio proviene de la exposición durante las primeras etapas del proceso de desarrollo. Ocasionalmente, el beneficio es dependiente del género, como lo fue recientemente demostrado [en un experimento sobre] moscas de la fruta. (3)

El descubrimiento de que la exposición a un elemento estresante durante las primeras etapas del desarrollo puede producir beneficios de por vida condujo a los investigadores a explorar posibles vínculos entre los elementos estresantes y las funciones de ciertos genes. Estos investigadores encontraron que en muchos casos los elementos estresantes cambiaron la expresión de los genes que son la base de ciertos senderos de respuesta fisiológica. (4) Por ejemplo, elementos estresantes impactaron la expresión genética que regula la respuesta hormonal, proteínas de shock de calor, y enzimas antioxidantes.

El estudio de hormesis en curso define con claridad que hay cuatro distintas manifestaciones de ajuste preciso para los seres vivos en general, y para los seres humanos en particular.

  1. La superficie y la corteza de la Tierra contienen abundancia y diversidad de elementos estresantes que impactan a una gran variedad de especies, beneficiando a la larga (con el nivel y la sincronización de exposición apropiados) a toda la gama de especies.
  2. Estos elementos estresantes se han mantenido a niveles lo suficientemente altos y por el suficiente tiempo para beneficiar al mayor número de especies, incluyendo animales avanzados y seres humanos.
  3. Estos elementos estresantes se mantienen a niveles lo suficientemente bajos para que [solo puedan] causar un daño mínimo a los seres vivos de la Tierra –mínimo en el contexto de las leyes de la física.
  4. La estructura del ADN de los seres vivos de la Tierra permite a los genes reaccionar a los elementos estresantes de maneras beneficiosas.

En cada una de estas cuatro áreas existe la oportunidad para que los hormeticistas descubran y evalúen evidencias de diseño –su alcance, complejidad e interconectividad. El hormesis también pudiera contribuir a resolver el debate sobre cual influencia –la genética o la medio ambiental- es el principal determinante del comportamiento. Los hormeticistas pueden confirmar nuestra intuición de que el comportamiento proviene de una compleja y aun vagamente comprendida interdependencia entre las dos. La investigación en curso bien pudiera proveer confirmación científica para lo que la Biblia dice acerca de la moral y la ética. Desde ya da peso al caso a favor del diseño divino.

NOTAS

(a) Los metales pesados son un grupo de elementos químicos que presentan una densidad relativamente alta y cierta toxicidad para los seres humanos.

Los metales pesados tóxicos más conocidos son el mercurio, el plomo, el cadmio y el arsénico, en raras ocasiones, algún no metal como el selenio. A veces también se habla de contaminación por metales pesados incluyendo otros elementos tóxicos más ligeros, como el berilio o el aluminio.

 (http://es.wikipedia.org/wiki/Metales_pesados  ) (Wikipedia, 21 de febrero de 2012)

 

1. David Constantini, Neil B. Metcalfe, and Pat Monaghan, “Ecological Processes in a Hormetic Framework,” Ecology Letters 13 (November 2010): 1435–47.

2. Edward J. Calabrese and Robyn Blain, “The Occurrence of Hormetic Dose Responses in the Toxicological Literature, the Hormesis Database: an Overview,” Toxicology and Applied Pharmacology 202, no. 3 (February 1, 2005): 289–301.

3. Éric Le Bourg, Étienne Toffin, and Antoine Massé, “Male Drosophila melanogaster Flies Exposed to Hypergravity at Young Age Are Protected Against a Non-Lethal Heat Shock at Middle Age But Not Against Behavioral Impairments Due to this Shock,” Biogerontology 5, no. 6 (November 2004): 431–43.

4. Calabrese and Blain, 289–301; Alexander M. Vaiserman, “Hormesis, Adaptive Epigenetic Reorganization, and Implications for Human Health and Longevity,” Dose-Response 8, no. 1 (2010): 16–21; Suresh I. S. Rattan, “Hormesis in Aging,” Ageing Research Reviews 7, no. 1 (January 2008): 63–78.

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