LA NECEDAD

Volviendo a los temas del libro de Proverbios, hoy hablaremos sobre lo contrario a la sabiduría: la necedad del hombre.

Para Proverbios hay tres clases de hombres: el sabio, el necio y el simple o inexperto, siendo el sabio el que conoce la Palabra y la aplica, el necio el que cree que no necesita esa sabiduría, pues con la suya le alcanza, y el inexperto que es quien no sabe cual escoger.

Obviamente, incluso nosotros los creyentes, que se supone buscamos la sabiduría de Dios para aplicar en nuestras vidas, podemos en determinados momentos actuar como inexpertos o incluso necios. Siempre debo entonces al momento de tomar una decisión preguntarme, si estoy actuando de acuerdo a los principios generales de la Palabra de Dios o a lo que a mí me parece mejor.

Por ejemplo: Me ofrecen un trabajo en algún país del primer mundo, lo que me proporciona mejores ingresos que los que tengo hoy, y sin considerar nada mas decido irme puesto que mi sabiduría dice que tener más es mejor, que mis hijos podrán tener una mejor educación, viviremos mas confortablemente, etc.

La sabiduría de Dios dice que primero debo pensar en los demás miembros de mi familia y pensar en cómo les afectará el cambio, si la diferencia de ingresos va a hacer que me vean mucho menos y que nuestras relaciones familiares se deterioren, si puedo causar depresión en mi esposa por alejarla de la familia extendida (mamá, papá, hermanos). Si el nuevo sitio puede representar peligros adicionales a mis hijos adolescentes como una vida más liberal. Y la más importante: ¿afectará la vida espiritual mía o de mi familia? ¿Conseguiré que sigamos pegados a Dios, una iglesia que motive a mis hijos a seguir buscando más de Él a cada momento? ¿Podré mostrarles la imagen de Cristo  en mi vida y cómo lo más importante para  mí es la relación con Él y no el dinero?

Con estos antecedentes veamos una  definición de necedad:

“La palabra es usada en las Escrituras con respecto a deficiencias morales más que intelectuales. El necio no tiene falta de capacidad mental, sino que usa mal esa capacidad. En la Escritura necio es la persona que hace a un lado el temor de Dios, y  piensa y actúa como si puede vivir tranquilo sin considerar los principios santos de Dios (Salm.14:1; 92:5 y 6; Prov.14:9).” (Diccionario Unger pag.375).

En una frase sencilla necio es aquel que ha cerrado su mente a Dios y tiene las siguientes características según Proverbios:

  1. Es moralmente peligroso (17:12).- La confluencia de tanto necio es la que ha logrado que nuestra sociedad acepte cosas que son inmorales y que el relativismo se imponga, haciendo a un lado los principios, que según Dios, nos harán felices.
  2. Es una persona que cree que sus opiniones son verdad (18:2; 14:33).- No escucha, peor  acepta otras posiciones, peor si vienen del ala religiosa. No aprende de otros. Proclama su posición siempre de forma que su necedad es pública (12:23; 13:16).
  3. Es virtualmente incambiable (27:22; 26:11).- Está tan convencido de su verdad que a menos que su actitud cambie, la verdad de Dios jamás entrará en el.
  4. Impulsivo (14:29; 17:24).- Al no actuar por principios, lo hará siempre por la conveniencia inmediata y por lo que se siente bien.  Ha comprado la máxima del post-modernismo: “Lo que se siente bien, está bien”.
  5. Es sordo a la instrucción y no puede ser  disciplinado ( 1:7; 12:1; 15:5; 17:10; 16:22; 23:9;24:7).- No soporta que se lo “sermonee”, nunca aprende de sus errores, y siempre encuentra a quien culpar.
  6. Comete maldades (10:23; 13:19; 14:9).- Al no tener temor de Dios y rechazar su sabiduría, solo puede ir camino del mal, que obviamente, justifica hasta creer que no están mal.
  7. Confía en el puesto que todo lo sabe (12:15; 18:13; 28:26).- No hay peor puesto para un ser humano que considerarse el dios de su vida y regirse solo por su propia sabiduría. Jugar a ser dios solo nos trae dolor a nosotros y a los que nos rodean.

No hay peor cosa que argumentar con un necio (29:9), por tanto, es un asunto de actitud. Hasta que no haya un despertar espiritual  en una persona las argumentaciones son vanas y no llegarán a ningún lado.

Que la Palabra de Dios en esta enseñanza nos sirva de advertencia a no comportarnos como necios, porque aun los creyentes podemos tomar esa actitud en determinadas áreas de nuestra vida, sino permitir que la sabiduría de Dios, entre en cada una de las decisiones.

Nunca se permita tomar decisiones sin Él, y siempre recuerde que Santiago dice que el que necesita sabiduría se la pida a Él, que nos la dará abundantemente.

Que usted y yo nos convirtamos cada día en buscadores de la sabiduría de Dios como único camino a evitar la peor posición que puede tener un ser humano:

SER UN NECIO DELANTE DE JEHOVÁ

Una respuesta

  1. Excelente aporte

    septiembre 20, 2016 en 4:18 am

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