EL PODER DE LA LENGUA

Este es el segundo pecado del cual se ocupa el libro de Proverbios, y trataremos el tema mencionando el buen y mal uso de la misma, dejando para las próximas semanas el tocar el tema del poder de las palabras y el famoso “decláralo”, que está relacionado con lo que aquí expondremos.

Creo que no hay declaración más clara sobre el tema que la del capítulo 18 verso 21 de este libro: “La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.

Efectivamente el poder de la lengua es extraordinario (11:11; Stg. 3:1-12) y su control es nuestra responsabilidad, ya que bien usada puede ser de extrema bendición (15:4).

La lengua tiene un poder destructivo (10:13; 12:13; 18:6-7) y las formas como se expresa este poder son las siguientes:

  1. La mentira.- Es una abominación a Jehová (12:22; 6:16-19; 19:5 y 9), es fomentada por el odio hacia otra persona (10:18; 26:24 al 26), y tiene corta vida (12:19; 20:17; 21:6). La mentira siempre parecerá que nos libra de las circunstancias actuales, al final será totalmente destructiva.
  2. Lisonja.- La definición de lisonja es una alabanza exagerada para ganar la voluntad de alguien, así que hablamos de una intención manipuladora (26:28; 28:23; 29:5).
  3. Chismes.- Destruyen amistades y llegan a ser traición (16:28; 17:9), generan conflictos (16:27 al 30; 26:20 al 22), y destruye el carácter y la integridad de la persona (11:9; 25:9 y 10).

Quede claro que no es importante si lo que cuenta es cierto o no, es la intención con la que lo hace lo que cuenta. Esparcimos estos comentarios que pueden ser dañinos a otros.

Cuando hablamos de chismes, creo que debe quedar claro que cuando yo sé algo y lo cuento a alguien que puede hacer algo al respecto es información, pero si se lo cuento a alguien que no puede hacer nada, es chisme, así sea verdad.

Déjeme darle un ejemplo: Si encuentro a un líder de la Iglesia coqueteando con alguien, debo decírselo al pastor principal, para que tome cartas en el asunto, no a otras personas para dejar ver que tengo la última.

4.-   Maldecir.- Que puede terminar en destrucción propia (20:20).

También podemos usar nuestra lengua para construir, esta tiene el poder para hacer el bien (15:4). Lo podemos hacer así:

  1. Palabras constructivas.- Que complacen a los que las oyen (10:11,20 y 21; 16:24; 25:11). Estas palabras son preciosas porque refrescan la vida, dan ánimo y edifican.
  2. Palabras oportunas.- (12:25; 15:23). Él cuándo es tan importante como el qué.
  3. Controlando lo que decimos.- Hay un gran beneficio en refrenar nuestra lengua (13:2 y 3; 21:23). Aprendamos a no ponerle leña al fuego con nuestra boca (26:20 al 28).

Debemos también dedicar una pequeña porción al escuchar, ya que los que prestan oídos al mal uso de la lengua son culpables también, ya que están permitiendo que el comentario se esparza aunque ellos no continúen comentándolo (17:4; 20:19). Siempre la gente está hambrienta de escuchar y creer lo peor (18:8; 26:22).

Que Dios nos enseñe a usar nuestra lengua para edificar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s