DIOS QUIERE DARTE DE SUS RIQUEZAS

“Tu eres hijo del Rey, por tanto príncipe y heredero de todo, y puesto que El dice que El es el dueño del oro y la plata, eso te pertenece por herencia. Así que pidámosle con fe que nos de todo lo que necesitamos, puesto que El quiere hacernos participes de sus riquezas, como todo buen Padre haría”.

¿Cuántas veces habremos oído esto en nuestra América Latina? Tantas que ya ni nos sorprende, aprendimos a vivir con ello y ya ni siquiera lo criticamos. Ha pasado a ser parte de la jerga evangélica con la cual vivimos.

Es impresionante cuanto se nos habla de Antiguo Testamento para justificar estas expresiones, sin prácticamente darnos un solo versículo del Nuevo Testamento, logrando que los que no conocen mucho crean que efectivamente es verdad.

Veamos lo que nos dice Juan Stam en cuanto a la realidad histórica de los dos Testamentos: “El  Antiguo Testamento a menudo interpreta la riqueza como bendición de Dios (Gen 12:2; 13:2), no aparece entre las bienaventuranzas de Jesús ninguna que dijera, “benditos ustedes los ricos”. Eso se debe en gran parte al sistema económico tan distinto en los dos casos. Por mucho de la historia de Israel la riqueza consistía en ganado, oro y plata, y ropa fina. Las compras y ventas eran por trueque o por determinado peso de oro o plata, pues no existían las monedas. Por eso, la brecha entre ricos y pobres era mucho menos y era más lógico ver las riquezas como bendición de Dios. En cambio, el imperio romano del siglo I se basaba en la esclavitud masiva y el comercio nacional e internacional, con una brecha inmensa entre ricos y pobres. Entonces ser “rico” era muy otra cosa. 1

Pero pensándolo bien, estos predicadores si tienen razón en decirnos que Dios quiere hacernos participes de sus riquezas e incluso el Apóstol Pablo en Efesios 3:14 al 21 ora por que el Señor nos las de y estas riquezas son:

  1. Ser fortalecidos con poder en el hombre interior.-Pablo ora por la riqueza de que no solo Cristo more como invitado en nosotros, sino como habitante perenne, y la palabra griega que utiliza es precisamente una (katoiken) que significa lugar de residencia fija. Seremos fortalecidos continuamente a medida que dejemos que Cristo sea el Señor de nuestro ser.
  2. Arraigados y cimentados en amor.- Nos trae un término botánico  y otro de la arquitectura para que veamos la causa de la estabilidad humana: el amor, que es el fundamento desde el cual se edifica la vida.
  3. Que comprendamos la extensión del amor de Cristo.- La segunda y tercera riqueza son inseparables, ya que arraigamos nuestro amor al entender lo grande del amor de Cristo. Sobre este amor John Stott dice: “Es  lo suficientemente ancho para abrazar a toda la humanidad, lo suficientemente largo para prolongarse por toda la eternidad, lo suficientemente profundo para alcanzar al pecado más degradado, y lo suficientemente alto para exaltarlo hasta el cielo”. 2
  4. Que seamos llenos de toda la plenitud de Dios.- Nuestro crecimiento debe ser diario buscando la plenitud final.

Que diferente visión entre la avaricia que nos enseñan algunos predicadores y lo que para Pablo es lo que nos hace verdaderos ricos, porque debemos entender que las oraciones por casas y carros poniendo fotos de lo que quiero, no es otra cosa que avaricia teñida de espiritualidad.

La Real Academia Española define la avaricia como: “Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”, y eso es lo que vemos condenado en las Escrituras una y otra vez (1 Cor.6:9 y 10; Gal.5:19 al 21; Ef.5:3 al 5).

Queremos una vida de tranquilidad financiera, donde el dinero no sea problema y tenga para gastar en lo que considero “mis necesidades”, sin ver que la Biblia nos habla del principio del contentamiento. (Ver artículo ¿Qué buscamos los cristianos?).

Hermoso es cuando al creyente Dios lo bendice económicamente, pero no puede compararse a estas cuatro riquezas, que no debemos desearlas, sino buscarlas sin descanso.

Cuando lo hagamos entenderemos porque la felicidad total no está en lo temporal que se nos de aquí, sino, en lo que forja nuestro carácter para que cada día nos parezcamos mas a Cristo y menos al mundo.

Me uno a la oración de Pablo hoy y pido para ti y para mí las riquezas en gloria que realmente nos darán felicidad en forma permanente empezando aquí y durará por toda la eternidad.

—————————————————————————-

1 Juan Stam , articulo “Jesús y las riquezas”, en

http://www.juanstam.com/dnn/Blogs/tabid/110/EntryID/340/Default.aspx

2 John Stott.  El mensaje de Efesios. Ediciones Certeza Unida. Barcelona, Buenos Aires, La Paz.  2006. Página 128.

2 comentarios

  1. Sabina de Lossa

    Gracias por compartir la verdad. Los hijos de Dios, necesitamos la verdad basada en la Palabra, no en “emociones” o “palabrerías”…
    Dios te siga guiando, fortaleciendo y animando.

    diciembre 3, 2011 en 1:17 am

  2. haydee Briones R

    Que precioso mensaje y cuan lleno de sabiduria de lo alto es.. Gracias muchas gracias de todo corazon por tomarse este tiempo para escribir estos articulos, que realmente todos necesitamos para no desviarnos ni pisar en falso.
    Y la unica forma es conocer lo verdadero, y buscar las verdaderas riquezas.

    diciembre 7, 2011 en 6:38 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s