¿QUÉ REALMENTE MOLESTÓ A JESÚS?

Cuando uno describe las características de Cristo, las palabras que vienen a nuestra mente pueden ser: amoroso, misericordioso, íntegro, verdadero, cariñoso, etc. Pero… furioso, bravo, molesto;  esta no es la imagen que tenemos de El.

Así que examinemos el incidente que indignó a Jesús (Mt. 21:12 al 14; Mrc. 11:15 al 19; Luc. 19:45 al 48 y Jn. 2: 13 al 22).

El templo era el sitio donde el pueblo devoto se reunía a adorar a Dios y tenía varias divisiones. Una dee estas era el Lugar Santísimo y el Lugar Santo, donde sólo entraba el Sumo Sacerdote y se usaba una vez al año para el sacrificio por todo el pueblo. En el recinto del Templo se encontraba, desde adentro hacia afuera, el Atrio de los Sacerdotes donde sólo ellos podían entrar.  Luego estaba el sitio donde los varones judíos iban al culto, se llamaba el Atrio de los israelitas. Junto a este estaba lo que se llamaba la Puerta de las mujeres, a donde acudían ellas y hasta ahí podían llegar. Finalmente estaba el Atrio de los Gentiles, que era donde podía ir cada uno de estos para encontrarse con Dios, y tenían pena de muerte si pasaban de allí.

El comercio se daba en este último sitio, con lo que el primer problema que surgía era que los gentiles, en tiempo de Pascua, no podían orar debido al bullicio generado por los comerciantes. Por eso la frase recogida por Marcos, “Mi casa será llamada sitio de oración, para todas las naciones”.

Veamos ahora los dos tipos principales de comercio que había allí:

Cambistas.- Todos los judíos tenían que pagar un impuesto al templo que era de medio siclo al año. Este  se utilizaba para lograr que el ritual y los sacrificios se pudieran llevar a cabo día tras día. El impuesto, solo se podía cancelar en siclos galileos o siclos del santuario que eran las únicas monedas judías. Un mes antes de la Pascua se ponían mesas en los distintos poblados para cobrarlo, pero después de una cierta fecha se lo tenía que pagar en el templo mismo. Debido a que era obligación para los judíos que vivían a menos de 25 kilómetros de la ciudad ir a Jerusalén en esta fecha, y que  para los más lejanos era un motivo muy importante para estar presente, la mayoría de ellos lo pagaba directamente en el templo.

Esto generaba que mucha gente llegara con monedas válidas de Roma, Grecia, Egipto, Tiro y Sidón, y de Palestina, que estaban en circulación, y que tenían necesidad de cambiar para poder cancelar el tributo.

Pero este comercio necesario y válido tenía un problema: el abuso de los cambistas. Para que tengamos claro este abuso digamos que el impuesto equivalía a día y medio de trabajo de un obrero y los cambistas le sacaban al peregrino el equivalente a un día de sueldo más, solo por el cambio de moneda.

Lo que exasperaba a Jesús era el abuso a los peregrinos: las comisiones exorbitantes: la injusticia social más desvergonzada, en el nombre de la verdadera religión.

Los vendedores de animales.- Estos también daban un servicio necesario. La gente que llegaba tenía por costumbre hacer sacrificios de acción de gracias por haber arribado a la ciudad con bien, aparte de otros que lo hicieran por pecados o nacimiento de un bebé, etc.  Y era muy complicado llevar los animales durante la travesía y simplemente los compraban en Jerusalén.

Otra vez nos tocamos con el problema de la extorsión y explotación de los adoradores.

Las autoridades del templo habían puesto inspectores para que revisen la pureza de los animales que serían puestos en sacrificio, y cada inspección tenía un costo. Si el animal era comprado fuera del templo tenía casi asegurado el rechazo, sólo cuando era comprado, por así decirlo, en “los distribuidores autorizados” pasaba la revisión.

Usted compraba un animal por un valor fuera del templo y ese mismo animal, dentro del templo, costaba 15 veces más.

Para completar la escena que indignó a Jesús, tengamos en cuenta que a estas tiendas se les llamaba “las tiendas de Anas”, y eran propiedad de la familia del sumo sacerdote.

Entonces Jesús no se enojó sólo por la profanación del templo, sino también por la explotación de los adoradores en nombre de la religión verdadera, por este negocio de la fe.

Hoy, no tenemos lo primero, pero vaya que hemos encontrado nuevas formas de hacer lo segundo:

Dale al Señor 20 y te devolverá 200; pacta con el Señor y con tu donación monetaria el te bendecirá; el Señor me ha dicho que si no reúnen un millón de dólares hasta el domingo me quitará la vida; declara que tendrás una casa y El te la dará; dejen de invertir con los filisteos porque la plata está yendo a los hijos de Dios así que dónenla aquí y recibirán grandes bendiciones.

Comerciar con la fe ha sido bastante antiguo, la única diferencia es que ahora lo hacen por radio y televisión.

 Pero sabes…. Este comercio  CONTINÚA INDIGNANDO A JESÚS

Una respuesta

  1. Isabel Lopez de Riofrio

    Gracias por este mensaje, nuestra sociedad cristiana o no debe tener claro lo que Dios dice realmente a traves de la Biblia, y no todos los criterios personales que se emiten desde los pulpitos que confunden tanto a nuestra gente y la alejan de la verdad, tomando solamente un versiculo aislado, sin relacionarlo en el tiempo, lugar, la cultura, la politica que se vivia y las situaciones socioeconomicas de entonces y lo fundamental, el proposito de la ensenanza de Dios en esa circunstancia. Ahora se busca el oropel, el show y el escandalo, cuando a el se lo puede encotrar en el silbido apacible. Isabel de Riofrio

    noviembre 25, 2011 en 6:43 am

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