LA MAYORDOMÍA

Después del breve paréntesis de la semana pasada, continuemos hablando de finanzas y como éstas deben ser usadas teocéntricamente y no antropocéntricamente, y para esto, el concepto más importante es precisamente el que vamos a estudiar: soy mayordomo.

Empecemos con el concepto: “El mayordomo es uno que administra la propiedad de otro”.

La mayordomía es la clave para entender la voluntad de Dios, y hasta que usted no  reconozca  la propiedad absoluta de Dios sobre cada faceta de su vida, no encontrará una real relación con Dios,  puesto que “mis cosas, mis sueños, mis necesidades, mis gustos, lo que me merezco, etc. “, estarán siempre en conflicto con lo que quiere el dueño de su vida.

El hecho de que Dios tiene el derecho de propiedad sobre mi vida, una vez que recibí a Jesucristo como mi Señor y Salvador, debe inspirar en mí el regocijo, la sumisión a la autoridad y la fidelidad en el servicio. (Isa. 64:8; Fil. 2:10 y 11; 1 Cor. 15:58).

El problema básico por el cual no aceptamos ésta doctrina está en nuestro egocentrismo. Queremos un Dios que se desviva por nosotros, que esté listo a salir al frente cuando tengo enemigos o problemas. Un Dios al que yo le preocupe tanto que esté dispuesto a darme hasta que sobreabunde, aunque yo no sea bueno administrando lo que me da. No queremos entender que lo único que Dios no tiene es nuestra voluntad para dejarlo hacer las transformaciones que El necesita hacer en nosotros aunque no sean siempre agradables.

Veamos ahora el alcance de nuestra mayordomía:

1.- Mayordomía de bienes y recursos materiales.- Tenemos que empezar por entender que más inmensamente feliz es el que da que el que recibe (Hch. 20:35). Que se nos pedirá cuenta por lo que se nos dio y como lo administramos e hicimos producir (Mt. 25: 14 al 30).

La forma como usamos el dinero nos deja ver nuestras prioridades, y la pregunta es sencilla: ¿Cuando vas a gastar algo piensas si eso es lo mejor que puedes hacer con “tu” dinero?.

Dios quiere que nosotros pensemos en Su obra y en los demás antes que en nosotros mismos y cuando tú aprendes a vivir con menos, El te dará más, porque sabe que usarás ese dinero para aliviar el dolor de otros antes de atesorar más riquezas para ti. ¿Será que no tienes más porque has sido mal administrador de lo que te han dado hasta ahora? ¿Qué tus problemas económicos tienen que ver con tu mala forma de administrar y deberías corregir eso antes de pedir más?

2.- Mayordomía de nuestros dones, talentos y habilidades.- No son para hacerte rico y famoso, son para servir al prójimo, ya sea dentro o fuera de la iglesia. Invierte tus talentos sabiamente, piensa en la forma como éstos sirven a Dios y empieza a aplicarlos así, y El los multiplicará.

3.- Mayordomía de nuestro cuerpo.- Nuestro cuerpo es un vehículo de expresión de los valores espirituales.

A.- Sexualidad.- Nuestro creador y amo nos deja ver cómo usarla y solo esa forma nos dará felicidad (Heb. 13:4).

B.- Nuestros ojos.- No nos permitimos miradas lujuriosas (Mt. 5:27 y 28), sino que ponemos nuestros ojos solo en Jesús (Heb. 12:2).

C.- Nuestra boca.- Si de lo que hay en el corazón habla la boca, entonces no daremos falso testimonio (Prov. 19:5), no tendremos maledicencia y amargura (Rom. 3:14), sino que testificaremos de nuestro amo (Mrc. 16:15) y alabaremos al Señor (Sal. 146:1 y 2).

D.- Lo que escuchamos.- Debemos escuchar la Palabra para entender como operar y no filosofías del mundo, aunque las barnicen con Escritura (Rom. 10:17; 2 Tim. 4:3 y 4).

E.- Nuestro caminar.- Nuestras prioridades deben estar en las cosas que agradan al dueño de nuestros recursos y vida. Por eso se nos dice que no caminemos hacia el mal (Prov. 6:17 y 18) y que corramos a compartir a Cristo (Ef. 6:15).

4.- Mayordomía de nuestro tiempo.- El tiempo es un recurso dado por Dios, hay que atesorarlo, no desperdiciarlo y hacer todo como que fuera para el Señor. (Ef. 5:15 y 16; 1 Cor. 10:31)

Conclusión.- Si usted quiere vivir libre debe convencerse que usted es mayordomo y no dueño, y aprender a utilizar las cosas como Él dice que deben usarse. Debe maximizar los recursos y hacer producir las cosas dadas a tu cuidado, sacándole el mejor provecho posible, como quien ha de dar cuenta.

Si no nos convencemos de esto seguiremos sin aceptar la única realidad que nos libera y que termina siendo tan sencilla:

TENEMOS UN DUEÑO Y ESTE SE LLAMA CRISTO

Una respuesta

  1. Javier P.

    Me quede asombrado cómo los errores conceptuales, pueden desvirtuar todo el entendimiento de la verdad. Por ejemplo yo tenía el concepto de mayordomía como MI control total de mis circunstancias, cuerpo, mente, etc, que lo tenía dada por el libre albedrío….. Qué fanesca de conceptos, aislados totalmente de la verdad y que no me permitía quitarme el velo de mi egocentrismo para entender la UNICA verdad de que Dios es el dueño de mi vida. Gracias por compartir estos conceptos y reflexiones, sin duda muy enriquecedores…

    febrero 13, 2012 en 4:59 am

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