EL ARTÍCULO QUE PASO A SER EL PRIMERO

Tengo aproximadamente un año trabajando y orando por este proyecto que empieza con estas líneas. Creo que es lo que Dios quiere, porque no voy a empezar con teología teórica, sino con lo que realmente me está sucediendo.

En todo lo que va de este año he estado siendo atraído por un tema que es la Gloria de Dios; y como todo lo que nos sucede debe ser visto desde esa óptica, he entendido que El gran Dios de los cielos no está allí para cumplir nuestros deseos, sino que, todo lo que nos sucede en la vida es porque es necesario para que reflejemos Su gloria cada vez más.

Pues bien, hace dos meses el Señor decidió que es hora de mostrarme que debo vivir lo que predico, y resultó que después de los exámenes médicos rutinarios, Soraya mi esposa y compañera de vida de casi 30 años; dio resultados positivos de cáncer; y en el momento que escribo estas líneas esperamos conocer de parte de los médicos que la intervinieron si hay metástasis o no en su cuerpo.

Así que mientras esperamos noticias de un lado o del otro, es el momento para comentar lo que Dios me ha querido mostrar en forma práctica:

1.- He aprendido que realmente el gozo del Señor no depende de las circunstancias. Como me ha hablado la carta de Pablo a los filipenses, en donde, preso en una mazmorra infrahumana, el sigue hablando de regocijo y gozo en el Señor.

2.- He aprendido cuan sacrílegas son las maratónicas campañas de un programa cristiano que se transmite a una gran teleaudiencia en la ciudad de Miami, y a todo Estados Unidos y Latino América, donde se está ofreciendo sanidad al cuerpo doliente de un ser humano, a cambio de un pacto con dinero, que lógicamente beneficia al movimiento que lo promueve. No puedo expresar como nos hemos sentido de insultados en nuestras circunstancias con esto.

3.- He aprendido que Dios no está tan preocupado por satisfacer nuestras expectativas visibles de vida, tanto como en cumplir Su propósito en nosotros como familia.  Que no es la pregunta si tiene el poder para salvar o no la vida de mi esposa, sino más bien, que es lo que El hará para que nuestra familia y hogar funcione como un todo que cumpla el propósito para la cual fue concebida.

4.- He aprendido que los cristianos de este siglo, no estamos preparados con la armadura necesaria para la aflicción que el Señor garantiza que tendremos (Jn.16:33). La razón es porque nos han promovido un Dios que está tan pendiente de nosotros y de nuestras necesidades terrenales, que siempre todo resultará inequívocamente bien porque Él está preocupado de que vivamos placenteramente, cosa que no es una verdad apegada a su palabra. Pareciera que Dios es un superhéroe siempre dispuesto a permitirnos que la pasemos muy bien y a darnos toda felicidad visible mientras vivamos en la tierra, en lugar de aquel que dijo que Sus caminos no son nuestros caminos, y que de una forma u otra El hará lo que nos haga mejor, aunque esto traiga dolor.

5.- Me ha impresionado, al revisar libros escritos por líderes cristianos de otros siglos, como para ellos la aflicción era parte de la vida misma, y el máximo logro era adorar a Dios a pesar de ese dolor, porque sabían que de alguna forma Él estaba obrando para que Su nombre sea glorificado. Y no, no estoy haciendo una apología del dolor, estoy tratando de llevarlo a una reflexión sobre el equilibrio de lo que es la vida realmente, tratando de llegar a una generación de creyentes que ha equivocado el camino, pensando que la fe, puede evitarnos la aflicción o las enfermedades mientras vivamos en la tierra, como que estas fueran la cosa más terrible que me pueda suceder como ser humano.

6.- He aprendido que el dolor y la debilidad son herramientas usadas por Dios como un atinado cincel para esculpir nuestras vidas en el día a día. Todos los cristianos tenemos un factor con el que luchamos; enfermedades indomables como la epilepsia, defectos de carácter que nos marcan, deseos homosexuales o neurosis que nos dañan y hacen daño a quienes amamos, úlceras visibles, depresiones cíclicas o crónicas, desadaptación por abandono…., y nos han sido presentadas como una maldición o como las cadenas que jamás nos permitirán llegar a ser felices. Debemos llegar a entender toda esta carga como aquello que Dios nos da para mantenernos humildes y por consiguiente fructíferos, entendiendo y amando a quienes lo sufren al igual que otros. ¿De dónde habremos sacado los seguidores de Cristo que el dolor y la angustia son cosas que Dios no usa para nuestra santificación y así mismo para verter piedad por quienes los sufren al igual que nosotros?, como lo uso para Pablo (2 Cor. 12: 7 al 10). Recuerde: cuanto más débiles nos sentimos, tanto más nos apoyamos.

7.- He aprendido que hoy, al enfrentarme a algo que no puedo controlar, y a la posibilidad de ver a mi compañera de vida, tener que luchar contra el enemigo más temido de nuestro siglo, es momento de tomar decisiones: ¿Voy a darle gracias a Dios por todo lo que estamos pasando? ¿Voy a darle las gracias aunque su respuesta ante mis súplicas porque Soraya sea sana sean respondidas con un no o no todavía? ¿Voy a glorificar su santo nombre aunque mi familia se enfrente a un dolor que nadie cree merecer?

Es mi esperanza, que si he aprendido lo que he tratado de enseñar durante todo este tiempo, yo pueda contestar positivamente a estas preguntas, y por supuesto, mi esperanza es no tener que hacerlo y que en los próximos días nos digan que no hay metástasis y que nos vayamos a casa y ver a mis tres hijos en paz; pero, perdería una gran oportunidad si no comparto con ustedes la realidad de mi vida con lágrimas en mis ojos, mientras lo hago, es posible que Soraya sea sanada de la forma en que Pablo lo solicitó (quítame la espina de mi carne), pero también es posible que recibamos la sanidad en la forma que él la recibió (bástate en mi gracia).

8.- Es claro para mí, que lo que empezó hoy es parte de mi llamado: decirle al cristiano amante de la Verdad de la cruz, que analice lo que Jesús nos ha revelado y que he venido enseñando todo este tiempo, que revise cada palabra y cada intención con el celo santo versado en la escritura, y que use la sabiduría que Dios ha puesto a nuestra disposición para diferenciar verdad, de astutas mentiras. Y lo empiezo amados amigos y hermanos en el momento más difícil de mi vida, cuando simplemente no puedo hacer nada, solo descansar en el seno de mi buen Pastor, por aliviar a la única mujer que he amado toda mi vida y por quien daría la mía sin pensarlo dos veces.


2 comentarios

  1. Alexandra Alvarado

    Andrés, el Evangelio es para valientes y tú lo eres. Sigue confiando y recuerda ser el megáfono de la Gloria de Dios…. Que el Señor te siga utilizando en sus propósitos, muchas Bendiciones a toda tu familia

    septiembre 9, 2011 en 10:36 pm

  2. Querido Andrés. No se imagina cuanto me ha bendecido leer éste artículo. Gracias a Dios y a usted por hacerlo. Bendiciones.

    julio 8, 2012 en 8:46 pm

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