¿QUÉ BUSCAMOS LOS CRISTIANOS?

Hay un versículo que nos desafía a los creyentes en cuanto a lo que es importante: “Así que no nos fijamos en lo visible sino en lo invisible,  ya que lo que se ve es pasajero,  mientras que lo que no se ve es eterno”. (2 Cor. 4:18). Si usted es como yo, hemos estado acostumbrados a otorgar y a dar valor precisamente al contrario.

Hoy, otorgamos valor a la belleza, a los bíceps, a la popularidad, a tener dinero, etc. Vivimos en una sociedad hedonista  y la tragedia es que, en lugar de luchar contra ella, los cristianos hemos inventado formas de avalar bíblicamente este hedonismo.

Cuando nos hacen la pregunta ¿Cuánto vales? Nuestro pensamiento va a dólares y centavos. No comprendemos que es más valiosa la integridad que la imagen, la santidad más que el saldo bancario, la fidelidad más que el último carro de moda y el carácter más que nuestro status social.

Cristo fue muy claro: “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Luc. 12:15), y lo dijo porque es irrefutable que la acumulación de riqueza es incierta y nunca nos deja satisfechos.

El principio cristiano del cual no se quiere hablar es el del contentamiento (1 Tim. 6:3 al 10), simplemente porque no está de acuerdo con los tiempos. Consideramos esto una mediocridad. Cuando la Biblia dice que estemos contentos cuando tengamos comida y vestido nos reímos de esa frase. El cristiano debe tener contentamiento, dice la Palabra, no pedir y pedir.

¿No es una contradicción,  pregunto yo,  que le estemos pidiendo a Dios dinero y más dinero cuando  El dice que eso no nos dará alegría de vida?  Se ha llegado al colmo de decir que la gente tiene que ver a los cristianos con cosas de excelencia, porque ¿quién quiere conocer a un Dios, que no le da de todo a sus hijos?

Nuestra oración es como la del niño que dice: “con ese juguete voy a ser feliz y es lo último que te pido”.  No estamos interesados en nuestra relación con Dios sino en los beneficios que podemos sacar de ella. Por eso Pablo le dice a Timoteo que se aparte de los que toman la piedad como fuente de ganancia.

Ahora las oraciones cristianas son declarando lo que deseo, porque tienes que ser específico para que Dios te provea, incluso mejor si tienes la foto de lo que quieres enfrente tuyo, porque hay que declararlo para que Dios te lo de, como que  nuestra declaración obliga a Dios a concedernos nuestros deseos egoístas bañados de espiritualidad. Decimos: “Padre, si me das ese carro yo lo usare para tu obra, evangelizaré en él y etc.”

No, lo que Dios quiere es darnos lo que necesitamos para prepararnos para el reino, y eso no incluye ser millonario, ni suplir todos nuestros caprichos. No nos damos cuenta de lo egoísta y anticristiano de nuestras peticiones. La ecuación éxito cristiano = dinero o posesiones no es bíblica. Para Dios nuestro éxito es alcanzar la intimidad con El.

Dios valora nuestra relación con El, con nuestra familia, con la gente de la iglesia y con los no creyentes, cosas de las que no podemos ocuparnos porque estamos muy preocupados y hasta esclavizados,  cuidando las “bendiciones” que Dios nos da.

La relación no es mientras más soy de Dios mas tengo, sino mientras más soy de Dios más contentamiento tengo y menos persigo lo material. Los no creyentes no van a llegar a Cristo por la plata que tenemos, sino por cómo nos amamos y entendemos la vida como una manera de estrechar nuestra relación con Dios cada día más.

No estoy diciendo que lo material no es importante y que vivamos como limosneros, lo que debemos hacer es vivir en equilibrio, y no codiciar más y más dinero con lo que dejo de lado las cosas que Dios dice me harán feliz.

Dejemos de mentirnos, tenemos codicia disfrazada de espiritualidad, y los que promueven estas ideas son los más codiciosos. No es sobre nuestra necesidad que vamos a Dios sino sobre nuestro deseo de vivir cómodamente en este mundo, como si esa fuera una finalidad del cristianismo.

Es solamente a aquellos que son buenos administradores, a aquellos que van a poner las necesidades de otros por encima de las suyas  a quienes Dios les dará hasta que sobreabunde. Si queremos una fórmula para hacer plata esta es sencilla: Administra bien para vivir con lo menos posible, use su dinero para las necesidades de otro, no viva atado a tener más y más cada vez y entonces el Señor verá que darle dinero a usted es una bendición para mucha gente.

Siga pensando que lo de los pactos de dinero es verdad y solo se convertirá en más codicioso cada vez, y posiblemente hasta se resienta con Dios, porque no le da lo que usted desea.

Cuando yo dedico mi vida a servir al Señor estoy renunciando a lo que este mundo puede ofrecer, por tanto, no puede haber ministros de Dios viviendo en opulencia, porque eso mismo es lo que Dios dice que no lleva sino a la destrucción del alma.

Que contradicción: la Biblia nos habla de un Dios que dice que lo eterno es lo valioso, y sus ministros están preocupados por vivir lo temporal a plenitud.

La pregunta es:  ¿A cuál de los dos le vamos a creer?

3 comentarios

  1. María José Andrade de Sánchez

    Soy una creyente que conoció realmente a Jesucristo hace 1 año , como dicen por ahí una¨ bebé en la fe ¨ y este es uno de los temas que más llaman mi atención. Gracias a Dios que inspiró en mí el estudio que actualmente llevo en el Seminario sobre el Nuevo Testamento; puedo ver con tristeza y decepción que el estilo de vida de muchos pastores, es todo lo contrario a lo que nuestro Señor dice en su palabra, lo puedo describir como un total desequilibrio, lo que muchas veces me ha llevado a la confusión???. Quizás llegué al cristianismo con muchas espectativas [ su iglesia, pastores,predicas , etc .] afortunadamente el ÚNICO que ha llenado PLENAMENTE mis expectativas,ha sido el Maestro, Jesús ; quien con su amor y misericordia incomparables me muestra el camino y me enseña día a día a través de las escrituras a confiar sólo en ÉL y más aún, a puesto en mi camino hemosos Cristianos, hermanos que con su ejemplo me ayudan a vivir el cristianismo de una manera equilibrada.

    Esto es algo que he esperado escuchar en la iglesia desde hace mucho y creo que voy a seguir esperando….gracias por llamar las cosas por su nombre.

    María José de Sánchez

    noviembre 16, 2011 en 12:05 am

  2. haydee Briones R

    excelente, esto es lo que todos debemos de entender y tenerlo presente , y esta completa satisfaccion solo la podemos tener si nuestra vida se llena de Cristo.
    Gracias, muchas gracias, por este lindo mensaje.

    noviembre 18, 2011 en 10:29 pm

  3. Javier P.

    Definitivamente está muy claro el mensaje: contentamiento, aprender a vivir con menos y no poner la felicidad en lo que el dinero pueda comprar. Qué difícil interiorizar estos conceptos y adaptarlos a nuestra vida, pero ese es el plan de Dios para nosotros y no el que el marketing cristiano nos vende.
    Totamente de acuerdo Andrés, gracias por abrirnos los ojos…
    Saludos,

    febrero 6, 2012 en 5:47 pm

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