UN CORAZÓN AFLIGIDO

Otro de los temas del libro de Proverbios, es como debemos manejar el dolor emocional, que ahora ha pasado a ser tema de salud, tanto que la OMS, ha publicado estudios de cómo el manejo emocional afecta nuestros cuerpos. Incluso han llegado a predecir que en un máximo de 10 años el 50% de la población sufrirá algún trastorno emocional, incluyendo en estos, ansiedad, stress, depresión, miedos, etc.

Hace poco tuvimos un caso cercano en nuestro entorno: una persona no pudo resolver algunos problemas familiares, y al guardárselos para ella sola, terminó en un insomnio de casi una semana, que finalizó con un quebranto en su salud de algunos días, que la llevó incluso a la clínica.

Las complejidades de la vida son tan grandes y los problemas tan difíciles de sobrellevar, que nos enredamos en ellos sin encontrar salida. Por esto, es imperativo tener nuestro corazón y emociones bajo control, en lugar de ser controlados por ellas. (Prov. 4:23).

De hecho, motivarnos por emocionalismos resulta altamente peligroso, será de corta duración, aunque es más fácil que lograrlo a través del intelecto.  La Palabra nos dice que busquemos lo segundo (Prov. 28:26).

Las personas con un corazón afligido se exasperan y se rinden (Prov. 15:13; 17:22), por eso se nos recomienda tener cuidado con nuestros hijos (Col.3:21).  Estas personas, que empiezan a perder la motivación, el deseo de vivir y la vitalidad no pueden ayudarse a sí mismos (Prov. 18:14), tendrán una dificultad grande en compartir su carga (Prov. 14:10 y 13), serán muy difíciles de levantar (Prov. 25:20) y optarán por enmascararse.

El libro de Proverbios nos habla de tres razones por las cuales un corazón se puede afligir:

  1. Temor (Prov. 29:25).- Esto nos quita la confianza, el entusiasmo y el optimismo. Nuestras fobias (temor al fracaso, a ser inadecuado, a ser rechazado, etc.) nos producen stress, paranoia y podemos querer producir un mundo de fantasía (Prov. 28:1).
  2. Depresión (Prov. 12:25; 15:15).- Esta ocurre cuando entramos en la espiral de resentimiento y sentirnos víctimas, que al no tratarlos a tiempo, nos lleva a depresión. (Prov. 15:13).
  3. Ansiedad (Prov. 12:25).- El no ver que llegamos donde queremos, no tener un propósito de vida, ver que la rutina nos carcome y que no progresamos, produce ansiedad, peor en un mundo cada vez más competitivo. Este peso nos termina quebrando.

Lo lindo de la Palabra es que presenta soluciones para las condiciones del corazón humano, y para este particular problema nos da las siguientes:

  1. Encuentra sabiduría (Prov. 3:21 al 26).- Este tema fue tratado a profundidad en el artículo “La Sabiduría “.
  2. Habla y escucha a los que pasaron por allí (Prov. 27:9).
  3. Alcanza una relación con Dios y confía en Él (Prov. 16:3; 29:25; 23:26; Salm.37:5).
  4. Una vez que la tengas, descárgate en Él (Mt.6:25 al 34; 1 Ped.5:7).
  5. Alcanza por Él, una perspectiva positiva de la vida (Prov. 14:30; 15:15,30; 17:22).

No les parece a ustedes, que este manual fue escrito para los problemas de hoy. Principios tan importantes para la recuperación de adictos y de trato de problemas emocionales como los de tener un mentor, trabajar solo por hoy, encontrar a Dios porque uno es incapaz de manejar sus problemas, etc., están en estas páginas llenas de sabiduría.

Es nuestra obligación cristiana, pasar la voz a todos aquellos que están agobiados por el peso de sus problemas emocionales, informarles que hay solución y que ella se encuentra en una relación íntima con Jesucristo.

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